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País de cacao y chocolate

Cacao | EFE

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Es la segunda vez que Chloe Doutre-Russel viene a Venezuela. La experta francesa en chocolates, de paladar privilegiado y entrenado, puede ofrecer su radiografía certera del panorama del cacao local y cómo se percibe en el planeta.

"El cacao venezolano tiene una enorme reputación en el mundo. Aquí hay una diversidad genética única. De Venezuela vienen la mayoría de los criollos del mundo y además tienen excelentes terroirs: un cacao de Chuao no sabe igual si se siembra en otro sitio. Es un lugar para buscar joyas". Frente a ese enorme potencial, se instala la paradoja. "Los chocolateros del mundo que buscan calidad, ya no compran cacao de Venezuela porque no saben cuándo, ni lo que les va a llegar. Los productores venezolanos no tienen incentivos al venderlo.

Mezclan los granos de distintas regiones y se pierde especificidad. Cuando alguien afuera consigue cacao de Venezuela, dan conferencias para decir cómo lo lograron". Entretanto, otros países despiertan con sus cacaos tomando esos mercados. "Afuera el mito de Venezuela se mantiene. La gente lo está esperando y el país debe permitir salir su cacao y chocolate de calidad. La gente sabe lo que hay que hacer, pero no los dejan. Hay un potencial enorme que depende de la facilidad de que tenga el productor para exportar".

Durante su visita, hubo un encuentro con chocolateros venezolanos que sacan adelante sus delicias, contra toda adversidad. La Hacienda La Trinidad fue lugar del encuentro propiciado por María Fernanda Di Giacobbe y su Cacao de Origen, que trajeron a Doutre-Russel. "Este es un país de cacao que quiere hacer buen chocolate", diría Di Giacobbe. Allí, Amanda de García compartió su conmovedora odisea para lograr sus chocolates Mis Poemas en Barlovento y cómo se las arreglaron, incluso, para elaborar las máquinas que se lo permiten. Gabriela Ramírez de Chocolates La Mucuy contó sus esmeros en Mérida. Los Franceschi, con su hacienda centenaria en Paria, compartieron detalles de cómo comenzaron, hace 5 años, a hacer sus insignes chocolates de la manera más artesanal. Adolfo Hernández compartió cómo ha logrado, tras mucho esfuerzo, elaborar sus chocolates en Barlovento. Billy Esser hizo lo mismo con sus chocolates Paria. Todos chocolateros convencidos de que este país cuenta con un cacao excepcional, que merece ser honrado en el trato que recibe y en buen chocolate.