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Salud: Falta de riego

Entre quienes entrenan, es necesario respetar la hidratación antes, durante y después del ejercicio | Foto: Todo en domingo

Entre quienes entrenan, es necesario respetar la hidratación antes, durante y después del ejercicio | Foto: Todo en domingo

En esta temporada de calor intenso conviene mantener a distancia al enemigo número uno: la deshidratación. He aquí algunas formas de detectarla y combatirla

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Que el agua es vida no es un cliché: su significativo predominio en la composición corporal lo confirma. El agua tiene participación en la regulación de la temperatura corporal, la presión sanguínea, la depuración de desechos y toxinas, la nutrición celular, la frecuencia cardiaca y un sinfín de funciones metabólicas.

Aunque la sed es señal universal de una deshidratación que lleva rato en marcha, hay otros síntomas que pueden dar cuenta de este fenómeno adverso. La sensación de boca seca o pastosa puede acompañarse, por ejemplo, de una escasa producción de lágrimas para lubricar los ojos. La orina se vuelve escasa y de un amarillo intenso, con un olor fuerte. Luego pueden presentarse calambres, náuseas y palpitaciones, ya que el corazón trata —forzadamente— de mantener activo el bombeo de la sangre al resto del cuerpo. La respiración se vuelve superficial y acelerada. La falta de líquido también impacta negativamente sobre la concentración y el rendimiento. Es frecuente que el individuo pueda sentirse desorientado, mareado y débil o que presente dolores de cabeza, pues se reduce la irrigación sanguínea del cerebro.

No solo una baja ingesta de agua influye; una eliminación excesiva o descontrolada también puede ser la causa. Los problemas de salud que se acompañan de fiebre, diarrea o vómitos reducen notablemente el contenido de líquido que el organismo necesita. Lo mismo pasa con enfermedades como la diabetes, que conlleva micciones frecuentes, o con hábitos como el ejercicio intenso —sobre todo en climas calientes— con una pérdida significativa a través de la respiración y la transpiración. Las temperaturas elevadas, como las que se experimentan actualmente en varias zonas del país, aceleran la deshidratación, incluso con esfuerzos cotidianos. Lo mismo ocurre con el uso de medicamentos con efecto diurético y con el consumo de alcohol.

Cómo evitarla. Aunque tomar más agua suena a hábito trillado, es importante reforzarlo en esta época. Si el agua resulta demasiado insípida, puede aumentarse la ingesta de sopas y jugos, aunque si se tienen problemas renales o hepáticos, por ejemplo, conviene consultar con un médico cómo manejar adecuadamente la situación. Cuando el clima no colabora, se debe reducir en lo posible la exposición al sol, usar ropa ligera y mantenerse en ambientes frescos.

Entre quienes entrenan, es necesario respetar la hidratación antes, durante y después del ejercicio. En lo posible, entrenar a la sombra, en horas de poco sol o en ambientes frescos es lo más indicado. Una orina casi transparente o de un amarillo claro es señal de que la ingesta de agua es suficiente. Si a pesar de tomar las medidas anteriores los síntomas no ceden o se agravan, puede que se requiera una rehidratación intravenosa. Ante cualquier irregularidad, consulte a su médico.

Fuentes consultadas: www.webmd.com / www.mayoclinic.org / www.kidshealth.org.