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Todo en Domingo: Los Quijotes de la cultura

Rodríguez, junto con sus socios, fundó hace dos años Patrocinarte.net, el primer portal de financiamiento colectivo del país - Foto: Mauricio Villahermosa

Rodríguez, junto con sus socios, fundó hace dos años Patrocinarte.net, el primer portal de financiamiento colectivo del país - Foto: Mauricio Villahermosa

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La inteligencia colectiva

Prefiere el marrón grande oscuro. En alguna parte compró (o le donaron) tiempo extra y no se guarda el secreto. Octavio Rodríguez es de los que comparten todo lo que sabe hasta el punto de declararse activista del conocimiento libre. "Considero que el fenómeno del crecimiento del crowdfunding en el mundo responde a una necesidad creciente de conexión con un sentido profundo", asegura.

Rodríguez, junto con sus socios, fundó hace dos años Patrocinarte.net, el primer portal de financiamiento colectivo del país. "Creo que se está produciendo un despertar de conciencia en la humanidad, una revolución empática, un incremento en el tipo y la calidad de las conexiones entre personas que no son los amigos cercanos, pero que coinciden en un espacio-tiempo, que hoy tienen esta nueva y notoria 'omnipresencia virtual' de las redes sociales". El crowdfunding crece al ritmo que más gente se conecta y las contribuciones a este tipo de portales se duplican en muchos países año a año.

Rodríguez tiene muy presentes frases de Gandhi. "Yo sueño con la reconstrucción del tejido social en Venezuela y el mundo. También sueño con un mundo donde todos tienen la oportunidad de proponer sus ideas, pulirlas con inteligencia colectiva, evaluarlas en grupo y llevarlas a la práctica mientras suman el apoyo de muchos".

La Academia forma parte de su preocupación en tanto aspira a que las universidades propongan ideas de cómo hacer mejor las cosas: "Tesis de grado con prácticas bien documentadas que consigan impactar positivamente. Sueño con una réplica de eso mismo, pero en las escuelas de educación básica, primaria, secundaria para aprender a conectarse desde niños", indica.

Patrocinarte fomenta la educación a través de las artes y el deporte y apoya iniciativas cualquiera sea la condición de los creadores. "En Venezuela es necesario terminar de entender el concepto, aprender transparencia, humildad. Creo que se aprende con el ejemplo. Aprendemos viendo campañas, apoyándolas y luego colocando propuestas, arriesgándonos. En Venezuela necesitamos entender que la solución de nuestros problemas depende de la activación de cada uno de nosotros en nuestras áreas de influencia. Juntos podemos. Separados, ni de broma."

El valor de las alianzas


José Antonio Blasco conoce el nombre del barista que le srive el café. Conserva el ímpetu del bailarín, la marca de la constancia. "Yo estuve cinco años en la dirección de danza del Conac y ese primer encuentro con la gestión cultural fue fundamental para mí". Su bitácora de entrega a proyectos culturales también pasó por el inicio del Ministerio de la Cultura en 2006 y más tarde fue por casi diez años pilar de Cultura Chacao.

Para él, la centralización de la administración cultural tiene terrenos absurdos, experiencia que le hizo aprender de esos errores para ahora asesorar, guiar, formar a las personas con inquietudes en este ámbito a fin de que puedan pasar del pequeño al macroproyecto. "Hasta hace muy poco la gestión cultural en Venezuela había sido más un oficio que una profesión", afirma.

La gente ha entendido lo fundamental: no se trata de organizar eventos sino formular proyectos. "Los eventos atienden eventualidades", indica. Ese es de los primeros conceptos que Blasco quiere declarar con insistencia. "En el país está todo por hacer en el sentido de la organización. Armar un plan de gestión o programas se trata de trazar una proyección en el tiempo con unos nortes y unos objetivos de acuerdo con la política cultural. Sin embargo, hay casos que podemos tomar como referencia".

La primera idea que se debe tener clara es la de evitar la ingenuidad: no se viene a descubrir el agua tibia. "Hay que aprovechar las herramientas que han sido creadas de la experiencia de otro. Tomando en cuenta la realidad llena de emergencias que vivimos, cabe la pregunta: ¿cómo planificamos? A veces me siento un predicador. La planificación va sobre eso incluso: podemos descubrir fortalezas en medio de crisis como las que vivimos estableciendo alianzas. Cuando estableces una alianza la fiesta es también la del otro".

La flexibilización de la estructura sobre la cual se gesta el proyecto cultural es imperativa. Hay un proverbio que dice: "El árbol para no quebrarse ante el viento debe doblarse y no mantenerse rígido". "Ser sólido no es ser tieso", asegura.

FOTOGRAFÍA: 224_TED_PromoCulturales_08May15_MJVS.tif

"Un curador es un Sancho Panza"


Tiene una mano en la taza de café y laotra descansa en el asa de una maleta. Está regresando de Nueva York y ya se va para La Habana. Gerardo Zavarce es de los hombres que sonríen "a pesar de todo". Piensa que la tarea de un curador empieza en el mismo momento en que el artista concibe la idea. "Uno es un acompañante de sueños: podría ser lo más próximo a un psicoanalista. En esa etapa de la idea yo trato de que las palabras 'proyecto' y 'financiamiento' no aparezcan. Paralelamente vas aterrizando lo que escuchas del artista y buscas la viabilidad". Para Zavarce, el dinero no es lo fundamental: "No es problema porque no hay".

Pese a que las gestiones culturales requieren de una gerencia, esa plataforma administrativa no puede generarse a espaldas de la naturaleza del arte. "Los emprendimientos culturales tienen unas características particulares que les obligan a crear sus propios instrumentos. Esa traslación mecánica que se dio desde el campo de la gerencia venezolana mató la semilla de la creación". El foco se queda en el subsidio.

Lo que aprendió trabajando de manera independiente es que hay que generar una infraestructura en la producción. "Hay que alterar algunas de las maneras tradicionales de la acción cultural y por suerte eso está ocurriendo. Si pongo lineamientos de hasta dónde llegar con el proyecto, mato la idea". Si la voluntad creadora se consigue con el obstáculo de un papel, el artista jamás viajará a la luna. "Yo me dejo arrastrar por esa voluntad. Un curador es un Sancho Panza. En la dupla entre el artista y el curador hay una ciencia de la caballería andante".

Esto no se enseña en la universidad. Zavarce habla de la intuición sensible. "Parto de la idea de que tenemos que crear y renovar constantemente nuestros indicadores. ¿Cómo mides la felicidad de la gente?, ¿cómo mides la conmoción?, ¿cómo defiendes el gusto de las minorías? A veces escuchas de un patrocinante que no va a invertir su dinero para dos o tres personas. Si crees en la diversidad cultural, debes creer en la diversidad de su oferta".

Que más gente se integre


No le basta con ofrecer leche y azúcar, sino también trufas de chocolate. La generosidad del buen anfitrión trasciende cualquier momento de escasez. Valentina Hidalgo ama tanto su trabajo que rara vez menciona esa palabra. De treinta y cinco minutos de conversación jamás dijo "mi trabajo". "Los grandes festivales artísticos han sobrevivido a los vaivenes políticos y económicos en cualquier parte del mundo. El gestor cultural debe tener la visión de hacer que esa iniciativa nunca se pierda. Es preferible tener una actividad permanente todas las semanas, que le permita al ciudadano ver un concierto, una obra de teatro, danza o cine, que ver un magno evento. La importancia es adaptarse a las condiciones del entorno", señala.

En toda obra hay dos rigores: el creativo y el que te recuerda que estás pisando piso. "Lo ideal es tener un buen contenido con un gran plan de negocios", afirma. Festivales donde músicos con ideas disímiles se toman un tiempo para debatir en torno a la canción de autor; páginas web que informan y difunden en vivo esos festivales. "Sobre todo patrocinantes que encuentren en esos espacios una razón de ser. Hay que entender que el patrocinio hace tiempo dejó de ser el amigo obligado del proyecto", indica.

Detrás de las empresas hay gente a la que, a juicio de Hidalgo, le duele tanto como al creador la concreción de los proyectos culturales. Lo sabe porque ha estado en ambos lados de la acera: antes, de la mano de la promoción y difusión de artistas venezolanos, y ahora, dentro de la empresa privada. "La gente que no está directamente vinculada a los cargos de cultura, probablemente también quisieron ser músicos o bailarines".

En la cancha deben entrar todos. "La idea es que cada vez haya más personas en la cultura, más contadores, más ingenieros, abogados, una diversidad". Para aumentar el arte hace falta recorrer todos los espacios. "Si quieres una mejor televisión debes apostar por que haya más entrevistados en materia cultural. No todos saben qué es un joropo tuyero o un pas de deux, la educación no ha sido lo suficientemente efectiva para que todos los estratos sociales tengan ese conocimiento. El trabajo que se haga desde la cultura debe ganarle la partida al prejuicio". La gran cultura entiende la necesidad de lo que la gente quiere ser.