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Salud: Ardor en los ojos

Cuando se trata de alergias, el uso de antihistamínicos y lágrimas artificiales puede ayudar | Foto: Mauricio Villahermosa

Cuando se trata de alergias, el uso de antihistamínicos y lágrimas artificiales puede ayudar | Foto: Mauricio Villahermosa

Aunque la irritación ocular suele atribuírsele al cansancio, esta no es la única causa de escozor. He aquí por qué es importante no subestimarla y hacerse ver por un especialista

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El ardor de los ojos por sí solo es un síntoma muy inespecífico. Como puede ser cualquier cosa, por eso mismo vale la pena buscar atención especializada", explica el oftalmólogo José Antonio Ciuffi. El experto acota que, en la mayoría de los casos, el ardor crónico suele deberse a dos grandes causas. Uno es el síndrome de ojo seco, que afecta sobre todo a personas mayores de 40 años. "Estamos hablando de una muy escasa producción de lágrimas o de que estas sean de poca calidad; por eso se evaporan muy rápidamente. Esa falta de lubricación es lo que hace que la persona pueda sentir ardor en los ojos".

El otro origen frecuente es la alergia, una reacción exagerada del organismo a partículas como el polvo, el polen de ciertas plantas y la caspa de algunos animales, por ejemplo. Si bien el ojo seco y las alergias pudieran ser los gatillos más frecuentes de ardor, siempre es importante descartar que se trate de patologías más complejas.

"Hay bacterias que pueden causar infecciones en los párpados, que es lo que denominamos blefaritis, y producir ardor. Del mismo modo, hay que descartar conjuntivitis, infecciones en la córnea e inflamaciones de la úvea, lo que llamamos uveítis", apunta Ciuffi. "También hay agentes químicos que suelen producir mucha irritación. Las peluqueras y las personas que trabajan con los vapores de ciertas sustancias o que están en contacto con la polución tienden a experimentar esta molestia con frecuencia, así como la gente que va a la playa o a la piscina y tiene contacto directo y prolongado con cloro, sal o aguas contaminadas".

Cómo aliviarse

Cuando se trata de alergias, el uso de antihistamínicos y lágrimas artificiales puede ayudar. En caso de ojo seco, estas últimas son el tratamiento básico. "De hecho, puede ocurrir que una misma persona se vea afectada por los dos problemas: alergia y ojo seco. Las lágrimas artificiales cumplen una doble función: aparte de humedecer el ojo y mejorar la lubricación, sirven para lavarlo; es como el agua del limpiaparabrisas. Se recomienda aplicarlas por lo menos cuatro veces al día".

Según las características de cada tipo de ojo seco, hay lágrimas y geles con diferentes composiciones que contribuyen a que se mantenga lubricado por más tiempo.

Si se trata de infecciones u otras alteraciones serán necesarias otras estrategias. "En el caso de la blefaritis, se puede indicar una rutina de higiene con productos especiales y la aplicación de gotas antibióticas por un tiempo", indica Ciuffi. Cuadros más complicados requerirán abordajes y seguimientos más complejos. Por eso, de cualquier modo, lo ideal es consultar a un experto.

¿Qué no hacer?

El oftalmólogo José Antonio Ciuffi señala que muchos acostumbran aplicarse gotas vasoconstrictoras para atenuar el enrojecimiento y el ardor. "Es lo que la gente suele llamar colirio y se lo autorreceta para poner el ojo 'blanquito', pero lejos de resolver el problema, unos minutos después los ojos pueden estar igual o más rojos", señala el experto, que agrega que también hay quien se atreve a aplicarse jugo de limón con el mismo propósito. "Tampoco es aconsejable el agua de manzanilla, porque aunque las abuelitas la recomienden mucho, el problema es que proviene de flores que puede contener hongos y pueden provocar una infección". Restregarse los ojos —sobre todo con las manos sucias— tampoco es buena idea.

Precaución adicional

El experto recalca que los usuarios de lentes de contacto deben ser particularmente cautos ante la presencia de ardor ocular. "Lo más importante es quitarse los lentes enseguida y acudir a un oftalmólogo lo más pronto posible, para descartar que se trate de una infección que pueda complicarse y derivar incluso en la pérdida del ojo. Hay gente que se resiste a dejar de usarlos para no desecharlos, pero en una situación así, conservar la salud de un ojo no tiene precio".