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La acelerada madurez de Servando y Florentino

Servando y Florentino / Leonardo Noguera

Servando y Florentino / Leonardo Noguera

Ídolos de multitudes desde su infancia, Servando y Florentino Primera han tenido la fortuna de crecer musical y profesionalmente a la par de quienes hace 15 años se desmayaban por ellos en eventos multitudinarios. El paso del tiempo ha calmado las aguas de una adolescencia llena de privilegios pero también de mucho trabajo y que ha dejado como resultado un legado musical que, consideran, es atemporal. Aquí hablan desde la tranquilidad de quienes tienen una carrera hecha, pero no desmayan en seguir aportando como músicos, padres de familia y ciudadanos

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Estar en el bachillerato y ver las colas en el kiosco de al frente para comprar el periódico que promete un afiche de ellos. Estar en el bachillerato y conocer a la amiga de la amiga de la amiga que dice ser pariente de un primo de ellos. Estar en el bachillerato y creer que si tu abuela vive en El Valle, a lo mejor algún día te los encuentras. Tener 15 años, escuchar Nirvana en una emisora caraqueña de música “alternativa”, y que de repente te pongan “De sol a sol”. No importa si los amabas o los detestabas.
Servando y Florentino eran casi omnipresentes para toda una generación que desconocía las histerias de multitudes y en ese momento las vivían en carne propia.

Casi dos décadas han pasado después de aquello, pero el fenómeno, lejos de desaparecer, ha mutado en una fanaticada que, como ellos, ronda los 30 años de edad, ha formado familia y disfruta de sus ídolos con la calma de quien ya ha vivido la “fiebre” de la adolescencia. Sin embargo, al mismo tiempo, se van sumando nuevas camadas de jovencitas que sueñan con las letras de amor de los hijos de Alí Primera y Sol Musset.
Disfrutar de una carrera que traspasa los gustos generacionales cuando aún se es joven es un privilegio de pocos, pero los dos hermanos lo han logrado casi sin proponérselo. Ahora, con una visión más madura sobre el negocio de la música, sobre sus vidas y la sociedad en la que viven, vienen con propuestas novedosas que incluyen una nueva manera de difundir su trabajo, y un proyecto social con los presos venezolanos.  

Canciones eternas

Ser casi un niño y tener los sueños al alcance de la mano gracias a la fama y el dinero fue algo con lo que los hermanos Primera debieron aprender a vivir. Ahora, desde una adultez llena de responsabilidades familiares y económicas pueden mirar atrás sin remordimientos. Para ellos, los posibles excesos del pasado tuvieron que ver más con la vivencia de una adolescencia plena, que con estar expuestos al vértigo de la fama: “No me arrepiento de los excesos. Yo creo que a los 16 años cualquier chamo con fama y dinero se hubiese vuelto loco, más bien nosotros fuimos normales dentro de esa locura. Pero sí lo recuerdo, destruíamos las habitaciones, los juegos entre los músicos eran muy pesados, pero no había drogas de por medio y el licor llegó mucho después. Lo que había era infancia. Lo que quiero decir es que esta locura no fue causada por la fama, eran cosas propias de la edad”, rememora Servando.

Después de Salserín, de su lanzamiento como dúo, de sus nominaciones a premios como los Grammy Latino o Lo Nuestro, los hermanos Primera siguen entreteniendo a un público que no sólo ha seguido su trayectoria, sino que además los ha esperado en sus largas ausencias musicales. Los fanáticos de ambos cantantes deben saber muy bien que su proyecto musical no incluye lanzamientos consecutivos, sino que  se permiten largas temporadas entre una producción y otra, y esto responde a la idea de ambos de mantenerse firmes a sus creencias personales y musicales, como lo explica Florentino: “Tenemos el compromiso de mantenernos honestos con lo que hacemos y no buscar ritmos mediáticos para difundir nuestras ideas. Pagar para que te pongan una canción sería deformar el sueño de otros artistas que no cuentan con recursos para difundir su música, pero sí cuentan con el recurso del arte genuino”.

Servando lo complementa: “Hay lapsos en los que estamos alejados de las radios para evitar contaminarnos de todo esto. No es sonar por sonar, no es hacer canciones para el público de hoy. Queremos hacer canciones para el público de siempre”.

Presente y futuro

Para dejar este legado trascendente también hay que reinventarse. Por ello, el nuevo proyecto musical de Servando y Florentino le dice adiós a los lanzamientos de discos, al menos de la manera tradicional. Los intérpretes explican que de ahora en adelante van a sacar canción por canción para evitar lo que suele suceder con los lanzamientos de discos, en los que sólo se escuchan un par de singles: “De un disco completo la gente termina escuchando tres canciones y el resto se olvida. Es muy injusto para cada canción”, explica Servando sobre este proyecto que empezará próximamente.

Este año también esperan concretar una propuesta que surgió por la crisis en la cárcel de La Planta en 2012 y que culminó con su clausura. La idea es producir un disco en que se hagan duetos de salsa con los presos de las cárceles venezolanas. El proyecto contará con los arreglos y la producción musical de Porfi Baloa y la colaboración de varios artistas, deportistas y personalidades destacados que se irán sumando. Si bien estar expuestos ante el público les puede abrir las puertas para materializar proyectos que requieren de tanta burocracia como éste, también los somete al escrutinio de quienes conocen sus posiciones políticas, que vienen a convertirse en la metáfora de un país con dos visiones opuestas. Su ejemplo no es el de la tolerancia obligada, sino el del respeto del otro en sus diferencias, tal y como lo explica Florentino: “El arte nos lleva a una tribuna en la que somos visibles para la sociedad y qué bueno que nuestro ejemplo sea natural, y que no seamos amigos porque tenemos que serlo, ni que amo a mi hermano porque es mi hermano, sino que mi corazón se ha desarrollado como una palita que abona en los huecos que surjan de los problemas que Servando y yo tengamos. Es un tema amplio para mí porque me da la oportunidad de entenderlo y entender al resto en las diferencias”.