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El activismo de Tamara Adrián

Tamara Adrián | Fotografía: Mauricio Villahermosa

Tamara Adrián | Fotografía: Mauricio Villahermosa

Activista de derechos del colectivo LGBTI

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Es abogada, doctora en derecho comercial y profesora universitaria, pero también una incansable luchadora por los derechos de la diversidad sexual LGBTI, lucha que hizo suya desde que logró su reasignación sexual en 2002 y se encontró de frente con la negativa al reconocimiento legal de su nueva identidad como mujer. Como consecuencia, debe vivir bajo el nombre de Tomás Adrián, que es el que aparece en su cédula y demás documentos legales.

Su activismo se alimenta de los avances que han alcanzado otros países y que le hacen pensar que sí es posible generar cambios positivos que redunden en el reconocimiento de las minorías sexuales: “Se te vuelve una necesidad cuando ves los frutos de la organización nacional e internacional y los cambios tan rápidos que se han dado. Eso te motiva porque ves los resultados de tu acción que es el mismo tipo de acción que llevaba a cabo el movimiento feminista, Martin Luther King o Mandela: la pelea contra la intolerancia, contra la segregación, contra la exclusión social, económica y legal basada en prejuicios”.

La abogada de la Universidad Católica Andrés Bello expresa que otros países de la región como México, Colombia, Ecuador, Brasil, Uruguay, Argentina y Canadá están muy adelantados en la materia, mientras que Venezuela se mantiene rezagada. Para Adrián, la lucha integral contra la discriminación abarca, entre otros aspectos, la protección de las familias en condiciones igualitarias, acciones afirmativas para atacar el bullying y el acceso a la salud. 

La agenda de Adrián comparte reuniones en el Consejo de Derechos Humanos de la ONU con su empleo como profesora universitaria o su labor como activista, al tiempo que espera los resultados de una película de ficción de Elia Schneider basada en su historia. Se trata de un proceso que no para: “Es como dedicarse al alpinismo: cuando llegas a la cumbre ya estás pensando en la otra”.

 

“Yo creo que sí he marcado pauta porque he abierto puertas contra los prejuicios y los estereotipos. Si no se atacan se convierten en una barrera”