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Salud: Dormir con el bebé

Foto: Todo en Domingo

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Descansar con el niño es una costumbre que algunos defienden y otros objetan. Dos expertas ofrecen sus visiones sobre las ventajas y riesgos de ponerla en práctica

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¿Qué es realmente lo que tanta gente llama colecho? Holanda Castro, fundadora de Club para Mamás y promotora de la crianza respetuosa, señala que hay dos tipos. Uno, que el bebé comparta la habitación con los padres, desde su propia cuna. El otro, que los padres compartan directamente su lecho con el bebé.

A su juicio, el colecho en la misma cama tiene múltiples beneficios. "El contacto de piel con piel entre mamá y bebé permite alcanzar los niveles ideales de oxitocina y prolactina, que optimizan procesos como la lactancia; también hace que el niño se sienta seguro, llore menos y sean más fáciles las tomas nocturnas de leche materna". Compartir de noche también puede ayudar al papá a desarrollar la conciencia corporal sobre qué es normal y qué no en su hijo y refuerza vínculos. "Además, poder atenderlo enseguida minimiza la duración del llanto si se despierta y evita tener que levantarse varias veces de la cama a buscarlo, que es un esfuerzo grande".

Para aplicar esta práctica es importante que ninguno de los padres fume, pues la piel exuda la nicotina. Otro riesgo sería que tomen pastillas para dormir o hayan ingerido alcohol, factores que restan conciencia corporal y pueden hacerles olvidar que el niño está allí. "Hay papás que sienten angustia si el bebé duerme en el medio porque temen aplastarlo. Si la mamá sí se siente cómoda con la idea, puede considerar unas cunas especiales para colecho, que se adosan a la cama del lado de ella y le permiten al bebé estar muy cerquita pero en su propio espacio", dice Castro. Si se elige ponerlo a dormir en el centro, es ideal evitar colchones y edredones muy mullidos, por seguridad.

Sueño independiente. La psicóloga familiar Grecia Gómez señala que a partir del primer mes de vida un bebé sano está en condiciones de dormir solo en su propio cuarto. "En realidad no hay investigaciones científicas que sustenten qué es mejor para el niño, si una cosa o la otra. Compartir el cuarto con el bebé está bien durante el primer mes porque los padres están habituándose y necesitan tenerlo cerca, o puede haber excepciones si estamos de viaje o si el bebé está enfermo y hay que supervisarlo. En general, lo que se busca es que empiece desde una edad muy temprana a crear el hábito de dormir solo en su propio ambiente, sin depender de que mamá o papá estén siempre allí. Si esto no se logra antes de los dos años, luego va a costar más pasarlo para su cuarto, porque la costumbre de dormir con los padres estará muy arraigada", afirma. "Habría que fijarse también cómo es la personalidad del niño, porque algunos son más independientes que otros. Como en todo, queremos que sea lo más autónomo posible a medida que avanza su desarrollo en hábitos elementales como dormir, alimentarse, vestirse".

¿Cómo enseñarlos a dormir en su propia cama, si están habituados a dormir con los padres? Castro asegura que la transición se agiliza cuando se le ha enseñado que esa habitación es un espacio para él, donde puede pasar un rato agradable solo o con papá y mamá y hay una cama en la que pueden dormir siestas juntos para empezar, por ejemplo. "En la medida en que se siente seguro y cómodo, se da cuenta de que allí puede descansar bien". Gómez agrega que hacerlo partícipe de la decoración y la disposición de los objetos tiende a entusiasmarlo.

Fuentes consultadas: WebMD: www.webmd.com / MedlinePlus:www.nlm.nih.gov/medlineplus

National Sleep Foundation:www.sleepfoundation.org

Con mami y papi

Puede ocurrir que el niño quiera regresar a la cama de sus padres en un momento dado. Castro y Gómez coinciden en que si es un niño que ya se había adaptado a su cuarto, habría que explorar si existe una situación que le provoque ansiedad, como viajes de uno de los padres, cambios en la escolaridad, mudanzas o angustia transmitida por los adultos ante la situación del país. "Puede tener que ver también con el tiempo que los padres pasamos con el niño. Si yo veo poco a mis papás y la noche es el único ratico que puedo estar con ellos, probablemente quiero dormir allí", apunta Gómez. Si esta inseguridad es persistente, toca buscar ayuda.