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Personajes de constancia

Alejandro Pérez

Alejandro Pérez

Tras los logros que permanecen, suele estar la tenacidad de quienes no se detienen. Muchos venezolanos son la viva demostración de que el tesón es algo que se renueva cada día. El karateca y campeón mundial Antonio Díaz; Isabel Palacios, directora de la Camerata de Caracas; el locutor Iván Loscher; el fundador de Una Mano Amiga, Alejandro Pérez, y la actriz Nohely Arteaga demuestran esa fortaleza   

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Alejandro Pérez: la constancia tras Una Mano Amiga

Hubo un tiempo en el que Alejandro Pérez, administrador de 40 años de edad y exmánager de la banda Zapato 3, aprendió a leer las señales que se le presentaban. Salió ileso luego de estamparse contra un camión a una velocidad de 140 kilómetros por hora. Presenció un episodio conmovedor cuando en un evento infantil organizado por el INAM (Instituto Nacional del Menor), una niña huérfana le pidió al mago que le apareciera a una familia. Se topó, a su vez, con el sacerdote misionero Enrique Hernández, quien hacía una suplencia en la iglesia que frecuentaba. Juntos fundaron Una Mano Amiga (UMA) en 1998 para ayudar a niños y ancianos en situación de abandono con la construcción de dos casas hogares –a las que llaman granjas– en Tejerías y San Diego de los Altos, una red de voluntarios, comedores ambulantes y la organización de una cena benéfica con celebridades. Esta obtuvo tan buena promoción que el efecto deseado empezó a revertirse. “Lo más difícil ha sido que la gente cree que tenemos muchos recursos y somos sólidos, cuando más bien nos faltan”, expresa el, a pesar de todo, entusiasta Pérez. La retirada de algunos patrocinantes, sin embargo, no detiene una tenacidad que se abre paso al mundo: la fundación, dice, cuenta con redes en Miami, Panamá; atiende a comunidades  de Nicaragua; planea la construcción de una escuela pública en Gran Canaria y tiene el objetivo de construir el año entrante un hogar en Caracas para que personas en situación de calle puedan asearse y alimentarse diariamente. “Con nuestra obra pretendemos que cada persona sea productiva, se sienta querida y pueda reinsertarse como un líder positivo”, concluye sin dramas ni lugares comunes el hombre que, más que hablar, hace cada día.