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Salud: Ansiedad navideña

Un motivo frecuente de ansiedad es conseguir los recursos para costear los gastos que implican estas fechas / Foto: Todo en domingo

Un motivo frecuente de ansiedad es conseguir los recursos para costear los gastos que implican estas fechas / Foto: Todo en domingo

Más que una época de celebración, para algunas personas esta temporada es motivo de estrés y desasosiego. Una psicóloga explica cómo manejar estas emociones

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Desde que se escucha la primera gaita en la radio o se descubre el primer balcón decorado pueden experimentarse varias reacciones. Una alegría genuina o una ansiedad inesperada. "La Navidad mueve muchas cosas", explica la psicóloga Cristina Pérez. La presión de ser tan feliz como la temporada exige, aunque se atraviese una racha difícil, puede ser abrumadora para algunas personas. "Toda fecha significativa se asocia con símbolos personales, familiares, sociales. ¿Qué significa un 31 de diciembre, por ejemplo? El venezolano se define mucho a sí mismo según su relación con la familia; es un vínculo que suele ser muy profundo. En nuestra cultura, que gira por lo general alrededor de la figura de la madre, acudir a esa presencia en particular es clave, así como compartir con tías, abuelas, figuras maternales. Correr a reconectarse con ese grupo, por cualquier medio, puede ser una fuente de estrés para algunos individuos, pero a la vez es una forma de amor y reconocimiento".

Un motivo frecuente de ansiedad es conseguir los recursos para costear los gastos que implican estas fechas. "El venezolano tiene un deseo muy profundo de proveer, que se refleja en esas costumbres de hacer hallacas para uno y para los demás, de comprar regalos, de tener estrenos, de pintar la casa. En los tiempos de crisis que vivimos toca replantearse cuáles son realmente las prioridades para cada quien. Si esa persona ha visto muy afectada su capacidad para asumir esos gastos y está sumamente apegada a las tradiciones que representan, probablemente también se sienta ansiosa", dice la experta. Diciembre es un mes en el que suele hacerse un balance de lo ganado y lo perdido. Si un individuo siente que no logró completar las metas que se había propuesto o que nada cambió a su favor en el año que termina, la frustración o la autocrítica igualmente pueden hacer mella en su espíritu navideño.

El desasosiego, asimismo, puede derivar de la separación de los seres queridos, bien porque ya fallecieron, bien porque viven en otros países. "Como la Navidad suele remover muchos recuerdos familiares, tiende a ser una época en la que la pérdida se vuelve más sensible. El caso particular de la emigración, por ejemplo, suele implicar un duelo doble tanto para el que se queda como para el que se va. Aunque ahorita la tecnología permite un contacto estrecho, la pérdida de la cercanía física puede ser un proceso doloroso para padres que van a pasar el 24 o el 31 sin sus hijos, por ejemplo".

Otros individuos se ven afectados por tomar decisiones sobre dónde celebrar estas fechas. Parejas casadas que deben elegir con quién pasar las fiestas o que deben compartir con parientes o grupos con los que no se sienten cómodos, pueden experimentar cierto grado de malestar.

¿Cómo sobrellevarlo? A juicio de Pérez, lo primero es permitirse reconocer y sentir esas emociones para cuidarse. "Eso significa cubrir adecuadamente nuestras necesidades básicas. Comer, dormir, descansar, recrearnos. No sobrexponernos a situaciones duras o violentas", propone. Una de las mejores formas de conjurar esa ansiedad, asegura, es buscar apoyo en los vínculos. "Volver a los orígenes, a la familia o a esas relaciones que sentimos que nos dan sentido, es una manera de sentirse mejor. Uno también puede reflexionar sobre qué elementos hay en su vida que sí funcionan: qué nos hace levantarnos en las mañanas para seguir avanzando". Si el problema es una preocupación excesiva por el futuro, la especialista sugiere empezar a hacer planes. "Uno de nuestros principales rasgos es que solemos ser muy cortoplacistas. Hay cosas que nos cuesta prever. Si estamos sintiendo que no avanzamos, podemos empezar a transformar esos deseos en metas con pasos y fechas tangibles para que no nos llegue febrero y descubramos que no hemos hecho nada: tenemos que afrontar y organizar nuestras necesidades y convertirlas en proyectos", señala. "Ver los problemas como oportunidades y permitirnos entusiasmarnos en mejorar es emocionarnos con otra perspectiva de futuro".

Estrategias adicionales

• Pruebe otros planes. Si organizar y acoger la reunión familiar en su casa se vuelve muy estresante, considere pedir ayuda a sus parientes para celebrarla en otro lugar.

• No espere milagros. Si existen conflictos familiares que no se han resuelto, no cifre todas sus expectativas de reconciliación en esta temporada. Es mejor concentrarse en velar por su propio estado emocional y afrontar los asuntos difíciles durante una época menos volátil.

• No se esfuerce más de la cuenta. Busque su propio ritmo dentro de las celebraciones. No está obligado a quedarse toda la noche en el mismo lugar ni a hospedarse por demasiados días en casa de un pariente.

• No se obsesione sobre el deber ser. No hay nada malo o vergonzoso en no sincronizarse del todo con la alegría de la temporada. En lugar de compararse con gente que tiene "Navidades perfectas", téngase paciencia.

Fuente: WebMd: www.webmd.com