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Salud: El furor de los jugos verdes

Si bien es deseable incluir frutas y vegetales en la dieta, las vitaminas y minerales presentes en estos jugos pueden producir efectos no deseados | Foto: Archivo

Si bien es deseable incluir frutas y vegetales en la dieta, las vitaminas y minerales presentes en estos jugos pueden producir efectos no deseados | Foto: Archivo

Licuar en conjunto frutas y vegetales es una moda en alza entre quienes buscan un efecto desintoxicante. Una nutricionista expone algunos mitos y realidades de esta tendencia

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Abundan en Pinterest y son populares en gimnasios y parques. Los jugos verdes —mezcla de frutas y vegetales, con énfasis en los que muestran tal color— aportan numerosos nutrientes, pero según la nutricionista Aura Licir, algunos de los beneficios que se les atribuyen son relativos. Uno de los más difundidos es que poseen propiedades depurativas aun cuando la experta señala que hasta la fecha no hay ningún estudio que las certifique. "De hecho, procesar esos residuos es una labor de la que el cuerpo humano se ocupa de manera autónoma y natural a través de órganos como el hígado o los riñones", afirma.

Lo que sí puede pasar, acota, es que una persona que nunca acostumbró consumir vegetales y frutas —y que ahora emplea esta modalidad para ingerirlos— sienta una diferencia positiva a mediano plazo, pero esto ocurre porque finalmente está accediendo a una mayor variedad de nutrientes. "Los jugos verdes son como descubrir el agua tibia: llevamos años recomendando que los vegetales y las frutas siempre deben estar presentes en la dieta". Sin embargo, reconoce que estas bebidas pueden ser una opción para aquellos que les desagradan las texturas de ciertas frutas y vegetales o que experimentan una repelencia temporal hacia ellas —a consecuencia de tratamientos médicos, desbalances hormonales, etc.— y que ven en estos brebajes una oportunidad más apetecible.

¿Cuánto es demasiado? Un jugo verde, por sí solo, no es sustituto de una comida completa. La especialista indica que puede ser un recurso ocasional para compensar la falta de vegetales o frutas en un momento dado, pero incluso así tampoco da carta blanca para cometer otros excesos o continuar con los malos hábitos.

Estos jugos aportan calorías, sobre todo cuando contienen muchas más frutas que vegetales. "También hay quien intenta hacerlos más balanceados agregándoles proteínas y grasas, pero todo debe tener una medida. Si se hacen al ojo por ciento o solo en función de nuestro gusto, sin una noción clara de cuánto estamos consumiendo, probablemente estemos sumando más calorías de las que necesitamos o de las que nos comeríamos en una ensalada o como merienda".

Hay dos formas de obtener estas preparaciones: en jugo y en batido. Licir señala que el jugo se obtiene con un extractor del que deriva un líquido acuoso, sin grumos, mientras que el batido se prepara en licuadora y es más espeso, pues contiene restos de la pulpa. En ambos casos, lo ideal es preparar solo la cantidad que se va a consumir en el momento, para evitar que la calidad de los nutrientes se degrade con el paso de las horas. "Entre jugo y batido sería preferible este último —sin colar— porque tiene algunos restos de fibra, pero definitivamente lo mejor siempre es comerse los vegetales y las frutas enteras, con la fibra en su estado natural", sugiere.

La fibra entera no solo obliga a masticar más y a incrementar la salivación, sino que produce una viscosidad que reduce la absorción de glucosa y lípidos, hace que el vaciamiento gástrico sea más lento, genera una distensión que provoca mayor sensación de saciedad por más tiempo y reduce el estreñimiento. Al licuar la fibra y privar al sistema digestivo de parte de ese proceso, se desaprovechan beneficios importantes. "Los jugos están bien de vez en cuando, pero en condiciones normales no debería ser nuestra única manera de comer frutas y vegetales", concluye.

Sin excesos

Si bien es deseable incluir frutas y vegetales en la dieta, las vitaminas y minerales presentes en estos jugos pueden producir efectos no deseados —si se consumen en cantidades excesivas y a plazos prolongados— en individuos con ciertas predisposiciones. Un alto consumo de potasio puede acarrear problemas para una persona que ya tenga una insuficiencia renal. Grandes cantidades de oxalatos pueden favorecer la aparición de cálculos renales, y el exceso de vitamina K —liposoluble, muy presente en las hortalizas de hoja verde— no es aconsejable entre quienes toman anticoagulantes. Si se tiene un problema de base, es preferible consultar la composición y frecuencia de consumo de estos jugos con un nutricionista.