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Unidos por el fútbol

Unidos por el fútbol / Mauricio Villahermosa

Unidos por el fútbol / Mauricio Villahermosa

En un momento en el que los ojos del planeta se posan en Brasil como sede del Mundial, padres e hijos relacionados con el balompié nacional posan para Todo en Domingo y recuerdan anécdotas sobre este deporte que los estrecha

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El fútbol como estilo de vida

Para los aficionados al fútbol su nombre es una de las noveles referencias de la narración televisiva venezolana. Carlos Mauricio Ramírez forma parte de una nueva generación de profesionales del periodismo deportivo cuyo trabajo puede verse a diario en las pantallas de Meridiano Televisión.

Aunque su experiencia como narrador y jefe de prensa de distintos equipos locales lo han llevado a trascender su fanatismo a uno en particular, Ramírez no niega sus inicios como aficionado y jugador de balompié apoyado e influenciado por su padre, Vladimir Ramírez, un ingeniero que vivió su niñez y adolescencia en Inglaterra, donde adquirió su gusto por el fútbol: “Viviendo allá me hice fanático del Chelsea. Eran finales de los años sesenta y el equipo era pequeño, con un estadio modesto, nada que ver con la maquinaria que es ahora. Regresé a Venezuela y mantuve ese gusto, y desde que Carlos Mauricio era chiquito le enseñé a cabecear, hacer los pases. Siempre he sido hincha del Deportivo Táchira, así que lo llevaba a ver los juegos en el Brígido Iriarte y él se entusiasmaba”. 

Para su hijo Carlos Mauricio, el fútbol forma parte ineludible de su vida: “Desde que tengo uso de razón siempre he tenido una pelota enfrente. Mis primeros recuerdos son de fútbol. También jugué y llegué hasta la sub-17 en Carabobo, pero los estudios no me permitieron seguir”.

En su faceta de narrador le ha tocado viajar por toda Suramérica y Europa para cantar los goles que tanto emocionan a la audiencia, e incluso, a él mismo: “Tengo muchos momentos memorables en el fútbol. Uno de ellos fue en la transmisión del Venezuela-Paraguay en la Copa América 2011. Yo tenía una neuritis intercostal y me sentía muy mal, casi no me podía mover, pero cuando canté el gol de Venezuela todo se me borró, no me dolió nada”.

Si bien no comparten la profesión, sí los une un amor inquebrantable por el deporte que, tal y como explica el progenitor, es una forma de fortalecer los vínculos afectivos: “Los deportes generan placer y apasionamiento, así que son una forma de entrelazarse con los hijos de manera natural y fluida. Cuando somos fanáticos no hay mentor y pupilo, estamos al mismo nivel que nuestros hijos”.

 

Como un equipo

Lasso y su padre, el cineasta y locutor Herique Lazo, se incorporan a la cancha y desde ese momento parecen perder de vista la razón por la cual están allí. Las fotos y la breve entrevista pasan a un segundo plano mientras se dedican a jugar como niños. Posan, obedecen a todo lo que el fotógrafo les pide y, una vez que se ha acordado el fin de la sesión, se apoderan del campo. Ni el sol abrasador que hubo primero, ni la enorme nube gris que amenazaba con lluvia después, los detuvo. No se trata solamente del fútbol, sino del vínculo auténtico y firme que los une.

Sus camisetas de la Vinotinto (padre) y el Barcelona (hijo) son la declaración de principios de este par apasionado por este deporte: “El equipo favorito de mi papá es el Real Madrid”, dice Lasso. La broma genera una respuesta defensiva del padre: “Eso no es así”, dice, quien, al igual que su hijo, es fanático del equipo azulgrana.

Lazo explica que el balompié siempre ha estado presente, por lo que resultó natural incentivar a su entonces pequeño hijo: “Desde muy chamito lo llevaba a jugar. Lo metía en el cuarto a ver los partidos de fútbol conmigo. Además, él estudió en el colegio Jefferson, en el que la práctica de fútbol es parte de la formación”.

Lasso, por su parte, recuerda una vez que su papá los llevó a él y a un primo a la ciudad de Maracaibo a presenciar un partido de la Vinotinto contra Brasil: “Cuando llegamos, resultó que estábamos alojados en el mismo hotel que la selección de Brasil. Yo tenía 14 años y ni mi primo ni yo teníamos celular y nos perdimos de mi papá como tres horas, ya que nos escondimos detrás del autobús porque queríamos ver si teníamos chance de conocer a algunos jugadores. Al llegar al estadio fue un desastre, habían revendido las entradas, había un montón de gente afuera. Mi papá nos sentó a mi primo y a mí en cada hombro y se abrió paso como si fuera Gandalf, solo así pudimos entrar”.

Ambos comparten también su apoyo inquebrantable a la selección nacional, aunque consideran que para poder verla en un Mundial tendrá que pasar un tiempo prudencial, mientras se sigue construyendo una tradición futbolística.

 

Del helicóptero a la cancha

Su voz es la guía de cientos de radioescuchas que, día tras día, recurren a sus reportes del tráfico caraqueño. Renato Yánez es el ancla de Traffic Center y, aunque pareciera que su oficio es recorrer la ciudad desde el aire, lo cierto es que más allá de su trabajo radial, es un padre entregado a sus dos hijos (Andrea y Renato Alfredo) y un jugador activo y constante. Todos los lunes en la noche se reúne para jugar con un grupo de amigos que forman un equipo heterogéneo: “La tradición futbolera viene de mi padre, de ver los Mundiales, de ver los goles memorables de Maradona. Jugué fútbol en el colegio y allí llegamos a los distritales”.

De sus recuerdos como fanático trae al presente la selección de Brasil que, durante los años ochenta ayudó a construir una leyenda que permanece hasta el día de hoy y que, sin embargo, no pudo contra el combinado italiano en el Mundial de España de 1982. Un 3-2 que, a juicio de Yánez, cambió el juego del balompié tal y como lo conocemos. Su hijo Renato Alfredo practicó fútbol y de vez en cuando lo acompaña a los juegos que tiene con el equipo con el que comparte desde hace 5 años: “Lo bonito del grupo es que hay chamos de 22 años hasta 60 y pico. Allí te olvidas de diferencias sociales, políticas y religiosas. Cuando estamos allí somos todos iguales. Se pasa un rato agradable y es un deporte competitivo que exige destrezas individuales, pero hay que trabajar en equipo”.

Para el Mundial 2014 hubiese querido apoyar a la selección Vinotinto, pero mientras ese momento llega, respalda a aquellos países cercanos como Colombia y Brasil: “Mi equipo de todos los tiempos es la Vinotinto. En mi opinión, para llegar a un Mundial hace falta un poco más de tiempo, de tradición futbolística. El apoyo de la fanaticada es reciente y hay que seguir descubriendo talentos, no solo jugadores, sino técnicos. Es importante no desanimarse a la primera. Vamos a llegar”.

 

Una cancha como trabajo

A Gustavo Marín, este deporte no le viene como primera opción al hablar de sus favoritos. No obstante, su trabajo está estrechamente vinculado y puede ver día a día cómo se preparan los más pequeños en su sueño de llegar a ser jugadores profesionales. Marín es el gerente general del complejo Directv Sport Park, en cuyas canchas no solo juegan futbolistas aficionados, sino que además sirve como sede de la academia del Real Esppor (ahora Deportivo La Guaira). Allí es posible ver desde niños de 5 años perfectamente uniformados corriendo tras una pelota, hasta adolescentes que pulen sus habilidades mientras sueñan en grande. Hace 5 años que se inauguró este complejo deportivo y Marín está a cargo del centro desde que era un proyecto: “El complejo fue desarrollado por dos amigos míos y mi hermano, así que fue natural para mí incorporarme a este proyecto. Aunque no estuve vinculado al mundo del fútbol antes, de alguna manera he estado ligado al deporte. Y si bien gerenciar el centro requiere más de conocimientos en la parte logística, siempre es bueno dominar el mundo que manejas. Por eso me relaciono con los técnicos y los jugadores y los apoyo. Tengo que conocer de este deporte porque forma parte importante de mi labor”.

Pero más allá del trabajo, confiesa admirar a Pelé y ve a la selección de Alemania con mucho chance de llegar lejos en el Mundial de Brasil, evento deportivo que servirá como excusa para invitar a los asiduos al centro que dirige para disfrutar de los juegos en alta definición y disfrutar de un menú alusivo a esta cita mundialista.