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Marianela González acertó

Marianela González

Marianela González

La actriz venezolana se ha hecho un sitio con apenas dos años en la competitiva industria de la telenovela en Colombia. Asumir el personaje de una mujer vil y vengativa en La Traicionera le ha permitido demostrar un rango actoral que sorprende

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"¿Tú eres la actriz?", pregunta una señora que se asoma de improvisto a la pequeña sala donde se desarrolla la entrevista a Marianela González. La venezolana, que ha mantenido en vilo a las audiencias con un papel protagónico nada convencional en la telenovela colombiana La Traicionera (del canal RCN y la productora Fox Telecolombia y que trasmite Venevisión), le sonríe con costumbre. "Me pasa mucho que no tienen ni idea de quién soy. Incluso me abordan en la calle porque reconocen mi cara y luego me preguntan el nombre", dice sobre un caso curioso que afectaría el ego de cualquier figura televisiva.

Pero "Nela", como le llaman sus afectos y hasta sus fanáticos, lo prefiere así. La timidez que la define, sin embargo, ha tenido que adaptarse al creciente éxito de su papel como Renata, una mujer vengativa e irresistible que es capaz de asesinar a sangre fría.


Bienvenida a Bogotá . Una tarde Marcela, la muchacha que ayuda a González en las labores del hogar, la sorprendió llorando en su cuarto. Se acercó a consolarla y vio que el televisor transmitía imágenes del cierre de Radio Caracas Televisión. "Ya se habían cumplido cinco años desde aquello, pero es muy duro para mí. Marcela terminó acompañándome en el llanto", dice con voz quebrada la actriz, quien se formó en esos estudios, llegó a protagonizar y vivió, como muchos, el drama de tener que irse. Luego de aquel episodio divisó su futuro en Colombia. Así, llegó hace dos años a la tierra que, a pesar de la cercanía geográfica, es muy diferente a Venezuela. La misma que le daría una gran oportunidad profesional.

"Al principio me parecía una vacación, hasta que me di cuenta de que iba para largo", dice. Tuvo que comprar ropa de frío, añorar el queso guayanés y empezar a "patear" la calle, en busca de representación. Conoció a Maricela Marulanda, su actual mánager, y entre las dos decidieron que era necesario un cambio de nombre. "Adopté el apellido de mi mamá y pasé a llamarme `Nela Álvarez’", dice sobre una idea que funcionó

para un pequeño papel que obtuvo en la serie Los caballeros las prefieren brutas, pero que casi le cuesta el protagónico.

"Los ejecutivos me buscaban en Internet y no aparecía nada.

Ahí me di cuenta de que había borrado 14 años de trabajo en Venezuela, y eso no podía ser", cuenta.

Los actores tampoco se salvan de la condición de ser inmigrantes. González recordaba cómo en RCTV se regocijaban al recibir a alguna figura internacional, pero su situación no fue nada parecida. Se encontró con una industria competitiva y tensa por la entrada de tantos venezolanos.

"Fue difícil, pero siempre me han tratado con muchísima amabilidad, aunque los venezolanos estamos bastante unidos", dice con un dejo del acento bogotano que distrajo a los televidentes del hecho de ser la única extranjera en todo el reparto de La Traicionera.


Renata, la asesina.
"Mátame con tu mirada, traicionera", es el piropo que los hombres le lanzan a González en su caminar por Bogotá. Y es que, como Doctor Jekyll y Mister Hyde, puede encarnar ternura y maldad con solo variar la intensidad de sus ojos. Esa capacidad fue la que hizo que los ejecutivos de la telenovela se fijaran en ella para la interpretación de Renata en lugar de Bárbara, el papel secundario por el que hizo casting en un principio.

"Estaba contenta con la oportunidad de ser Bárbara. Ya tenía meses allá y hasta pensé en regresarme", dice aliviada y agradecida con su suerte.

En una segunda prueba para el papel menor, esperó cuatro horas en la sala, pues ese día también fue el casting de la protagonista. "Eran como tres o cuatro actrices colombianas. Cuando me llamaron para la audición de Renata, no lo podía creer". El miedo escénico que, paradójicamente, siempre ha padecido, no la venció cuando le tocó hacer una escena con el veterano actor Víctor Mallarino, quien hace de su marido. De ahí vino casi un año de grabación que le elevaría al estrellato en un país que no es el suyo.

Junto a los directores, moldeó a una Renata que fuera mala, pero querida por el público. La farándula local no tuvo el mismo sentimiento. "Decían que era malhumorada, retraída y separada del grupo, pero al conocerme ya veían que no", dice, atribuyéndolo a la timidez que le hacía salir en las pausas a fumar un cigarro y conversar con el equipo técnico y de producción. Con tino y discreción, apuntó a lo alto y llegó.

La Traicionera se encuentra en su fase de cumbre en ambos países y parece que el éxito apenas comienza para González.