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Salud: Pulmones bajo presión

La hipertensión pulmonar es un trastorno que se caracteriza por una presión elevada en las arterias pulmonares | Foto: Mauricio Villahermosa

La hipertensión pulmonar es un trastorno que se caracteriza por una presión elevada en las arterias pulmonares | Foto: Mauricio Villahermosa

La hipertensión pulmonar es una enfermedad crónica y progresiva que requiere ser detectada precozmente, pues ocasiona un deterioro que pone en riesgo la vida. Médicos y pacientes explican de qué se trata

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En 2001, cuando Migdalia Denis se levantaba por las mañanas, el trayecto de la cama al baño se le hacía agotador. "Todo me costaba, hasta bajarme y subirme los pantalones. Llevarme las manos a la cabeza para lavarme el pelo me dejaba sin aire". Resuelta a entender por qué se cansaba tanto, comenzó a consultar médico tras médico. El noveno doctor atinó con su diagnóstico. Hipertensión pulmonar. "En ese momento, cuando buscaba información sobre quién más la tenía en Venezuela, era literalmente una en un millón. En el IVSS ni siquiera daban medicación para esto porque es una enfermedad rara".

La hipertensión pulmonar es un trastorno que se caracteriza por una presión elevada en las arterias pulmonares. Afecta no solo estos órganos sino también al corazón, que se ve obligado a trabajar más para bombear la sangre. Es un padecimiento progresivo que en la mayoría de los casos no tiene cura y puede manifestarse en personas de cualquier edad o grupo étnico. No obstante, es más común entre las mujeres y su prevalencia es mayor entre los 40 y 60 años de edad. Está catalogada como una enfermedad rara, pues afecta a unas pocas decenas de personas entre un millón.

Sin embargo, requiere un diagnóstico precoz para controlarse oportunamente, pues el tiempo de supervivencia para algunos tipos de la enfermedad, si no se recibe tratamiento, ronda los dos a tres años. "A un ritmo sostenido de deterioro, el corazón colapsa por insuficiencia", explica Tomás Pulido, jefe del Departamento de Cardioneumología del Instituto Nacional de Cardiología Ignacio Chávez de México, como parte de un taller sobre el tema, organizado por laboratorios Bayer en ese país. No obstante, con un control adecuado, este pronóstico puede alargarse en muchos casos.

Las causas. Esta afección se clasifica en varios grupos, pero a grandes rasgos está asociada a cardiopatías en el lado izquierdo del corazón, enfermedades previas del pulmón (enfisema, enfermedad pulmonar obstructiva crónica, etc.) y coágulos pulmonares, entre otras causas. También se le ha relacionado con el uso de algunos medicamentos para bajar de peso, enfermedades autoinmunes, trastornos del colágeno y VIH. Un porcentaje de los casos es consecuencia de una influencia hereditaria. Paradójicamente, no está relacionada con una presión arterial sistémica (o tensión general) alta.

Para detectarla, el seguimiento de los síntomas es clave. "Es muy común que se trate primero como un cuadro de asma", explica Pulido. También hay quien lo confunde con ataques de pánico y estrés, quien asume que los desmayos son parte de una crisis convulsiva o que esa falta de aire tiene que ver con sobrepeso. "A veces pasan meses hasta que a alguien se le ocurra que puede tratarse de esto y ese es un tiempo valioso para evitar que la persona no siga deteriorándose. Estamos hablando de una enfermedad que no se cura y es potencialmente mortal si no se trata, pero que a tiempo se puede controlar".

Ante la sospecha de hipertensión pulmonar se indican exámenes como radiografías, ecocardiograma y un cateterismo cardiaco derecho. "En principio, los síntomas se parecen mucho a los de cualquier enfermedad pulmonar o incluso cardiaca, empezando por la falta de aire", dice el experto. "Lo que uno recomienda es que si la persona ya pasó por un tratamiento con broncodilatadores durante un par de meses para tratar eso que podía ser asma y no funcionó, siga insistiendo en averiguar qué es lo que tiene".

Disciplina y paciencia. "Hay pacientes que se sienten frustrados y se aíslan porque se sienten incomprendidos, en términos de que esta es una enfermedad que no se ve. A muchos no los dejan estacionar en un puesto de discapacitados para caminar distancias más cortas porque a simple vista parecen sanos y no tienen una pierna rota, por ejemplo, o jefes que no entienden por qué esa persona dice que se cansa tanto con mínimo esfuerzo", señala Pulido.

Johanna Castellanos tiene esta afección y asegura que lo importante es apegarse al tratamiento con la mayor brevedad posible. "Incluso bajo ciertos parámetros se puede hacer un poquito de ejercicio para mejorar la función pulmonar y no cansarse tan rápido. También hay que hacer algunos ajustes de alimentación según los fármacos que recibes, pero en líneas generales se puede tener calidad de vida y ser útiles", señala.Denis señala que igualmente influye mucho la actitud del paciente. "Yo nunca me quedé clavada en la angustia, creo que saberme vulnerable me hizo cambiar mi sistema de vida y enfrentar la enfermedad de otro modo. Nadie se da cuenta de lo significativo que es respirar, pero cuando eso se convierte en el reto más grande de tu vida, todo cambia. Ayuda mucho situarse en el aquí y el ahora, con la gratitud permanente de estar vivos", reflexiona.

Denis, quien fundó en 2005 la Sociedad Latina de Hipertensión Pulmonar y aún la preside. "De estar en un estadio 4, en silla de ruedas y con oxígeno, ahorita estoy en estadio 1; viajo, tengo una vida activa, me reinserté en el campo laboral, comparto con mis hijos. Tengo limitaciones pero soy más consciente de todo lo que hago. Si nos pegamos a lo negativo, nada sale bien".

Los síntomas

•Falta de aire (disnea) cada vez más intensa

•Fatiga crónica

•Tono azulado en labios, manos y pies

•Tos

•Palpitaciones

•Hinchazón o edema en los miembros inferiores

•Desmayos o síncopes, sobre todo tras un esfuerzo

•Dolor torácico.

Solución definitiva

Mientras que algunos tipos de hipertensión pulmonar pueden tratarse con medicamentos, solo uno puede curarse por completo y de manera definitiva. "Hay un tipo particular de hipertensión pulmonar, la tromboembólica crónica, que se caracteriza por un tejido fibroso que obstruye las arterias del pulmón", explica el cirujano cardiovascular mexicano Rodolfo Barragán. "En pacientes muy bien seleccionados se puede hacer una intervención para remover ese tapón. Es una operación muy delicada, pero la gran ventaja del procedimiento es que los que sobreviven quedan curados enseguida y en lo sucesivo pueden llevar una vida completamente normal".

Apoyo en Venezuela


Johanna Castellanos es la presidenta de la Fundación Venezolana de Hipertensión Pulmonar (Fundavhip) y explica que en el país existen alrededor de 450 pacientes registrados con esta enfermedad. "A pesar de todas las carencias, Venezuela es el único país del mundo que ofrece estos tratamientos de manera gratuita, a través del IVSS. Aunque ha habido algunos baches de distribución, la entrega se sigue efectuando", señala. "Aquí aún son pocos los médicos que se especializan en esta enfermedad, pero queremos difundir de qué se trata para que sean más los pacientes que obtengan un diagnóstico temprano. Si alguien quiere ponerse en contacto con nosotros para preguntar sobre especialistas, centros de referencia, etc., puede ubicarnos por medio de nuestras redes". Figuran en Facebook como Fundación Venezolana de Hipertensión Arterial y en Twitter como @fundavhip