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Manual de ociosidades de Valentina Quintero

La laguna de Canaima despliega sus encantos | Foto: Arianna Arteaga Quintero

La laguna de Canaima despliega sus encantos | Foto: Arianna Arteaga Quintero

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En Bolívar

Canaima en verano

Es verdad que cuando no llueve es imposible subir hasta el Salto Ángel porque el caudal del río Carrao no es suficiente. Sin embargo, la laguna de Canaima despliega sus encantos. Como el agua baja, se arman playitas de arena por todas partes. Los saltos dejan ver sus entrañas. Aparecen los verdes, esos musgos que lucen como lechugas rizadas por donde corre el agua haciendo filigrana. Así será de leve la corriente que se puede llegar en curiara, subir por las piedras y darse masajes con ese chorro de agua. Con la sequía que se nos viene encima resulta fascinante un baño de ese tipo.

Para ir: Laguna de Canaima.

En Caracas

Cocina mandarín

¿Ustedes recuerdan el cocinero venezolano del chinito de Los Palos Grandes al lado del Excelsior donde todos íbamos a comer las flores de ajo y las berenjenas? Pues me dijeron que se mudó al centro comercial Metropolitano en Chacao y que se come de maravilla. El nuevo local se llama Osaka y la especialidad es la comida mandarín, como siempre. Siguen las berenjenas salteadas, las flores de ajo, los camarones con la concha, algas, y me hablaron de las orejas de cochino. El cocinero se llama Joel Barón.

Para ir: Centro comercial Metropolitano, Chacao. Teléfonos: (0212) 265 8808, 266 0713, (0424) 207 3094 y 4054335.

@JoelMandarin

En Barinas

Pescado frito

Cuando agarren la autopista José Antonio Páez —la que va de Acarigua a Barinas— fíjense a mano derecha en dirección Barinas y ya en Barinas para que se paren en El Pescadito. Es un sencillo restaurante donde sirven pescados de río, tostones, yuca y ensalada, con su jarra de papelón con limón. Me comí una cachama frita en su punto justo: crujiente por fuera y jugosita por dentro. No pasó lo mismo con el pavón que estaba recontrafrito y seco. Hagan la advertencia. Los tostones son una maravilla. Pequeñitos en formato redondo y crujientes. Los pueden pedir con queso o solos.

Para ir: Autopista José Antonio Páez, al entrar a Barinas.

En Guárico

Una quesera

Cuando anden por Guárico les sugiero visitar la Quesera Neriman en Calabozo. El encargado o dueño —no sé— es de pocas palabras y nadie diría que es un encanto, pero como no lo estamos buscando para casarnos o ir a una fiesta, sino para comprar sus quesos, pues no importa tanto. Hacen y ofrecen queso guayanés, telita, arepero, de mano y mozzarella, todos excelentes. Recuerden siempre que en Venezuela tenemos maravillas en quesos frescos y debemos aprovecharlos.

Para ir: Nerio Moreno, barrio Carutal, calle principal, detrás del campo de béisbol, Calabozo. Teléfono: (0414) 478 9088.

En Mérida

Tremendo café

Serafín González, alias Ramón, soñó siempre con cultivar un buen café, como ese que se producía en tantos sitios de Venezuela hasta que este gobierno acabó con la tradición, la producción y ahora tenemos que importarlo. Pero bueno... ya tendremos ley de producción nacional. El caso es que si viven por Mérida o andan por allá deben buscar Café del Fundo. Las matas crecen rozagantes y sanitas junto a la ciudad tal como las ven en la foto. Lilian González y Carlos Echeverría, hija y yerno de Serafín, respectivamente, se ocupan del proceso junto con sus aliados. Producen, recolectan, secan, tuestan, muelen y empacan. Es una producción pequeña y solo se consigue en Mérida y una que otra ciudad. Yo siempre me traigo.

Para contactos: Avenida Los Próceres, Villas de Terra Alta. Teléfono: (0424) 727 4437. cafedelfundo@gmail.com / @cafedelfundo

En Amazonas

Sanación de río

Se me cae la lengua de decirles que naveguen por los ríos para que dejen las penas en sus corrientes. El río Cuao, en el Amazonas, es perfecto. Te encaramas en un bongo, guindas un chinchorro, dejas que el viento te vaya meciendo levemente y vas dejando todas las mortificaciones en sus aguas. Las lanzas literalmente a la corriente. Ella se ocupa de llevarlas hasta el mar donde se hunden en el agua salada y desaparecen para siempre. Por supuesto que vendrán otras, pero serán distintas. En esta travesía puedes llegar hasta el Raudal del Danto, cuyo sonido acabará con el resto de los pesares y, si requieres más naturaleza, subes hasta el tobogán por un camino de selva y listo.

Para ir: Llama a Javier Vielma, de Tadae. Tadaeaventura.wordpress.com / tadaevenezuela@hotmail.comTeléfono: (0414) 486 5923.

Bien dateado

Cuando quieran tomar vinos de frutas amazónicas —manaca, túpiro, copoazú arazá o licor de copoazú hecho con la almendra del fruto— vayan hasta la Cooperativa Manaca en la urbanización Alto Parima, primera etapa, casa número 31 en Puerto Ayacucho. Los hacen Jesús Infante, su esposa e hijos. Pregunten por los jabones y los zarcillos.

Teléfono: (0426) 793 1189.

Odilia Brice elabora animales en madera: culebras jaguares, búhos, mariposas, colibríes. Los talla y pinta. Lo extraordinario es el movimiento de sus animales. Ella creció en la selva, los observaba desde niña, así que sabe lo que hace. Es fascinante. Pueden llamarla al (0248) 521 1855, pero la tienen que convencer porque andaba como apagada. Vive en Puerto Ayacucho.