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Navidad en Caracas / Foto de Manuel Sardá

Navidad en Caracas / Foto de Manuel Sardá

Pocas cosas causan más ilusión entre la chiquillería que la llegada de esta temporada que pregona paz, alegría y amor. Varios niños de entre 5 y 10 años de distintas zonas del país comparten sus planes e impresiones sobre esta fiesta en la que tienen un papel protagonista

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“La Navidad es una época que cae nieve”, dice David Díaz Vaamonde, de 5 años. ¿Nieve? ¿Cae nieve? “Sí, nieve. Y viene el Niño Jesús. Y te traen regalitos”. Según el panel de pequeños expertos, es también la época de poner el arbolito. “Yo pongo las luces, la estrella y las peloticas”, apunta Paola Ron Figueredo, de 5 años.

Anasofía Mora Villegas, de 4 años, elaboró una versión propia. “Yo hice un arbolito de reee… reecli… ¡Ay, ¡re-ci-cla-je!”, dice divertida desde su casa en La Pedregosa Alta, estado Mérida. “Lo pinté yo con mis manitos y le puse fotos de mi familia. Es zoológico”. Su mamá la corrige. Anasofía se ríe. “¡Ay! Bueno. Ecolóoogico”. Mariana Laverde Flores, de 9 años, vive en Guatire y también le entusiasma la decoración navideña. “A mí me gusta hacer manualidades y adornos para el arbolito. También ponemos luces en las ventanas”.

Sofía Farías González, de 7 años, está emocionada porque su mamá le regaló un árbol pequeñito para su cuarto. “Le compramos unos adornos de caramelos, ponquecitos, heladitos. También voy a arreglar una corona para la puerta con los adornos”. Sus proyectos decorativos son integrales. “Quiero disfrazar a mis perritos. Al varón lo quería poner de Santa Claus, pero mi mamá dijo que no porque el traje era muy feo (risas). Y a la hembra la quiero vestir de reno, pero todavía no sé”.

Los jefes de la Navidad. “San Nicolás es un gran adulto que es un buen hombre y hace los sueños realidad. Si no fuera por él, el Niño Jesús no podría traer los regalos, porque él es quien lo acompaña a todos los países para repartirlos. San Nicolás sí existe; vive en una casa del polo Norte y debe tener como cien años”, explica Miguel Alejandro Meneses (9 años, Valencia). Sofía, en cambio, no está tan segura de la edad. “¿Como 39?... ¡Uy, no sé, como 70!”.
María de los Ángeles Matute, una valenciana de 10 años, les explica a sus primos menores que es un santo que en las Navidades lleva regalos. “Tiene barba blanca, come galletas y trabaja con elfos, que son los que lo ayudan. Los regalos los entrega en un trineo con venados”.

¿Y quién es el Niño Jesús? “Es un niño que nació en el cielo. Me encanta su sonrisa”, dice Anasofía. “La Navidad es una época muy especial para mí porque es cuando el Niño Jesús nació en Belén. Sus papás son Dios y la Virgen María”, dice Sofía Farías. “El Niño Jesús es un ángel que nos observa”, explica Mariana. “Si te portas mal no hay regalos”, apunta César Alfonso Herrera, de 8 años, desde La Victoria.

¿De qué se trata esta fiesta? “El nacimiento es la celebración del Niño Jesús y la Navidad es compartir en familia. Decoramos la casa en Navidad porque es una tradición”, explica Juan Andrés González, de 10 años, desde Barquisimeto. “El nacimiento de mi casa se hace con unas cajas que ponemos en unas sillas y lleva una escalerita. Tiene las figuras y también luces y casitas”, indica Miguel, quien acota que en su hogar se pinta, se decora y se forran las puertas con motivos navideños.

¿Qué son las hallacas? “Son comida. Son amarillas. Les pones aceitunas, pasas y todo lo que tú quieras y las enrollas en una hoja. Yo primero voy pasando la masa, después la aplano y le pongo pollo y después mi mamá la enrolla”, explica José Francisco Yépez, de 10 años, desde Barquisimeto. A César le gustan y le permiten ponerle los adornos. En su casa, Anasofía es la minidelegada de las aceitunas y los pimentones. “Hago las hallacas con mi abuela y también hacemos unas más chiquitas que son para mí sola”. A Paola la dejan hacer pan de jamón, mientras que la familia de Miguel también prepara pavo, ensalada y pernil.

Pero la Navidad no es solo comer y decorar. “En mi colegio se hace una cantata dos días antes del último día de clases. Nos disfrazamos y todo”, cuenta Mariana. Miguel ha encarnado al mismísimo San Nicolás. “Me vestí de rojo, me puse un gorro y mi mamá me compró una barba de Santa. Me escogieron a mí porque soy gordito”, dice complacido. Todos coinciden en que la Nochebuena es un momento de emoción. Para José Francisco, es momento de compartir con su familia, jugar con sus primos y comer hallacas. “El 24 de diciembre voy a la casa de mi tía, jugamos y lanzamos fuegos artificiales”, dice Juan Andrés. Mariana espera despierta. “Hacemos la cena, ponemos música y en la casa en la que estemos esperamos en el cuarto o la cocina a que llegue el Niño Jesús. A veces me deja los regalos en mi casa o en la casa de mis tíos o de mis abuelos”.

Querido Niño Jesús. Todo parece indicar que el protocolo sigue siendo el mismo. Sencillo, eficiente, sentido y sin rodeos. “Para que te traigan regalos tienes que escribir una carta donde pones lo que tú quieres. Pero no es que te vas a gastar todas las hojas escribiendo porque no pueden ser tantas cosas”, afirma María de los Ángeles. Miguel concurre: “No hay que pedir muchas cosas porque el Niño Jesús tiene que comprar muchos regalos para muchos niños. Mi mamá y yo le pedimos nada más una tableta con cámara para no pedir tanto”.

La carta de David está hecha con fotos recortadas. En ella da gracias por su casa, su familia y su comida y pide amor (con un corazón), paz (con un pajarito), una patineta y un Power Ranger samurái. La de Anasofía —en témpera— pide unas muñecas de Monster High y lo que podría ser un Cicciobello. Tabatha Franco y Sofía Pérez necesitan una patineta. María Valentina sueña con una American Girl con sofá, un jacuzzi y un Furby. César quiere un Lego Dino, una tableta y un libro nuevo de dragones. ¿Cómo llegan las cartas a sus destinatarios? “Yo la mía la pongo en el arbolito y el Niño Jesús la recoge”, indica Mariana. Paola y Pilar están probando un nuevo método experimental en el que se manda la carta por correo electrónico a una cuenta desde donde Santa —en persona— envía acuse de recibo. Otros se la entregan a sus papás para que se ocupen de mandarlas.

El viaje de los regalos sigue siendo largo y complejo. “El Niño Jesús fabrica los juguetes con los ángeles y Santa con los duendes, pero también hay cosas que compran. Yo a veces les dejo dinero porque pido regalos para los que ya estaba reuniendo, entonces así los ayudo a que me lo compren”, dice Mariana. “Este año le pedí que me traiga un juego de Monopolio y, si puede, un juego de cuarto. También le pido mucha salud, mucha paz y mucho amor. El mejor regalo que me ha traído es una muñeca. Antes me daba miedo la oscuridad, pero ahora duermo con ella y ya no tengo miedo”.