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Contemplar la naturaleza es una forma sencilla de obtener bienestar / Ricardo Robles, Daniel Hernández

Contemplar la naturaleza es una forma sencilla de obtener bienestar / Ricardo Robles, Daniel Hernández

Contemplar la naturaleza es una forma sencilla de obtener bienestar para quienes viven en las grandes urbes, pues no siempre tienen la oportunidad de disfrutar entre tan poco espacio y exceso de cemento. Por eso, aquellos que poseen en su hogar aunque sea un rincón de hojas y ramas, se sienten afortunados, algo que no es tan difícil como muchos creen. Acá algunas experiencias y los consejos de quienes lo han logrado

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“A las bromelias las cuida Dios”, dice Doryanna Correa frente al stand que, junto a dos amigas que comparten su entusiasmo por la jardinería, instaló en la más reciente exposición nacional de estas plantas, para ilustrar que se trata de una especie tan vistosa como noble, que no requiere de grandes cuidados, y así invitar a quienes desean tener algo de naturaleza en casa pero carecen de tiempo, a que se animen a hacerlo.

Correa es microbióloga y coordina el posgrado de Microbiología Clínica en el hospital Vargas de Caracas, pero su pasión por las plantas la hace desempeñar otros cargos: forma parte de la directiva del Comité de Orquideología y del Comité de Bromeliología de la Sociedad Venezolana de Ciencias Naturales (SVCN).

“Yo creo que actualmente hay una gran necesidad en la gente de tener verde en casa, algo natural que nos aleje del ruido, del estrés, de las preocupaciones”, asegura quien además de compartir con los visitantes de las exposiciones sus inquietudes y también su admiración por los colores y formas poco comunes de las plantas, imparte junto a Lucy Gómez, ex directiva de la SVCN y con diez años de experiencia en cultivos urbanos, el taller Un Jardín en Tu Ventana.

“A los niños les encantan los minijardines, son ellos muchas veces los que animan a los papás, y eso es muy positivo porque acercarlos a la jardinería es una forma de inculcarles a los hijos el amor por la naturaleza y el cuidado del ambiente”, señala Correa, que enseña a otros que es posible hacer un jardín en una taza, una bandeja o un bombillo. En ese curso básico de jardinería, que se imparte cada dos meses en el Mercado de Chacao, los asistentes también adquieren nociones para no equivocarse al comprar ni al cuidar plantas en espacios pequeños.

La cruzada de Correa, Gómez y de otros apasionados que las acompañan es que las personas entiendan que es posible poseer en un entorno urbano –generalmente de dimensiones reducidas– un área natural que aparte de decorativo, sirva de refugio, y que no resulta tan complicado como pueden creer quienes aún no se atreven o que lo han intentado, pero han fallado por falta de orientación.

“Un jardín vertical con bromelias aéreas es una solución para muchos espacios, pues no requieren de tierra, no sueltan hojas ni traen los problemas de humedad que a veces las jardineras ocasionan en los edificios”, asegura
Lorenzo Ilija, arquitecto con experiencia en paisajismo, y enamorado confeso de las bromelias. Por eso, como director del Comité de Bromeliología y al estar al frente de la Exposición Nacional de Bromelias, muestra con emoción a la estrella del evento: un ejemplar de Alcantarea imperialis, floreada, algo que sólo ocurre cada 12 o 14 años.

Aunque no esconde su preferencia, en la exposición que se realizó hace un par de semanas en los espacios abiertos de la torre BOD Corp Banca, también mostró una pared natural que las combinaba con helechos, y que apenas medía un par de metros cuadrados.
“Con las plantas las posibilidades son infinitas, en colores, formas y texturas, todo depende de los gustos, las condiciones y, por supuesto, el tiempo que cada uno esté dispuesto a dedicarles para su cuidado”, apunta Correa como clave fundamental para quienes sientan la inquietud.

Ensalada en el balcón. “Yo tengo tomates, lechuga, cebollas y hierbas aromáticas en mi casa, y eso que vivo en el desierto del Sahara”, bromea Gómez para referirse a que vive en la zona centro de Caracas, donde derrumba el mito de que las personas que residen en las urbes no pueden disfrutar de las bondades de la naturaleza. “A quienes les gusta el picante deben saber que pueden tener una colección de ajíes en su ventana. Hasta fresas se dan en Caracas”, subraya sin ocultar su asombro ante los precios que a veces se paga en el mercado por ciertos ingredientes.

De lo bien que se pueden dar los vegetales sin importar cuanto cemento haya en los alrededores también sabe el chef Francisco Abenante, que junto a Cocina Emocional, dispone de los frutos de un huerto orgánico localizado en una terraza en la zona industrial de Boleíta, también en la capital.
“Trabajando con el encargado del huerto, Gustavo Sánchez, he aprendido que la cantidad de químicos para el cuerpo al consumirlos es mucho más baja que los comerciales.

Otra ventaja es poder cosechar vegetales que no son comunes, como tomates amarillos y negros, tomates uva, que son dulces, berenjena blanca y otros”, indica.

Abenante señala algo característico de lo producido bajo el sello orgánico: es fácil de contaminar el huerto cuando no se usan pesticidas ni ningún otro químico. “Hemos tenido plagas de ácaros y hongos. En una oportunidad perdimos toda una cosecha de pimientos, pero hemos ido aprendiendo y somos mucho más estrictos con el acceso al huerto, incluso sólo entramos con ropa blanca porque sabemos que hay colores de ropa que atraen a los ácaros”, recalca.

“Tampoco son los vegetales más bonitos ni son todos del mismo tamaño como estamos acostumbrados a ver en el supermercado”, advierte, aunque es difícil tomar esto como una desventaja cuando sabe que cuenta con 39 tipos de vegetales, entre ellos 7 variedades lechugas, tomates en 6 variedades, remolachas, espinacas, rúgula, acelgas, pepinos, pepinos japoneses sin semillas, berenjenas y pimientos, que hasta ahora son para consumo propio, pero que esperan poder usar en el restaurante La Casa, próximo a abrir en Los Palos Grandes.

Sólo hay que querer. “Aquí se puede tener albahaca, perejil, cilantro, malojillo, tomillo, menta, hierbabuena y hasta alguna de las variedades de lavanda, entre muchísimas otras”, asegura Gómez, que enseña en sus talleres las claves para comprar, trasladar y mantener en el hogar no sólo pequeños huertos con hortalizas y hierbas aromáticas, sino también plantas ornamentales.

“Desde hace mucho tiempo he participado en grupos y cursos de cultivo de bromelias y orquídeas, y recuerdo cuando veía ejemplares y jardines e imaginaba que debía hacer falta una quinta o un espacio enorme con muchos cuidados para poder tenerlo”, dice quien logró identificar que no era la única con la inquietud.

“Me fui dando cuenta de los esfuerzos que hacían las personas por tener plantas. Nos lo hacen ver como algo muy complicado, cuando en realidad no es así”. Una de las dificultades es que algunos de los que comercian con plantas no están tan interesados en revelar sus cuidados o las condiciones adecuadas para ellas como en venderlas, y otra es sin duda que mucha de la información sobre jardinería de la que se dispone proviene de otras latitudes, con climas y especies totalmente diferentes.

“Uno siente que crecen muy bien en el cemento de calle pero en tu casa no salen”. Una sensación que quienes se apasionan por el tema están dispuestos a disipar en el que muestre interés. “Lo que hay que hacer para tener éxito es comenzar por ver cuál es el espacio del que disponemos, y conocer sus condiciones de luz, temperatura y aire, para luego decidir qué plantas comprar, y no al revés como siempre solemos hacer”, dicen Correa y Gómez sobre la inclinación de la mayoría de dejarse enamorar por la vista cuando entra a un vivero.

“¿Cómo la vas a saber cuidar si ni siquiera sabes cómo se llama?”, señala Gómez, que anima a los más tímidos a preguntar todo lo que consideren necesario en los establecimientos donde decidan adquirir las plantas. Luego lo que viene es paciencia y responsabilidad. “Lo que las personas no pueden olvidar es que se trata de seres vivos. Tener un jardín es un compromiso”, recalca Gómez, que al igual que otros que han resuelto meter las manos en la tierra, coincide en que pocas cosas se comparan a la satisfacción que brinda tener un rincón verde para abstraerse del mundo o comer un fruto de cosecha propia. Pocas veces se equivocan aquellos que deciden volver a las raíces.

PARA SABER MÁS
• Taller Básico de Plantas Urbanas. Un Jardín en Tu Ventana, tercer piso del Mercado de Chacao. El próximo se realizará el sábado 2 de noviembre, con un intensivo de Huerto de Ensaladas, y el domingo 3 habrá talleres de minijardines, cultivo de orquídeas y bromelias, hierbas aromáticas, culinarias y medicinales, y de adornos navideños. Más información: 0414 4041521 / nuevatoledo@gmail.com. Facebook: eljardindejade
• Curso de introducción a las bromelias. Dictado por expertos del Comité de Bromelias de la Sociedad Venezolana de Ciencias Naturales. El Marqués, Caracas. Teléfono: 271 7653 / 0414 230 0833.
• Jardines Ecológicos Topotepuy. Conozca el Huerto Reciclado, el conservatorio Billy & Kathy Phelps y el Bosque Nublado, y asista a los talleres que ofrecen en las instalaciones. Web: www.topotepuy.com

GUÍA DE COMPRAS
Cuando esté en el vivero, tome en cuenta estas recomendaciones:
• Examine la superficie de la tierra de la maceta: debe ser oscura y no presentar una especie de costra clara.
• Voltee la planta para ver el orificio de drenaje: si salen raíces quiere decir que le falta espacio.
• Observe las hojas para verificar que no hay manchas tanto de decoloración como marrones con rizados adicionales o grises.
• Falta de etiqueta. Es importante saber el nombre de la planta que va a comprar. Especialmente en orquídeas y bromelias para saber de qué especie es exactamente.
• Si hay hierbas en la maceta es señal de descuido. Ellas compiten con la planta.
• Revise si hay tallos marchitos o capullos de flores raquíticos, torcidos o pasados. Están mal atendidas.
• Las plantas en flor siempre deben tener muchos capullos todavía por abrir.
• Compre plantas venezolanas, se adaptan mejor.

FUENTE: Lucy Gómez, El Jardín de Jade

Datos:
Jardines verticales. Las bromelias aéreas no requieren ningún tipo de sustrato para su crecimiento y se pueden fijar directamente en alambres.
Regalos que viven. En Zona Verde, localizado en el Centro de Arte Los Galpones, es posible encontrar maceteros y otros accesorios para el jardín. Aseguran que muchos clientes se llevan orquídeas para obsequiar.
En tiendas como las de la firma francesa Pylones, en el C. C. Líder, se pueden encontrar accesorios de jardinería con guiños creativos.