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Salud: A prueba de berrinches

Los padres deben formar un frente unido ante las pataletas del hijo | Foto: Archivo

Los padres deben formar un frente unido ante las pataletas del hijo | Foto: Archivo

Atajar a tiempo las pataletas de los hijos es un arte que requiere paciencia, calma y firmeza. Estos son algunos consejos para prevenirlas

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· Enseñe a su hijo a pedir ayuda cuando tenga un problema que no sepa manejar. Trate de buscar con él una solución y hágale saber que no siempre puede tener todo lo que desee o cuando quiera. El niño debe aprender a ser paciente, cooperar, negociar y esperar su turno.

· Antes de reaccionar airadamente, investigue primero cuál es el origen del berrinche. Si no tiene justificación, ignórelo, pero si se debe a un hecho grave, ofrézcale consuelo y comprensión.

· No se enganche con su pataleta. Respire profundamente y mantenga la calma para que se la pueda transmitir. En lugar de gritar o estallar, mírelo frente a frente, reconózcale sus emociones y dígale qué espera de él. "Sé que estás muy bravo porque no podemos comprar este juguete, pero si dejas de llorar podemos seguir paseando. Mejor pensemos entre los dos cómo reunir el dinero para comprarlo otro día".

· Por vergonzosa que resulte la situación, sea firme en no ceder ante estos episodios. Si lo que el pequeño busca es acaparar la atención o ser complacido, debe entender que actuando de manera desproporcionada o grosera no conseguirá lo que desea. Si tiene que llevárselo de una tienda o de un parque como consecuencia de esta conducta, adviértaselo, y si no se calma, cúmplalo. Si está en un sitio seguro, aplique "tiempo fuera" cuando sea necesario: envíelo a un lugar donde pueda estar solo y reflexionar unos minutos.

· Después del berrinche, conversen sobre lo ocurrido. Explíquele las consecuencias de sus acciones y por qué es preferible pedir de manera civilizada. Si es pertinente, aplique una sanción proporcional a la intensidad del episodio. Enséñele a pensar primero, en lugar de actuar impulsivamente, y a disculparse si causó algún daño.

· Revise su propia conducta como progenitor. Si usted tiene poco control de sí mismo y también tiende a las pataletas, debe corregirse, pues el niño modelará su conducta en función de lo que ve. Ilustre desde el ejemplo.

· Premie y refuerce el buen comportamiento, sea comprensivo y paciente o pida con educación. Motive con gestos y palabras de afecto. Evite recompensar con comida rápida o chucherías.

· Asegúrese de que están compartiendo suficiente tiempo de calidad para jugar y conversar y que no se están comunicando solo cuando debe hacer una corrección. Si el pequeño aprende que únicamente realizando algo indebido obtiene la atención de los padres, hará lo que sea necesario para conseguirla.

· Si los berrinches son persistentes o de gran magnitud, busque ayuda profesional con un psicólogo o un psiquiatra infantil.

Lo que no funciona

Los padres deben formar un frente unido ante las pataletas del hijo: si uno se mantiene firme pero el otro cede unos días sí y otros no, el niño asumirá que solo necesita aumentar la presión con el más débil. Por regla, evite que tenga largas jornadas de diligencias sin haber comido o descansado lo suficiente, dado que esto, naturalmente, hará que se sienta irritable. No se habitúe a complacerlo en todo ni al instante, por más que insista.

Fuentes:

www.webmd.com y www.parents.com Liliana Moros, psicóloga infantil.