• Caracas (Venezuela)

Todo en Domingo

Al instante

Todas las facetas de George Akram

George Akram | Fotografía: Mauricio Villahermosa

George Akram | Fotografía: Mauricio Villahermosa

Ha hecho comerciales, doblajes de películas, animación de programas televisivos. Para este bailarín, cantante y actor, Broadway forma parte de su hoja de vida y ahora incursiona en el cine nacional con Km 72 como un paso natural en una carrera que tiene múltiples caminos por recorrer

  • Tweet:

  • Facebook Like:

  • Addthis Share:

Dice que su infancia fue "normal", pero la normalidad de sus días de colegial tuvieron un plus que muchos quisieran para sí: desde los 5 años de edad, George Akram conoce a partes iguales el disfrute y la responsabilidad que implica el escenario, no solo por ser hijo de reconocidas figuras del medio artístico venezolano (su mamá es la coreógrafa Anita Vivas y su papá es Antonio Drija, artista del Cirque Du Soleil), sino porque se trata de un oficio elegido por él mismo, más allá de las influencias cercanas: "Mis padres y hermano (Víctor Drija) siempre me han inspirado, pero la decisión de ser un artista siempre fue mía. Nunca me presionaron para hacerlo. Ya a los 5 años animé un programa llamado Videotime, estaba en el grupo Acción Visual, creado por mi mamá, y
participamos en convenciones, aperturas de juegos. Crecí mucho como profesional en ese período". 

A los 15 años participó en el programa juvenil Rugemanía como animador, y esa fue su despedida de la televisión nacional: "Sentía que había crecido mucho en Venezuela en el aspecto profesional, quería nuevos retos. Afortunadamente, mi padre tuvo la visión de ir a otras fronteras". Entonces aterrizó en Miami en 2001, con 17 años, ignorando el giro que tomaría su carrera, pero con la certeza de que se dedicaría a trabajar en aquello para lo que se había preparado.

Las millas que lo llevaron a Broadway
"Uno siempre escucha historias de personas que llegan a otro país y tienen que hacer otras cosas para vivir. Mi meta era trabajar en el arte y me tomó seis meses lograrlo". En ese período, vio clase de baile y actuación hasta que surgieron sus primeras oportunidades laborales que lo llevaron a ser bailarín de artistas como Gilberto Santa Rosa, Ricky Martin, Alejandro Sanz o Shakira. De igual forma participó en comerciales, telenovelas y actuó en la escena final de la película Stuck on you (Pegado a ti) en 2003: "Era una participación muy breve y yo pensé: 'Van a pagar dos lochas'. Fui al casting y había como 700 personas. No sabía qué película era ni con quién iba a actuar y pensé que toda esa gente estaba pelando. Cuando finalmente quedé, pregunté con quién me tocaba hacer la escena y me dijeron: 'Con Meryl Streep'. Yo me lo tomé de forma natural, pero el día que ella llegó, mi pensamiento fue: '¡Ella es de verdad verdad! ¡Existe!'. Es una de las damas con más clase en el mundo de la actuación".

Después de haber formado parte del cuerpo de baile de los artistas más importantes de Latinoamérica y de los premios más relevantes de la región (Premios Lo Nuestro, Premios Juventud, Grammy Latino, Billboard Latino y Festival de Viña del Mar), Akram sintió que estaba listo para embarcarse en una nueva aventura: Los Ángeles parecía el destino natural en la búsqueda de otras oportunidades, mas sin proponérselo terminó en Nueva York: "Había venido a Caracas a despedirme de mi familia antes de instalarme en Los Ángeles, y cuando regresé a Miami tenía siete mensajes en mi contestadora de una amiga diciéndome que había unas audiciones para West Side Story. Tres años antes le había dicho que no estaba interesado en los musicales, a menos que fuera West Side Story", recuerda refiriéndose a uno de los clásicos de Broadway.

No llegó a tiempo a las audiciones en Nueva York y de regreso a Miami se enteró de que había una audición abierta en Las Vegas, a la que casi tampoco llega: "El pasaje costaba 900 dólares. Fui con cada aerolínea a ver si lo conseguía más barato, pero nada. Hasta que una persona que me atendió me preguntó si no tenía millas acumuladas. Resulta que tenía millas para llegar hasta China. "No tuve que pagar nada".

Después de extenuantes audiciones en las que participaron miles de personas en Las Vegas y Nueva York, recibió la noticia: sería Bernardo, uno de los protagonistas de la historia. Ese fue el comienzo de tres años de trabajo ininterrumpido que lo convertirían en el primer venezolano en ascender a lo más alto en el universo de los musicales de Broadway: "El día de la última función me di cuenta de que ya no podía dar más, porque siempre lo había dado todo, y eso me hizo sentir muy satisfecho".

Con el fin de West Side Story, se dedicó a hacer doblajes de películas, comerciales, participar en la realización de un videojuego y en varios episodios de una webserie adquirida por Amazon, hasta que llegó a sus manos el guion de Km 72, la ópera prima de Samuel Henríquez con la que incursiona en el cine negro y que ya puede verse en las salas de cine comercial venezolano: "Quería hacer el casting. El personaje tenía que lucir cansado y la audición fue por Skype a las 5:00 de la mañana, hora de Nueva York, así que creo que eso me ayudó", señala sonriente.

Akram hace el papel de Carlos, el hijo de un millonario asesinado y, a su vez, uno de los sospechosos de la muerte de su padre, interpretado por el fallecido actor Gustavo Rodríguez. A propósito de este encuentro, guarda una anécdota: "Él era una persona muy callada y reservada. Cuando llegué, me presenté y le dije que era un honor conocerlo. Él no sabía que yo había interpretado a Bernardo y cuando se enteró, fue hasta mí y me dijo: ¿Tú fuiste Bernardo en West Side Story? El honor es mío". Ahora Akram se prepara para reanudar el rodaje de una película sobre Francisco de Miranda, dirigida por el venezolano Carlos Fung y que tendrá como locaciones París, Nueva Orleans y una ciudad canadiense por definir. Para este actor de 30 años de edad, si bien Broadway fue un sueño cumplido, no descarta la idea de volver, pero después de experimentar con otras facetas y de retomar el baile. Por ahora el cine ocupa su agenda; sin embargo, su versatilidad parece ser a prueba de obstáculos.

"Creo que lo que enganchará al público con Km 72 es el formato de la historia. El guion es algo que no estás acostumbrado a ver, el factor del vocabulario vulgar no está presente. Es la primera vez que se hace cine negro y es un riesgo, pero es uno que estamos dispuestos a asumir"