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"Tenemos la responsabilidad de cuidar la naturaleza" / Foto: Todo en Domingo

"Tenemos la responsabilidad de cuidar la naturaleza" / Foto: Todo en Domingo

A diario suman esfuerzos para que un perro abandonado sane sus heridas, un gato perdido tenga un hogar o un ave pueda recuperar su libertad. Cuatro proteccionistas comparten la experiencia de salvar vidas y procurar un mundo mejor para los animales desprotegidos

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En libertad

La guacamaya bebé intenta dar el primer vuelo al lado de su padre. No tiene muchas fuerzas y algunos piensan que es porque está enferma, pero Grecia Marquís, médico veterinario, explica que es un proceso natural, mientras coloca a ambas aves en un lugar alto para que completen la acrobacia.

Su especial sensibilidad por la fauna silvestre la alentó a crear la fundación Plumas y Colas en Libertad, que procura el respeto a estas especies y el fin de su comercio. "Vi tanto sufrimiento de los animales silvestres en manos de los seres humanos, tanta indolencia e ignorancia. Observar animales mal nutridos, desdichados, en una jaula, me impulsó a hacer algo. No son mascotas, son prisioneros", asegura.

Además de impartir educación ambiental en su consultorio y en charlas estudiantiles, trabaja en la brigada de rescate de fauna urbana, que incluye venados, águilas, monos, guacamayas y mamíferos de distintas especies. También desarrolla el programa Guacamayas Serpentinas con la colocación de nidos artificiales en varios puntos de la ciudad, lo que ayuda a la reproducción de esas aves. Por lo menos 50 han nacido, luego de ubicar 12 nidos en la zona de El Cafetal, donde vecinos se han sumado a la tarea de resguardarlos y avisar sobre cualquier anormalidad.

Insiste en que todas las especies necesitan ayuda, algunas más que otras. "Las perezas, por ejemplo, se están electrocutando con los tendidos eléctricos que no reciben mantenimiento. Recientemente rescaté un puercoespín arrinconado por unos perros en una urbanización de Caracas. Cada vez más se pierden los espacios naturales por la deforestación y el desarrollo de urbanismos, y se está acorralando a la fauna silvestre", indica la veterinaria, que además ayuda a financiar la fundación con las obras que realiza como artista plástico.

Dada la diversidad biológica que existe en Venezuela, aboga por la creación de un centro de rescate y rehabilitación de ese tipo de animales, que permita ayudarlos a volver a ser libres, que es su estado natural. "Tenemos la responsabilidad de cuidar la naturaleza, pero no por la idea egocentrista de salvar al hombre, el planeta no solo nos pertenece a nosotros; los animales silvestres también tienen su cuota de derecho y respeto".

Página web: www.plumasycolasenlibertad.com.ve

Un gesto de amor

Un kennel, un botiquín de primeros auxilios y bozales de varios tamaños, suele llevar en su carro Julio César Gómez, diseñador gráfico de profesión y proteccionista de animales desde los cuatro años de edad. "Era el típico niño que llegaba a la casa con perros de la calle. Es algo que llevo demasiado en la sangre", afirma este amante de los canes y dueño de dos.

En su cotidianidad se topa con animales en situación de calle, aunque se preocupa más por ayudar a aquellos que observa abandonados, desnutridos, con problemas de piel, cojos o heridos por peleas con otros perros. "Son esos los que soy incapaz de dejar y seguir derecho. Me parece mucha falta de sentido común y humanidad ignorar a un perro que se está quejando; para ayudarlo no se necesita tener mucho dinero, sino llevarlo a un sitio donde lo puedan atender". Si su ajetreada agenda al frente de una editorial no le permite detenerse en el momento para atender al animal, lleva unas anclas para sujetarlo en el sitio y volver luego para socorrerlo. Uno de los más recientes fue un golden retriever al que abandonaron amarrado a un poste. "Pensé por qué no rescatarlo, por qué esperar que muera de hambre, se ve que es un perro al que la calle no va a tratar bien", relata.

Desde el mismo momento que asume su cuidado, Gómez toma fotos del animal y comienza a publicarlas en las redes sociales en busca de un hogar, mientras lo lleva al médico veterinario para los respectivos exámenes; todos los gastos son costeados por él. También suele pagar un precio más solidario por el hospedaje en los refugios donde atienden al animal mientras una familia lo adopta. "He tenido mucha suerte para conseguir hogares adoptivos. La idea es esa, porque en la medida en que se logre una casa para ellos, es una oportunidad para un perro que esté en la calle".

Hay quienes quieren colaborar, pero no pueden llevar los perros a su casa. Por ello, Gómez promueve el apadrinamiento de un animal en los refugios, con cualquier aporte por pequeño que parezca. "Puede ser una suma de dinero mensual, comida, papel periódico, todo es bien recibido y ayudaría a tener más lugar en estos sitios donde mantienen decenas de perros. Lo importante es tener las ganas de cooperar".

Lo más satisfactorio de esta noble cruzada es ver a los animales sanar completamente y vivir, luego de estar en peligro de muerte. "Al llegar a casa y encontrar a mis dos perros en buenas condiciones, que no les falta nada, me siento tranquilo de haber hecho algo por los que están en la calle. Es como si ellos me preguntarán: ¿a cuántos ayudaste hoy?".

Twitter @JCESARGC

Instagram: @tuperrovenezuela

Respeto y sensibilidad

Un programa en la tele sobre cómo ayudar a perros en situación de calle cambió la vida de la fisioterapeuta Alejandra Araujo. Desde Maracay contactó a la fundación Red de Apoyo Canino, en Caracas, y ofreció su casa como hogar temporal para un cachorro abandonado, que a los meses logró conseguir una morada definitiva. Poco a poco se identificó más con las organizaciones regionales que procuran hogares para animales y creó el grupo En Camada, con siete proteccionistas y generosos veterinarios que trabajan arduamente en el rescate, atención y adopción de perros y gatos. Su hábito es llevar en la cartera una pequeña bolsa con alimento, para auxiliar a perros hambrientos que consiga en el camino.

"Lo difícil de involucrarme en esta causa fue afrontar la realidad y ver la cantidad de mitos de algunas personas, que muchas veces rechazan a los animales por ser mestizos; también los juzgan por ser de determinada raza, pues creen que son agresivos, sin saber que eso depende de la crianza que reciban. Lo duro ha sido educar", afirma.

Desde hace año y medio acoge a Cándida, una perra mestiza que tuvo muy pocas posibilidades de volver a caminar luego de ser atropellada. Su recuperación ha sido tan difícil como satisfactoria y hoy en día solo espera por un hogar definitivo. Comparte con Peter, un pitbull rechazado por su dueño por haber nacido con problemas de salud, entre ellos una deformidad en los huesos. Con la ayuda de los cercanos y el apadrinamiento se le ha podido someter a varias operaciones y cuidados. "Me recibe al llegar, duerme a mi lado, salta y juega. Hoy es un perro feliz", dice Araujo, quien se ha encariñado tanto con el can que llora de nostalgia pero también de alegría al saber que pronto podrá encontrar una familia.

Aboga por un mundo más sensible y solidario, donde las personas consideren más a los animales como parte de la familia y cesen los abandonos y maltratos.

"Yo no puedo llevarlos todos a mi casa, pero sé que al final de la jornada estaré satisfecha por hacer algo para que ese animalito pase un día mejor".

Instagram: @aleproteccionista

Pasión por los animales

Juntos, pero no revueltos. Sarah Rangel convive en un apartamento con tres perros y tres gatos rescatados, que han aprendido a respetar los espacios de cada uno, lejos de los peligros de la calle y los maltratos.

Amante de los animales desde que tuvo su primera mascota, siempre ha estado involucrada con las fundaciones que ayudan a los abandonados y con las campañas de adopción.

El más reciente miembro de la familia es un pequeño gato negro, que luego de enredarse entre sus piernas en busca de cariño la siguió hasta la casa. Las dos primeras, Arequipe y Franchi, no fueron aceptadas en la manada de gatos de la urbanización, por lo que Rangel decidió llevarlas a su hogar y ganarse su confianza, hasta que comenzaron a posarse en la ventana y a buscarla todos los días. Los felinos cuentan ahora con su propia habitación.

Junto a su esposo planifica los costos de mantener a las mascotas. "Siempre he procurado que se mantengan sanos, prefiero gastar en medicina preventiva a que se enfermen y tenga que hacer un gasto mayor. La comida es la mayor inversión, pero ahí nos bandeamos con el sueldo de ambos, y siempre destinamos una cantidad al cuidado de ellos porque son prioridad", afirma la economista, que trabaja en el negocio familiar. Rangel ayuda a otros animales y con los vecinos dispuso un espacio destinado a su resguardo.

A medida que se involucra en esta causa, mayor es la impotencia que siente por no poder atender todos los casos. "Los proteccionistas estamos sobresaturados". Hace énfasis en una tenencia responsable de mascotas y en no abandonarlos para evitar canes traumatizados. También promueve la esterilización, que además de evitar la reproducción, ayuda a contrarrestar enfermedades, tanto en machos como en hembras.

"Invito a involucrarse más, cualquier acción es importante, desde el hecho de ayudar a un perro o gatico a cruzar la calle, hasta resguardarlo o publicar en las redes sociales para que alguien apoye con donaciones. Es importante que la gente trate de quitarse esa venda de los ojos y no vea a los animales como seres sin sentimientos".

Instagram y Twitter: @sarahsr27

Un grano de arena

Los refugios y fundaciones procuran el cuidado de los animales rescatados. Se puede colaborar con materiales y recursos para la alimentación, aseo y bienestar. Algunos de los que se puede ayudar son:

· Fundación Esperanza Animal. Twitter: @espeanimalve

· SOS Patitas. Instagram

@sospatitas

· Fundación Huellitas de amor. Twitter @unahuelladeamor

· Red de apoyo canino.

Twitter @apoyocanino

· Fundación SOS Animal Twitter: @funsosanimal