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Salud: Próstata vigilada

Si bien el de próstata es el tipo de cáncer masculino más común, no es el más letal, pues es uno de los más estudiados | Foto: Todo en domingo

Si bien el de próstata es el tipo de cáncer masculino más común, no es el más letal, pues es uno de los más estudiados | Foto: Todo en domingo

Monitorear el estado de esta glándula es un deber anual entre los hombres que se aproximan a la madurez. El urólogo Kaled Richani explica por qué es importante ser constante en su seguimiento

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Que examinarse la próstata sea una rutina agradable, no pareciera. Pero de que salva vidas, las salva. El urólogo Kaled Richani indica que la edad ideal para empezar a hacerle seguimiento a esta glándula del aparato reproductor masculino —ubicada debajo de la vejiga, por delante del recto y atravesada por la uretra— es a partir de los 45 años, aunque esta precaución puede adelantarse a los 40 si hay antecedentes de cáncer en padres o hermanos.

Si bien la próstata tiende a agrandarse con la edad, hay dos pruebas básicas para detectar atipias malignas. Una, el tacto prostático, a través del recto, para evaluar si la glándula está blanda o endurecida. La otra, revisar en sangre la concentración de una proteína muy específica, el antígeno prostático (PSA, por sus siglas en inglés). "Esa combinación es lo que nos permite determinar si estamos ante un posible caso de cáncer en 95% de los casos".

Richani apunta que no es recomendable confiarse en uno solo de los exámenes, pues el tacto por sí no ofrece un resultado concluyente; a ello se suma que hay individuos que pueden tener elevado el nivel de antígeno prostático sin tener cáncer y otros que pueden tener este indicador bajo a pesar de estar desarrollando la enfermedad. Ambos estudios deben efectuarse anualmente.

El tratamiento

Si bien el de próstata es el tipo de cáncer masculino más común, no es el más letal, pues es uno de los más estudiados y con mayor abanico terapéutico. "Cuando se diagnostica, 20 de cada 100 hombres mueren directamente por esa causa. Los otros 80 generalmente tienen más probabilidades de morir por otros motivos que por eso", explica el urólogo. La primera opción de tratamiento en etapas tempranas es la cirugía, para remover la próstata. "Hay hombres que se resisten a la idea de operarse porque creen que van a quedar con disfunción eréctil o con incontinencia urinaria, pero ahora que la intervención puede hacerse por laparoscopia y con herramientas robóticas que hacen movimientos muy finos, el riesgo de afectar los nervios en esa zona es menor. Lo que puede ocurrir es que la eyaculación se vuelva retrógrada, pero eso no afecta la capacidad de experimentar orgasmos".

Según el caso, también puede indicarse radioterapia o braquiterapia, la implantación de semillas radioactivas en la zona afectada. Otros casos requieren quimioterapia y hormonoterapia. "Sin embargo, la medicina del futuro apunta por un lado al uso de pruebas genéticas (determinan quiénes tienen más predisposición a desarrollar esta enfermedad para hacerles un seguimiento más acucioso desde temprano) y por otro lado a las terapias selectivas y a la inmunoterapia, con el desarrollo de vacunas para que el organismo reconozca esas células cancerígenas y pueda combatirlas. Por lo pronto, lo más importante es no descuidarse. Nadie se vuelve menos hombre por revisarse la próstata".

Síntomas de cuidado

• Micciones con sangre

• Dolor pélvico

• Necesidad muy frecuente (o dificultad) para orinar

• Sensación de peso en el perineo o el recto

• Dolores óseos