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Se cambia cabello por una sonrisa

Se cambia cabello por una sonrisa

Para que este sea un mundo más justo y amable hay gran cantidad de trabajo por hacer. Eso lo saben muchos, pero hay quienes no se quedan de brazos cruzados esperando a que otro sea el que dé el primer paso. En Venezuela surgen cada día más iniciativas de ciudadanos que apuestan por la generosidad. Acá algunos ejemplos

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Se cambia cabello por una sonrisa

Carlha Gallardo vive en Valencia, estado Carabobo, estudia Comunicación Social, es modelo y también payaso de hospital. Haciendo esta labor, una pequeña paciente de Oncología le preguntó un día si podía regalarle su cabello. “Eso fue como un flash para mí”, dice Gallardo para describir cómo nació en ella la inquietud de ayudar a quienes se quedan sin cabello mientras reciben tratamiento contra el cáncer. “Me puse a averiguar y no encontré ningún sitio, pero sabía que tenía que hacer algo. Toqué muchas puertas hasta que me topé con Senos Ayuda y estuve colaborando con ellos, recogiendo cabello”, explica sobre sus comienzos. La iniciativa ha ido creciendo y la Fundación Cambia Cabello por Sonrisa funciona desde hace año y medio. Van por la tercera campaña, que se ha propagado en las redes sociales con la etiqueta #micabellosusonrisa. “Tenemos nuestro propio banco de pelucas, hemos recogido casi 300 coletas”, dice sobre su labor de recolección de cabello donado, que se complementa con la colaboración del reconocido estilista del Miss Venezuela, Ivo Contreras, quien se encarga de la elaboración de las pelucas. “No es tan sencillo como parece. Para hacer una peluca se necesitan al menos cuatro coletas —de un diámetro de unos 8 a 10 centímetros, y de 20 centímetros de largo”, aclara, señalando lo de la longitud, así como el hecho de que el cabello esté parejo, como aspecto muy importante para la confección de las pelucas.

“Donar cabello es una decisión muy personal, pero hay otras formas de ayudar, como comprar productos de la fundación —franelas, chapas— y multiplicar el mensaje: hay quienes desean donar y desconocen cómo, o quieren cambiar de look y a lo mejor no saben que pueden donar el cabello en vez de dejarlo en la peluquería”, recalca Gallardo, que se dejó cortar 45 centímetros de cabello. “Estamos hablando de brindar mejor calidad de vida a quienes están pasando por un momento muy difícil. Miles de centímetros de cabello nunca se van a igualar a la sonrisa de agradecimiento de esa persona”.

Para colaborar  y saber más:
Twitter: @CabelloxSonrisa
Facebook: Cambia Cabello Por Sonrisas
Teléfono: (0424) 495 1790 (de lunes a jueves).

Lo que vale una tapita
Hace cuatro meses Andrea Giugliano y Anel Suárez, dos estudiantes de Comunicación Social valencianas, se plantearon recoger tapas para obtener dinero para causas benéficas porque habían escuchado que esta iniciativa se llevaba adelante en otros países y supusieron que ya aquí alguien se estaba encargando de ello.

“Comenzamos a averiguar y a contactar por nuestra parte a las empresas de reciclaje en Valencia, a preguntar precios. Luego se nos ocurrió abrir una cuenta de Instagram para explicarles a las personas qué podían hacer y fue una locura. En muy poco tiempo comenzamos a tener miles de seguidores”, explica Giugliano sobre los inicios de esta idea que para que pueda tener mayor alcance está tomando forma de fundación. “Las empresas nos quieren ayudar pero si no tenemos una figura legal es muy difícil”.

Por eso, están en proceso de registro. Lo que ya tienen claro es que su primer donativo será para Fundanica Carabobo, solo están esperando conseguir el mejor precio por parte de quienes reciben el material: un kilo de plástico se consigue con aproximadamente 400 tapas de refresco.

Quienes deseen ayudar a Tapas por Vidas pueden consultar los puntos de recolección o convertirse en uno de ellos. Lo que piden es separarlas por colores y hacer que lleguen a Valencia.

Para colaborar y saber más:
Facebook: Tapas Por Vidas Venezuela
Twitter/ Instagram:  @TapasporvidasVe

Una taza de solidaridad
Un café pendiente es un movimiento mundial que invita a dejar pago un café en una cafetería que esté dispuesta a administrarlo de manera solidaria.

En Artesano Cafetería, que tiene una sucursal cercana a la plaza Bolívar de Caracas y otra en Candelaria, se sumaron a la iniciativa.

“Los venezolanos somos muy generosos y la gente, en cuanto le hemos explicado en qué consiste, lo ha aceptado muy bien”, cuenta Vanessa Ramírez, quien asegura que se encargan de invitar a tomarse esa taza de café caliente a quienes saben que no pueden costearlo. “Eso te cambia el día. Cualquiera puede estar pasando por un mal momento, y eso les alegra la vida a las personas, y quienes dejan el café pagado también se sienten bien haciéndolo”, dice quien parece haber entendido que la generosidad no es solo buena para quien la recibe.

La organización Paz con Todo también se propuso promover este movimiento entre los caraqueños y consiguió que el restaurante La Guayaba Verde, localizado en Santa Eduvigis, la academia de café que dirige Pietro Carbone, Carbone Espresso,en Altamira y el cafetín de la Facultad de Ciencias Económicas de la Universidad Central de Venezuela se sumaran.

Para colaborar y saber más:
En Twitter : #CaféPendiente
@artesanocafe
@pazcontodo
@guayabaverde
@carboneespresso

Libros que esperan por dueño

“Dicen que quien presta un libro es tonto, y que más tonto es el que lo devuelve”, cuenta divertido Daniel Leira sobre una conversación con Diego Prada y Gerson Gómez. Hablaban realmente de que hay libros que jamás regresarán y de cómo esto no es tan malo. “Uno sabe que hay libros que son buenos pero que no volverás a leer, ¿entonces por qué no dárselo a alguien más?”, cuenta Leira.

La idea no es nueva, pero con @AdoptaUnLibro –vía Twitter e Instagram– le dieron impulso a la generosidad de muchos que no se habían planteado abandonar un libro para que otra persona tenga la oportunidad de leerlo y una vez que haya terminado lo vuelva a abandonar para que la cadena continúe, mientras anota en el texto su cuenta en Twitter. “Estamos muy acostumbrados a esperar lo peor de nosotros mismos, y lo cierto es que la gente está hambrienta de cosas positivas”, dice Leira sobre esta iniciativa que sigue creciendo cada día y no deja de sorprender a quienes se propusieron usar las redes sociales como un vehículo de interacción más allá de lo virtual.

Hace dos semanas contaban con más de 20.000 seguidores, ya están trabajando en la página web y el periodista y presentador de CNN en español, Ismael Cala, será su imagen. “Hicimos esto con las mejores expectativas pero fueron mil veces superadas”, afirma Leira sobre algo que empezó a propósito de la celebración del Día del Libro y, como los textos, no tiene fecha de caducidad.

Para unirse y saber más:
Twitter e Instagram: @Adoptaunlibro

Fotografiar para mejorar

Que el arte logra transformar vidas ya se sabe, pero nunca deja de asombrar. Más si esas vidas se desarrollan en medio de la violencia de un barrio caraqueño. Diana Rangel se describe en la página de la fundación que está registrando, Círculos de Cultura, como artista, terapeuta e investigadora social de artes expresivas y cambio social independiente. Todo comenzó en el año 2011 cuando se propuso realizar un proyecto universitario que combinaba elementos de la psicología clínica y la fotografía con la finalidad de comprender la construcción de significados alrededor de la violencia por sus propios protagonistas. “Para eso contacté a una banda de 7 muchachos en el barrio La Dolorita y trabajé con ellos por un año. Les di cámaras de-sechables y les pedí que fotografiaran aquello que era importante en sus vidas, luego las recogí, revelé las fotos y conversé con ellos acerca de las imágenes, así pude conocer su sistema de valores, hablamos de su situación familiar, de sus problemas personales”, explica sobre un trabajo tan interesante como riesgoso. Las crónicas pueden leerse en su Tumblr (http://lugarimposible.tumblr.com/).

Aunque no pudo medir la influencia de su trabajo, sí observó cambios en actitudes, e incluso de rumbo. “Mi conclusión es que al ellos verbalizar cómo funciona su vida frente a alguien que no forma parte de su grupo social les sirve para verse desde afuera, y las cosas cambian. Son muchachos a los que nadie les ha ayudado a descubrir lo que son capaces de hacer”, dice sobre su experiencia con jóvenes delincuentes.
Actualmente cursa un doctorado en The European Graduate School en Artes Expresivas: Terapia, Consulta, Educación y Transformación de Conflicto, y su investigación se centra en el uso de la fotografía como herramienta de transformación social.

Círculos de Cultura busca llevar adelante proyectos en esta línea y actualmente dirige programas piloto en colegios públicos de Petare, en los que los niños utilizan sus celulares para retratar su vida y entorno. “Ellos hablan de las cosas que han fotografiado y que han visto.

Somos seres visuales”, agrega sobre esta posible vía para prevenir la violencia.  

Para colaborar  y saber más:
Blog: circulosdecultura.wordpress.com
Tumblr: lugarimposible.tumblr.com
Correo electrónico: circulosdeculturave@gmail.com