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Salud: Consejos para un parto llevadero

"Hay que ser pacientes, respetar ese proceso y saber reservar nuestra energía para ese momento en el que sí podemos intervenir activamente, que es pujar", indicó el obstetra Freddy González Arias | Foto: Mauricio Villahermosa

"Hay que ser pacientes, respetar ese proceso y saber reservar nuestra energía para ese momento en el que sí podemos intervenir activamente, que es pujar", indicó el obstetra Freddy González Arias | Foto: Mauricio Villahermosa

La incertidumbre y los nervios no tienen por qué predominar durante la llegada del bebé. Dos especialistas ofrecen algunas recomendaciones para manejar la ansiedad y reducir la tensión durante el alumbramiento

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La incertidumbre y los nervios no tienen por qué predominar durante la llegada del bebé. Dos especialistas ofrecen algunas recomendaciones para manejar la ansiedad y reducir la tensión durante el alumbramiento

En el noveno mes de embarazo la impaciencia también aprende a patear. El obstetra Freddy González Arias señala que en las últimas semanas es normal que el apuro por la llegada del bebé se intensifique: no solo por pura ilusión, sino por la incomodidad de respirar, moverse y dormir en estado avanzado de gravidez. "Para mí son claves tres puntos en esa etapa", dice el experto.

"Hay que tener paciencia para esperar que el trabajo de parto empiece, sin dejarse arropar por la zozobra o las presiones externas; contar con personas de apoyo y un equipo capacitado con el que se mantenga una buena comunicación, y prudencia al ponerse en manos de un profesional entrenado en un servicio asistencial seguro, donde le den el mejor trato posible con respeto, cuidado y conocimiento".

El especialista señala que la presencia de un acompañante —sea la pareja, la mamá, una doula o una amiga— es ideal para que la mujer se sienta apoyada. Carolina Vázquez, psicóloga, doula y directora de Aquamater, coincide. "Es muy importante que ese día nos rodeemos de personas nutritivas que nos proporcionen contención y consuelo, con una actitud facilitadora para obtener lo que le pidamos: un masaje, ayuda para ponernos de pie o adoptar una posición más cómoda, palabras de ánimo, silencio, cariños. Que se acompase y respete ese proceso sin descalificar lo que le estamos pidiendo o sin juzgarnos".

Energía con propósito. Vázquez apunta que durante el gran día hay que administrarse física y emocionalmente para no caer en desgastes prematuros. "Con el tiempo hemos aprendido que, más que saber qué hacer durante una contracción, es más importante lo que se hace en ese lapso entre una y otra. Si después de cada contracción esa mujer respira, se relaja, repone energías y se anima a sí misma, cuando viene la próxima tiene mejor disposición para enfrentarla. Ese sosiego ayuda mucho". González indica que toda modalidad de relajación que haya podido aprenderse durante el embarazo es provechosa. "Yoga, hipnosis, respiración consciente, todo sirve. Deambular, ponerse en cuclillas, adoptar distintas posiciones o recibir masajes en la zona lumbar baja también reducen la tensión".

Otro consejo es permitirse vivir la experiencia sin tratar de racionalizarla constantemente. Vázquez explica que en el trabajo de parto suele activarse el "cerebro mamífero". "Es una forma de referirse a ese lado sensorial, perceptivo, íntimo, en el que nos conectamos más con el sentir que con el pensar, en apagar los cuestionamientos para dejarle ese espacio a la intuición de lo que el cuerpo nos pide. Mientras menos nos resistamos, mejor", acota la psicóloga y madre de dos hijos. "El trabajo de parto es un proceso que hay que dejar ser y es muy poco lo que uno puede realizar por cuenta propia para acelerarlo. Uno no puede concentrarse y decidir a voluntad que va a dilatar tales centímetros en tantos minutos, por ejemplo. Hay que ser pacientes, respetar ese proceso y saber reservar nuestra energía para ese momento en el que sí podemos intervenir activamente, que es pujar".