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Salud: La aventura de ser papá

Muchos padres novatos experimentan en secreto una gran ansiedad durante los primeros años de vida de su hijo, por temor a no estar a la altura del reto. Una psicóloga y terapeuta familiar explica cómo convertir el susto en confianza

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Para unos es la mejor noticia de sus vidas. Para otros es un balde de agua fría. Cuando se trata de las reacciones de un inminente papá, mucho depende de en qué circunstancias llega el bebé. "Pasa igual que con la mamá: si se trata de un embarazo planificado y deseado, el ajuste a la novedad suele ser más sencillo que cuando se trata de algo inesperado", explica Grecia Gómez, psicóloga y directora de Escuela para padres. Así como a las madres les preocupa ser capaces de mantener con vida al bebé y cubrir sus demandas de desarrollo, los padres tienden a angustiarse ante la duda de si serán aptos para protegerlos a ambos y cubrirles necesidades básicas como vivienda, alimento, atención médica, etc. "Si ese bebé no estaba previsto y el papá es el único proveedor, para muchos eso se convierte en una carrera contrarreloj antes de que nazca".

De la mano de la alegría y la satisfacción que suele provocar la llegada del bebé, Gómez señala que también es posible que se presente una crisis de pareja durante los primeros años de vida del niño. "Esto no quiere decir que la pareja esté mal o que estén condenados al fracaso, sino que estamos hablando de un cambio radical que implica que ambos tengan que ajustarse a una dinámica completamente nueva. Es normal que a veces no sepan bien cómo tratarse". Es previsible también que el papá se sienta un poco desplazado con respecto a la atención que recibe de la mujer. La experta sugiere desarrollar más tolerancia, comunicación, comprensión y paciencia de lado y lado: en la medida en la que ambos miembros se permiten expresar sus necesidades y se ocupan de rescatar poco a poco su propio espacio, ese estrés tiende a ceder.

Calma y cordura. Para atenuar el miedo, es ideal que el papá se involucre desde el embarazo en la preparación para la llegada del bebé. Acudir a las consultas médicas o a los cursos prenatales y poder plantear sus propias preguntas permite obtener información de primera mano, lo cual suele reducir la incertidumbre. "Saber cómo va todo proporciona más seguridad. También es muy importante que en la pareja exista –o se abra– un canal de comunicación en el que ambos se sientan cómodos para compartir cómo se sienten y cuáles son sus miedos, sus ilusiones y sus expectativas sobre esta nueva etapa".

Con frecuencia, los hombres se abstienen de confesar sus inseguridades por sentir que solo la mujer tiene permiso para manifestarlas. "Por motivos de crianza, hay hombres que asumen que tienen que ser fuertes para la mujer y que no pueden demostrar su debilidad, pero es sano que haya un espacio para que ambos puedan compartir también esas emociones sin juzgarse", indica Gómez. "Si aún así el hombre se siente incómodo o no se atreve a compartir eso con ella, puede buscar a alguien más de su confianza para expresar cómo se siente: sus padres, un hermano que haya pasado por la misma experiencia, un buen amigo. Sentirse escuchado, apreciado y reconfortado es tan importante para el futuro papá como lo es para la mamá".

Síntomas de ansiedad

Cuando la llegada del bebé es completamente inesperada, el papá puede experimentar emociones encontradas mientras lo asimila. "Uno puede detectar esa ansiedad porque hay cambios de conducta", indica la psicóloga Grecia Gómez. Si era ecuánime, puede que esté irritable. Si era muy expresivo y sociable, es previsible que se vuelva más retraído y aislado, que pase menos tiempo en casa o que procure evadir actividades relacionadas con la llegada del bebé. "A veces se subestima el impacto que un embarazo puede tener sobre el hombre, cuando en realidad él también es tan nuevo en todo esto como la mamá y él tampoco sabe qué hacer. Hay que entender que él también es un ser humano y que todo cambio implica tiempo para ajustarse".

Al pie del cañón

"Es importante que el papá no se deje excluir de participar en actividades que pueden ayudarlo a ganar más confianza. Por suerte el hombre de ahora es más dispuesto y esa iniciativa de involucrarse ya es un buen indicio, pero no siempre les dan la oportunidad", señala la psicóloga Grecia Gómez. Las mamás y las abuelas pueden facilitar que papá ayude a bañar al bebé, cambiar pañales, darle el tetero o ayudar a dormirlo. "En la medida en que ambos se turnan y el hombre se va sintiendo más competente con respecto al cuidado de su hijo, más se afianzan los lazos afectivos. A largo plazo, esto es muy ventajoso para los niños, pues así se acostumbran a sentirse igual de seguros, cómodos y valorados con cualquiera de los dos".

¿Cuándo buscar ayuda?

El futuro papá puede buscar ayuda profesional si a pesar de sus mejores esfuerzos no halla acomodo con la novedad. Gómez señala que hay padres que no sienten un apego inmediato con su niño porque su forma de vincularse con él es distinta a la de la madre, quien lo ha sentido crecer durante nueve meses. Por lo general, es solo cuestión de tiempo y roce, pues el vínculo tiende a mejorar a medida que conocen más a su hijo y se sienten más capacitados para atenderlo.