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Marcas que perduran

Maizina Americana / Archivo

Maizina Americana / Archivo

Sus nombres tienen el poder de la evocación. Más allá de los años (que son muchos), un grupo de marcas de origen venezolano ha logrado la hazaña de convertirse en un ineludible para consumidores de varias generaciones. Harina Pan, Ama de Casa, Fuller, Valmy, Ponche Crema, Maizina Americana, Crema Paraíso y Polar Pilsen revelan algunos datos de interés que confirman por qué son unos gigantes del consumo local

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Del Orinoco a la toalla

Desde hace 58 años la marca Ama de Casa se ha especializado en la producción y comercialización de textiles para el hogar. Hoy en día pueden decir que son una referencia nacional en el ramo y mucho de su éxito está asociado a su materia prima: el algodón del Orinoco que se utiliza para la elaboración de sus toallas y que le dan una suavidad característica que la marca bien ha sabido aprovechar. Aníbal González, gerente de mercadeo de Ama de Casa, lo explica: “Mantenemos el control desde la cosecha del algodón del Orinoco, que tiene unas cualidades características de resistencia y suavidad, hasta la confección final. Eso y nuestros estándares de calidad hacen de nuestras toallas un producto premium en el mercado. En cuanto al color, somos la única marca con 20 colores en su paleta y se adecuan a las tendencias locales. Los consumidores asocian a Ama de Casa con durabilidad, suavidad, absorción y color, pero también hay una enorme carga emocional dada la tradición de la marca: ‘es la marca que siempre ha estado en la casa’, ‘es que la tiene mi mamá’, etc. Empiezas y terminas el día con la marca y esa intimidad le da mucha carga emocional”.

La del águila en la caja

Hace 103 años, cuando aún gran parte de la población no sabía leer ni escribir, un empaque con un águila se convirtió en el sello irrevocable de un producto esencial en las mesas locales: la Maizina Americana. Obtenido del procesamiento del grano del maíz y de la extracción del almidón de éste, ha sido utilizado por generaciones en preparaciones dulces y saladas.

Jacqueline González, gerente de marca, describe parte de la evolución del producto en su siglo de existencia: “En 1942 se incorporaron a la mezcla vitaminas y minerales, por lo que se convirtió en uno de los primeros productos enriquecidos de Venezuela. En materia de diseño los cambios han sido sutiles y muy funcionales. La mayor modificación que se hizo al empaque fue el cambio de papel grafo a un laminado que tiene como principal ventaja una mejor conservación del producto. En 2008 se modificó el diseño de la caja, mantuvimos los elementos esenciales como lo son la caja amarilla y el águila, elementos diferenciales y representativos porque ésta es una marca icónica”.

Para González, la versatilidad de Maizina Americana es una de las principales razones que la han hecho perdurable: “Es indudable que la fórmula creada 103 años atrás y que hizo de Maizina Americana el ‘gran producto nacional’, sigue siendo el pilar sobre el que construimos el porvenir, no sólo de la empresa, sino de todo lo que hace de Venezuela un país rico en tradiciones y sabores humanos”.

Belleza al alcance

Aunque la empresa Drocosca nació principalmente con la intención de representar a marcas extranjeras en el país, en 1970 (12 años después de su fundación) decidieron crear una marca propia: Valmy, cuyo principal atributo era ofrecer productos cosméticos hechos en el país con fórmulas desarrolladas por químicos venezolanos. Esmaltes, removedores, maquillaje, productos capilares y corporales forman parte de la cartera de artículos de una marca que tiene 43 años en el mercado, y que se ha caracterizado por su tipografía curvilínea y su flor de lis en el logo.

Sandra de Faría, jefe de Medios de Valmy, explica que si bien las consumidoras asocian directamente a la marca con los esmaltes endurecedores, la percepción se está ampliando al verla también como una opción que les ofrece maquillaje y productos corporales. Parte de esta percepción puede estar adjudicada a las campañas televisivas, que aunque comenzaron apenas en 2006, se han extendido a las redes sociales logrando multiplicar su mensaje que invita a exteriorizar la belleza.

La fórmula secreta de la Navidad

Para muchos venezolanos, la Navidad tiene un sabor especial. Ponche Crema se ha encargado de convertirse en una tradición en una temporada que invita al disfrute en familia desde hace 113 años, con una fórmula que continúa inalterable a más de un siglo de haber sido creada, compuesta por ingredientes naturales y sin aditivos químicos. Olga Palau, gerente de categoría de cremas y vinos del Complejo Industrial Licorero del Centro, da cuenta de algunos datos que revelan la evolución de la marca: “En el transcurso del tiempo ha tenido cambios en la  presentación de la etiqueta. Cuando cumplió los 100 años –en 2000– se le modificó el color y las letras en la etiqueta a la que tiene actualmente. La botella también tuvo cambios en cuanto a su capacidad. Inicialmente era 1.75 litros, luego pasó a 0.70 litros. Ahora se utiliza la botella de 0.75 litros para el consumo interno y la de 0.70 litros para exportación”. Con una fórmula secreta guardada en 4 bóvedas en diferentes partes del mundo se garantiza la continuidad de los dos millones y medio de litros que se consumen anualmente sólo en Venezuela, y que dan fe de la tradición que implica brindar en torno a una botella de Ponche Crema.

Sinónimo de limpieza

Con semejante nombre más de uno se había hecho a la idea de que Fuller era una empresa estadounidense, pero resultó ser venezolana con 80 años de trabajo incansable en el país. Si bien Francisco Calviño se encargó en 1933 de la representación y venta de los cepillos Fuller Brush Company, la fundación de la primera tienda Fuller en la esquina de Romualda en 1941 y la creación de la empresa Fuller Mantenimiento C. A. en 1958 sentó los cimientos de lo que sería un ramo de negocio dedicado a los servicios de mantenimiento con sello local.

Aunque la empresa se hizo mayormente conocida en el ámbito institucional, poco a poco lograron colarse en el sector de ventas de consumo masivo con la línea de productos Fuller Hogar, creada en 2005 y presente en las principales cadenas de supermercado de todo el país.

Tal y como lo explica Julio César Morasso, gerente de mercadeo, la tradición y el posicionamiento de la marca en el mundo institucional han sido claves para sus nuevos consumidores: “Cuando se habla de Fuller se asocia con calidad. Cuando la gente piensa en la marca piensa en limpieza, productos eficaces y con buen desempeño”.

Nostalgia helada

Las anécdotas caraqueñas que tienen entre sus protagonistas un helado de Crema Paraíso no son pocas, y es que desde hace 62 años la marca ha acompañado desde los clásicos encuentros estudiantiles, salidas románticas, encuentros familiares o reuniones de amigos en los que un banana split termina siendo el rey de la velada.

Anita Katz, hija del fundador de la marca, explica que la fórmula de los helados Crema Paraíso se ha mantenido desde hace 43 años gracias a la permanencia de su jefe de cocina: “La premisa es la calidad y lo natural, usamos frutas de verdad y creo que ése es el secreto”.

La marca llegó a tener 26 tiendas, de las cuales quedan 8, y que si bien usan los productos Crema Paraíso ya no pertenecen a la marca. Así que la empresa se encarga de la elaboración de los helados, la crema chantillí, la capita de chocolate, el sirope y las limonadas Kindy y Kindy Light.

Katz sabe que Crema Paraíso inspira un sentimiento de nostalgia en varias generaciones, y que esa puede ser una de las razones que hagan perdurar a la marca: “Cada quien tiene un cuento de cuando iba a Crema Paraíso, de esa experiencia del compartir, y en ese sentido mi papá fue bastante visionario. Creo que fue la primera cadena de comida rápida al incorporar los perros calientes y las hamburguesas y lograr un ambiente donde la gente se sienta cómoda. Así que la calidad, el buen sabor, el compartir en familia y los precios solidarios pueden ser las razones que nos hayan ayudado a mantenernos”.

Del pilón al empaque

En 1960 un producto revolucionó la forma de hacer arepas. La Harina Pan supuso una disminución significativa en los tiempos de preparación de la masa y nueva manera de aproximarse al alimento básico por tradición, al evitar el proceso del pilado del maíz. Hoy en día se producen 50 millones de kilos al mes, lo que equivale a un consumo per cápita de 20 kilos al año, como lo detalla Tatiana Pérez, gerente de marca de Harina Pan, quien también explicó que los principales mercados de exportación son Estados Unidos, España y Holanda.

Como dato curioso, los rincones más lejanos a los que llega el producto dentro del territorio nacional son San Fernando de Atabapo y San Carlos de Río Negro, poblaciones localizadas en el estado Amazonas, a los que la mercancía llega por vía fluvial.

Pérez recuerda la campaña de lanzamiento “Se acabó la piladera” y “La marca de nacimiento de todos los venezolanos” como algunas de las más memorables, y cree que haber ingeniado un producto innovador y que al mismo tiempo rescatara una tradición alimenticia como la arepa contribuyeron a hacer célebre a la Harina Pan.

La fría por excelencia

Cuando Cervecería Polar abrió sus puertas en 1941, seguramente no se auguraba tan buen destino: que su producto estrella se convirtiera en una de las referencias de la cerveza bien hecha en Venezuela. Dos años después de la apertura de la empresa, fue Carlos Rouvichek  el responsable de cambiar la pesada fórmula basada en 100% de cebada por una un poco más ligera que mezclaba 20% de hojuelas de maíz. Un oso polar acompañado por un círculo de cebaba y lúpulo se mantuvo como imagen inconfundible de la marca hasta el año 2001, cuando “el oso” dejó de ser estático para comenzar a andar, en lo que sería una nueva etapa para la cerveza, que ahora se llamaría Polar Pilsen.

Desde 1951 la planta opera desde su sede en Los Cortijos en los que producen 1.2 millones de litros de cerveza al día. “Tropicalizar” la fórmula original de la Cerveza Polar fue sin duda el acierto que dio pie a una larga vida de éxito comercial que hoy se traduce en un claro posicionamiento en su segmento, y que refleja en el gusto de quien pide “una fría” para refrescarse.