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Victorias sin respiro

Victorias sin respiro / Mauricio Villahermosa

Victorias sin respiro / Mauricio Villahermosa

Con más de 60 competencias a cuestas dentro y fuera del país, el venezolano Antonio Del Duca se ha ganado un nombre respetable en los anales de la apnea mundial. Líder del ranking nacional en tres de sus categorías, fundador de una escuela en esta disciplina y dueño de dos marcas continentales, aquí cuenta cómo llega al podio sin malgastar el aire

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Todo aquel que alguna vez haya tenido que esperar dentro de un LTD, a mediodía, sin aire acondicionado, con la ventana apenas entreabierta bajo el sol asesino de Maracay, sabe que justo después de abanicarse en vano solo queda despedirse de la coherencia. Entregarse al sopor. Encomendarse con mansedumbre a un poder superior (o invocar que un heladero se materialice; lo que ocurra primero). La mente escapa para chapotear imaginariamente en piscinas transparentes. El cuerpo chisporrotea como un radiador que solo suplica un galón de papelón con limón. Son, en efecto, vapores de la fantasía. Esos que Antonio Del Duca, cuando niño, optaba por convertir mentalmente en un frío ártico que lo hacía tiritar mientras esperaba a que su papá —un fabricante de calzado— despachase la mercancía en las zapaterías aragüeñas.

Cuando los chorros de sudor le empapaban la ropa, se concentraba en lo que había leído en libros de metafísica para transformar respuestas sensoriales a su conveniencia. “Esperaba plantado como un soldado. Cerraba los ojos y repetía: ‘Tengo frío, tengo frío, me estoy congelando’… Y funcionaba. Temblaba y todo”, relata sonriente.

Es, con ciertos ajustes, el mismo poder mental que hoy a los 35 años  de edad aplica bajo el agua. Quizás figurándose branquias invisibles o algo parecido puede obtenerse el récord americano de apnea dinámica con aleta —nadando una distancia de 221 metros bajo el agua, con una sola bocanada de aire— y la mejor marca continental de apnea dinámica sin aleta con 158 metros. Medalla de oro en los Panamericanos de Perú (diciembre 2013), plata en el campeonato Deja Blue de Curazao (octubre 2013) y primer lugar en el Olmeca Open Veracruz de México (abril 2013), Del Duca se coronó como el sexto mejor apneísta del mundo en la categoría dinámica con aleta hace dos meses en Liverpool (Inglaterra), según el ranking de la Asociación Internacional para el Desarrollo de la Apnea. Entre 70 competidores de 15 países, fue el único americano de la competencia. “Allá logramos hacer ondear en alto nuestra bandera otra vez. Siempre es un orgullo enorme”.

Su inmersión en esta disciplina comenzó en 2003, cuando un amigo lo invitó a hacer pesca submarina y descubrió su facilidad para retener el aliento. Poco después debutaba como contendor en la Copa UCV 2004. “Era una prueba de apnea estática; tomas aire, te sumerges y esperas en el fondo de la piscina todo lo que puedas. Aguanté cinco minutos. Cuando saqué la cabeza, ya todos se habían salido”. Sin embargo, admite que los primeros años no fueron fáciles. “Me desmayé en el agua varias veces. Era frustrante. Me relajaba demasiado, me dejaba llevar por esa sensación de tranquilidad y me quedaba dormido. Ahora lo controlo más”, explica. ¿No le da claustrofobia? “No, al contrario. En lo que pienso es en una agradable sensación de paz. Aun cuando no me siento del todo cómodo, me repito que estoy relajado y consigo el flow”.

 

Viaje al fondo de la mente. Su norte no era el deporte. Era la biología. “Empecé a estudiarla en la Universidad Católica Andrés Bello y me fascinaba. No la terminé por hacerme cargo de la fábrica de mi papá, pero puedo leerme un libro de microbiología como si fuera una novela”. También es taxidermista y amante de la entomología. No obstante, Del Duca ha hecho del control de la mente su consigna. “Hay monjes tibetanos que dicen que para tener una mente sana hay que hacer por lo menos una hora diaria de meditación al día y yo tengo la suerte de hacer dos bajo el agua todos los días. Para dominar este deporte lo fundamental es manejar la respiración, aprender a no caer en pánico y mantener la calma aunque estés estresado. Quienes menos tienen esas habilidades son precisamente los que más necesitan practicar apnea”.

Para compartir sus conocimientos, el atleta se tituló como instructor en la Apnea Academy de Umberto Pelizzari en Italia y abrió en 2009 su propia escuela itinerante, Freedive Gravedad Cero. Con ella ha entrenado a la selección nacional de apnea de Ecuador y a grupos comando de la Armada venezolana. Su sueño es crear la institución más grande y prestigiosa de enseñanza de esta disciplina de Latinoamérica y lograr que este deporte sea tan popular como método de entrenamiento como el crossfit o el pilates. “Es lo mejor que hay, no hay vuelta atrás. Cuando pruebas la apnea, te quedas pegado porque te ayuda a dominar tu mente y a conocerte más a ti mismo, dentro y fuera del agua. Para mí es un estilo de vida, casi una religión. En ningún otro lugar encuentro tanta paz”.

Del Duca es actualmente el número 1 en el ranking nacional de apnea en tres categorías: dinámica con aleta, sin aleta y estática. ¿Cómo sabe cuándo emerger? “Al principio uno tiende a asustarse cuando siente los primeros espasmos en el diafragma, pero cuando tienes años de práctica aprendes cómo resistir un poco más. Yo me salgo cuando empiezo a ver el túnel”. ¿De verdad existe el túnel? “Sí. La falta de aire hace que el sistema nervioso procure rendir al máximo el poco oxígeno que te queda y que todo empiece a apagarse en tu cabeza, a oscurecerse. El túnel existe. La luz blanca también. Cuando los veo, es momento de volver”.

 

Recuadro 1:

Sus marcas personales

-Apnea estática: 6 minutos y 27 segundos.
-Apnea dinámica sin equipo: 158 metros.
-Apnea dinámica con equipo (aleta): 221 metros. En entrenamiento, 232 metros.
-Apnea en profundidad, modalidad peso constante: -70 metros.
-Apnea en profundidad, modalidad sin equipo: -55 metros.

 

Más información: www.antoniodelduca.com. En Twitter: @AntonioDelDucaS

 

 

Recuadro 2:

A fondo

¿Mar o piscina? Mar.

¿Cuántas monoaletas tiene? Me quedan tres. Tenía cuatro más, pero las regalé a mis alumnos.

¿Qué necesita un buen apneísta? Tener control mental, no fumar y ser capaz de relajarse.

¿Qué le da miedo en el agua? No respetarla lo suficiente.

¿Alguna vez ha estado a punto de ahogarse? Sí, pero no fue haciendo apnea. Me atacó un tiburón tigre, tuve que nadar dos horas hasta la costa y me dio una baja de azúcar.

¿Cuál es la percepción más errada que la gente tiene de la apnea? Que es un deporte de locos e irresponsables que se están buscando un susto. Es una propaganda incorrecta. Si la practicas con conocimiento y entiendes su fisiología, genera mucha paz y satisfacción.

¿Qué le ha enseñado esta disciplina? Que nada es imposible cuando uno mantiene la calma y cree profundamente en sí mismo. En esas condiciones se alcanzan cosas increíbles.