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Salud: ¿Y si los compro afuera?

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Adquirir y traer medicamentos desde el exterior es un mecanismo al que pocos tienen acceso por costos y logística, aunque a veces resulta la última opción. Freddy Ceballos, presidente de la Federación Farmacéutica de Venezuela, explica qué sopesar

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Dejar de tomar un medicamento que escasea puede hacer la diferencia entre el equilibrio y la descompensación; traerlo de afuera es una medida extrema, pero en alza. "No es una opción que alentemos porque no está al alcance de todos ni resuelve de raíz el gran problema que tenemos de abastecimiento, pero sabemos que hay gente que recurre cada vez más a eso porque, ante una situación de salud delicada, no le queda otra. Requiere tomar una serie de precauciones para que esos fármacos sean lícitos y lleguen en buen estado", explica Freddy Ceballos, presidente de la Federación Farmacéutica de Venezuela.

Tanto para traslados nacionales como internacionales, Ceballos señala que hay que estar muy bien informado sobre las condiciones que necesita ese medicamento para ser transportado, y sobre todo que su procedencia sea 100% legal y a través de personas conocidas. Esto significaría contar con un familiar o un amigo que pueda adquirirlo directamente en una farmacia o una droguería y que pueda traerlo en su equipaje de mano –no en la maleta ni al sol– para que no se degrade con el calor. Hay que tener presente que algunos medicamentos requieren una cadena de frío para conservar sus propiedades, lo cual complica el traslado a título personal. Si se trae de afuera, verificar si las autoridades migratorias y las aerolíneas permitirán el paso de una cava con medicamentos puede prevenir fiascos de última hora.

Muchos medicamentos suelen ser más costosos en el exterior. Por ende, antes de aventurarse a hacer cualquier inversión, el experto indica que sería fundamental acudir aquí a una farmacia y solicitar información a un farmacéutico sobre cuáles son los principios activos, presentaciones y dosis que equivalen a lo recetado si el medicamento tuviera otro nombre en ese país, además de las condiciones básicas de traslado. También es importante que el paciente pueda proveer a su familiar afuera del informe médico en el que conste el diagnóstico y el récipe correspondiente, pues algunos países son más exigentes que otros no solo para la adquisición del fármaco, sino para efectos migratorios.

¿Qué no se recomienda? "En primer lugar, no hay que comprar medicamentos a personas que dicen que los traen de afuera como negocio, porque uno no tiene cómo saber de dónde salieron esos productos. Evidentemente, tampoco habría que comprarlos a bachaqueros –pueden ser fármacos ilícitos y/o deteriorados por mal manejo– ni a gente que los ofrece por internet, porque allí tampoco hay control alguno ni en el origen ni en los estándares de almacenamiento". Enviarlos por correo entre un país y otro también puede exponerlos a condiciones inusuales, por lo cual es aconsejable un traslado de primera mano.

Si bien la desesperación puede hacer mella en estos escrúpulos, Ceballos exhorta a procurar al máximo la compra de medicamentos por vías legítimas y bien controladas, pues es lo único que garantiza que el producto es de óptima calidad y que surtirá el efecto deseado. "Por eso tampoco aconsejamos consumir productos vencidos ni espaciar las dosis de fármacos, como antihipertensivos o anticonvulsionantes, que tienen un rango terapéutico muy preciso. Sabemos que es muy duro decirlo porque la situación es muy complicada. Las fallas en el acceso a medicamentos rondan 85% y hay pacientes que prefieren correr esos riesgos que no medicarse en absoluto. Aquí lo que corresponde es que el Estado reconozca que estamos en emergencia y que se activen los mecanismos internacionales para recibir ayuda humanitaria, con envíos de medicamentos que estén avalados por la OMS para que lleguen en las condiciones adecuadas", indica el experto.