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Modelos de la época dorada

Luigi Ratino | Foto: Guillermo Felizola

Luigi Ratino | Foto: Guillermo Felizola

Su porte atrajo las miradas de quienes vieron en ellos a unos auténticos dueños de la pasarela y  sus rostros fueron los indiscutibles del modelaje en Venezuela. Luigi Ratino, Sharon Luengo, Deisy Arvelo, Luis Bisbal y Sasha Popovich posan de nuevo para Todo en Domingo, al tiempo que revelan algunas anécdotas de esos años

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“YO SOY LO QUE SOY POR EL MODELAJE”

Luigi Ratino

Hace 30 años, dos concursos de belleza masculina se convirtieron en su pase al mundo del  modelaje. Primer modelo masculino de Giovanni Scutaro y primer maniquí masculino de la  firma de ropa Tropicana, Luigi Ratino llegó a convertirse en uno de los modelos más solicitados  en las pasarelas y la publicidad en Venezuela durante la década de los ochenta. Con una amplia  trayectoria en el país, Ratino decide probar suerte en Europa para modelar en Barcelona, París, Milán y Florencia. Regresó y montó una agencia de talentos mientras seguía modelando. Fueron 16 años de trabajo ininterrumpido que le permitieron construir su futuro: “Yo le doy gracias a Dios por haber vivido esa época de oro. Éramos pocos porque Venezuela estaba en pañales en el ámbito del modelaje, sobre todo en el modelaje masculino. Había muchísima actividad, los trabajos eran bien pagados. Lo que yo construí lo hice gracias a ese momento, trabajamos a un nivel muy internacional, tú tenías que cuidarte mucho más, no existía el Photoshop. Fue una época gloriosa, brillante. Era una cofradía y tenías que ser bueno para entrar ahí. Yo soy lo que soy por el modelaje. Gracias a ello conocí Venezuela y el mundo, hice mis amistades, me construyó como ser humano”.

LA PASARELA, UN ARTE

Sharon Luengo

La corona de Miss World Venezuela le trajo buenos augurios. Su presencia imperturbable y sofisticada la llevaron a otros concursos de belleza, pero también al que sería su oficio irrenunciable. La figura de Sharon Luengo se paseó por las pasarelas locales, europeas y estadounidenses con la seguridad de quien sabe desplegar su mejor talento: “Tuve la fortuna de vivir una época, no sólo de bonanza, sino en la que gente nueva iba creciendo, se hacían muchos desfiles, no parábamos de trabajar. Muchas modelos manejamos nuestras carreras de una manera consciente, así que pudimos vivir del modelaje, montar negocios. Fue muy lindo conocer gente bellísima, diseñadores, maquilladores, estilistas. Gente con valores, que me hizo sentir protegida, querida, amistades que sigo conservando y con las que me mantengo en contacto”.

Para Luengo, el modelaje es un arte que aún tiene mucho que aportar a su vida: “A los 7 años incursioné en la danza representando a Venezuela en festivales, luego fui profesora de danza, el arte ya forma parte de mi genética y el modelaje, siendo una expresión artística, es parte de mí. No es algo de lo que vivo ahora pero sigo sumando cosas positivas de ello”.

LA CHICA QUE NO ASPIRABA A SER MODELO

Deisy Arvelo

Su fenotipo e inclinaciones de deportista extrema parecían colocarla en el lado opuesto de la balanza del modelaje. Sin embargo, ese elemento diferenciador fue el que la hizo destacarse del resto en su exitosa carrera: “Yo era deportista, despeinada, no me gustaban los tacones, pero acompañé a un amigo a un casting y me preguntaron si me gustaría modelar. Yo pensé: ‘Si quedo en el casting me compro una moto porque mi papá no me la va a comprar’. ¡Y me compré la moto!”.

Arvelo tenía 15 años cuando comenzó a trabajar como modelo y su carrera se prolongó por dos décadas. Era la modelo por excelencia para fotografías en traje de baño y fue una de las chicas Polar durante 4 años. Aunque no hizo mucha pasarela (“sufría miedo escénico”), no puede quejarse de su suerte. Hizo fotografía, publicidad y hasta programas de televisión.“Yo era la chica extrema que estaba dispuesta a hacer cualquier cosa. En ese momento teníamos esa cosita de ser todoterreno. Es como todo: si tenías 5 dedos de frente podías vivir de eso. Gracias a Dios desde los 15 años lo vi como un negocio y saqué el mayor provecho. Los recuerdos más lindos que tengo de mi época del modelaje son los tras las cámaras, todo lo que aprendí en la parte de la publicidad, los viajes, las anécdotas, la gente que conocí”.

DE UN PRINCIPIO DIFÍCIL A UNA CARRERA ENRIQUECEDORA

Luis Bisbal

Aunque estudiaba Publicidad, no se había planteado ejercerla desde la perspectiva del modelaje pero así sucedieron las cosas. Luis “Chino” Bisbal es uno de los modelos masculinos con una de las carreras más nutridas de la escena local. Así recuerda él sus inicios en el año 1992: “Había una agencia cerca de la casa y un día me preguntaron si quería ser modelo. Al principio tuve un dilema porque creía que si estaba creando no podía modelar. Empecé a ir a castings, no quedaba en ninguno. Siempre hay un momento en el que quieres dejar de insistir pero cuando quedas en tu primer casting todo empieza a fluir. Me tomé el modelaje como profesión porque me iba muy bien, había mucha publicidad para televisión, se hacían muchos desfiles, hasta las marcas más pequeñas trataban de hacer su comercial”.

Aunque el mundo del modelaje tiene bemoles conocidos, Bisbal supo aprovechar lo mejor que le tenía reservado: “Es un medio de dos caras, tiene su parte efímera, superficial, y yo traté de estar alejado de eso, pero por otro lado también conocí a muchísima gente, pude viajar a bastantes países, llenarme de cultura, idiomas, conocí casi toda Venezuela gracias al modelaje”.

UNA JOYA QUE SE CONVIRTIÓ EN ORFEBRE

Sasha Popovich

Su destino no parecía estar en las pasarelas pero un buen ojo supo ponerla en el lugar que le correspondía. Sasha Popovich encarnaba a la rubia de apariencia etérea y presencia perturbadora que se convirtió en una de las más imprescindibles de los desfiles venezolanos: “A los 18 años trabajaba en un centro de copiado con mi mamá. Un día fue el asistente de Fran Beaufrand, me vio, me hizo unas fotos y me llevó a la agencia Bookings. A las dos semanas me cambiaron el look e hice mi primer desfile con Margarita Zingg. En el exterior trabajé para Vogue, estuve en

Nueva York, Hong Kong, Filipinas. A los 28 años estuve en Madrid realizando comerciales y participando en los desfiles internos de Armani”. Aunque su futuro en las pasarelas era bastante promisorio, Popovich sentía una inclinación natural por la orfebrería que terminó por convertirla en la diseñadora de joyas de la marca Biglidue, trabajo que ocupa sus días actualmente. De su carrera como modelo conserva el mejor de los aprendizajes: el autoconocimiento. “Compartí con gente talentosa, aprendí de los viajes, maduré antes de tiempo. Es una carrera donde tienes que tener mucho cuidado porque puedes caer en vicios, pero mi mama me crió bien. El modelaje me hizo más mujer, la mujer centrada que soy hoy en día”.