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Salud: ¿Dormir o trabajar?

Es recomendable emplear técnicas de relajación para desconectarse de las preocupaciones | Foto: Todo en domingo

Es recomendable emplear técnicas de relajación para desconectarse de las preocupaciones | Foto: Todo en domingo

Para algunos, el dilema de entregarse al descanso o tratar de adelantar asuntos pendientes durante la noche es un asunto cotidiano. Varios expertos revelan qué resulta más productivo

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Todos lo hemos hecho alguna vez: trasnocharse estudiando para un examen o terminando un proyecto ayuda a salir de un apuro puntual, sobre todo cuando la situación obliga a trabajar en varios frentes a la vez. Sin embargo, tratar de ganarle la batalla a la agenda robándole horas al sueño no necesariamente es la solución más astuta. En eso coinciden varias investigaciones, que señalan que esta medida tiende a traducirse en resultados contraproducentes que no tardan en manifestarse.

Según estudios efectuados por la Manchester Metropolitan University (Inglaterra) y la Universidad de Turku (Finlandia) son varios los procesos cognitivos que se ven afectados con una vigilia forzosa: la formación y consolidación de recuerdos se vuelve deficiente, así como la capacidad de recuperarlos a corto y mediano plazo. También decrece la efectividad en la toma de decisiones, el sentido de alerta y la atención en general. La velocidad de reacción en la coordinación visual-motriz disminuye y también la productividad.

Especialistas de centros de investigación en diferentes universidades que se han dedicado a estudiar la correlación entre este hábito y el rendimiento académico, por ejemplo, afirman que al día siguiente a un trasnocho es más probable que haya problemas en el rendimiento a pesar de haber pasado más tiempo estudiando, ya que el vínculo entre el sueño y el aprendizaje es muy estrecho.

Helene Emsellem, directora del Centro de Trastornos de Sueño y Vigilia en Maryland (EE. UU.), explica que durante el sueño se desarrollan varios procesos básicos. "No solo nos restauramos físicamente; también procesamos toda la información que hemos recopilado durante el día, la organizamos y hacemos las conexiones entre esos datos".

Esto explica por qué, sin el descanso adecuado, los estudiantes que se trasnochan no aprenden tan bien como los que duermen lo suficiente. En resumen, parece más conveniente privilegiar el sueño y aplicarse luego con un cerebro reposado que forzar continuamente sus capacidades.

¿Y si no tengo sueño? Es posible que el estrés por un asunto pendiente sea tan fuerte que no deje dormir, a pesar de haber tomado la decisión consciente de descansar.

Jordan Gaines, colaboradora de la revista Psychology Today, sugiere que si resulta absolutamente indispensable estudiar o trabajar en la noche, conviene asegurarse de no hacerlo en la cama ni con luz intensa (sobre todo azulada), la cual suprime la secreción de melatonina y, por ende, complicará luego la disposición al sueño. Reducir al mínimo el brillo de las pantallas de los dispositivos electrónicos puede atenuar ese efecto.

También es recomendable emplear técnicas de relajación para desconectarse de las preocupaciones. Una puede ser anotar en una libreta todo lo pendiente para no seguir rumiándolo mientras se procura descansar; Gaines sugiere emplear técnicas de respiración o escuchar meditaciones grabadas para aliviar la tensión muscular y apaciguar los pensamientos. De igual modo, es útil examinar la rutina para identificar los ratos de tiempo "muerto" —la espera en el Metro o en el autobús, una cola en el automercado, etc.— que podrían aprovecharse para ir avanzando en lo que se necesita, así sea en pequeños fragmentos. Así mismo, es ideal establecer una rutina de sueño lo más consistente posible y hacer un esfuerzo consciente en no alterarla: acostumbrar al cuerpo a levantarse y acostarse a la misma hora contribuye a prevenir un insomnio que puede tentar a trabajar o estudiar a deshoras.