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Mamás fuera de serie

María Fernanda Da Silva, Samuel Fernando Álvarez y Kenny Rodríguez | Foto: Mauricio Villahermosa

María Fernanda Da Silva, Samuel Fernando Álvarez y Kenny Rodríguez | Foto: Mauricio Villahermosa

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Ayudar a los demás

Kenny Rodríguez

Sargento mayor del Cuerpo de Bomberos Voluntarios de la UCV

María Fernanda telefonea a su madre, le pregunta a qué hora regresará, si todo está bien, está pendiente de su horario y de que vuelva sana a casa.

Los papeles suelen invertirse en cada guardia de Kenny Rodríguez, sargento mayor del cuerpo de bomberos voluntarios de la Universidad Central de Venezuela. Ejerce su oficio ad honorem desde hace 15 años. Cuando comenzó sus estudios en Ingeniería de Petróleo se acercó a la institución, llevada por su vocación de ayudar a los demás, una disposición aún mayor al ver las labores de rescate durante la tragedia de Vargas en 1999. Al tiempo descubrió su lugar y cambió hacia la carrera de Fisioterapia, con la cual alterna la labor como bombera.

"La formación de los bomberos es muy amplia, no solo se limita a apagar incendios. Allí aprendí disciplina, respeto, solidaridad, compañerismo. A mis hijos les enfatizo la responsabilidad en todas las actividades y el compromiso por hacer las cosas con ganas. El ayudar a otros es innato en ellos, son muy solidarios", señala.

Su hija María Fernanda, de 8 años de edad, quiso seguir sus pasos, por lo que frecuentemente la acompaña al trabajo. Ingresó a la brigada juvenil de los bomberos de la UCV, en la que estuvo más de tres años. Actualmente, con 18 años, estudia en el Conservatorio Simón Bolívar y toca el corno en la orquesta Teresa Carreño de la Sinfónica Juvenil, pero sigue asistiendo a la banda de marcha de los bomberos.

Para su hermano Samuel Fernando, de 4 años, resulta una aventura visitar a su madre en el trabajo. La mayoría de sus juguetes aluden a este oficio, al que está familiarizado desde que estaba en su vientre.

Ellos y su familia son el primer pensamiento de Rodríguez al verse en momentos de riesgo. "Lejos de tener temor, sientes más coraje para salir bien de esa situación", indica.

Para ella, la maternidad por sí sola es una bendición, pero aunado con su oficio, ha sido un reto. "Se adquiere un compromiso con la sociedad, se esté o no uniformado. Tratas de ser mejor persona y dar lo mejor a tus hijos y a tu familia", asegura.

Con libertad

Vicky Sous

Comunicadora Social, maquilladora y tatuadora

La pequeña Ariana Lua es un milagro, literalmente. Pese a la imposibilidad de tener hijos, llegó por sorpresa a la vida de Vicky Sous, comunicadora, maquilladora y de un tiempo para acá dedicada al oficio de los tattoos. Como un antes y un después describe el papel con satisfacción ejerce desde hace un año.

"Yo era el ser menos maternal. Ni pensé en tener hijos, mis amigas tampoco son madres ni tengo sobrinos. Después de Ariana, todo cambió. Siento la responsabilidad enorme de ser una persona digna para mi hija, que ella se sienta orgullosa de mí", afirma.

Trabajar desde casa le permite organizar su agenda y dedicarle el mayor tiempo posible a su pequeña, en cuyo vestuario mezcla los lazos y vestidos con los gustos de mamá: jeans, franelillas, zapatos deportivos y una bandana en el cuello. Sous también le ha tejido algunos pasamontañas para un look muy urbano.

No le preocupan las críticas prejuiciosas, pues, en su opinión, la apariencia física nada tiene que ver con las capacidades para ser una buena madre. "Ni mis tatuajes o mis piercings han cambiado mis ideales y tampoco mis principios", asegura.

En casa recibió un "no" rotundo al querer hacerse su primer tattoo, por lo que debió esperar a los 18 años. Aunque no le prohibirá tatuarse, no dudaría en aconsejar a su hija para que tome su tiempo y evite arrepentimientos. "Quiero que no tema a ser ella por el qué dirán. La sociedad y los padres tienden a reprimir a sus hijos, limitándolos con muchos 'no hagas tal cosa', pero luego desean que sean libres. Yo quiero que Ariana sea ella, que no se estrese por eso, y sepa que siempre voy a apoyarla", agrega.


Arte y carácter

Dayana Fuentes

Payasita Nifu Nifa

Las canciones que los niños de las décadas de los ochenta y noventa entonaron en sus fiestas infantiles fueron las baladas de cuna de Fabiana, hija de Dayana Fuentes, conocida por interpretar la popular Alibombo y llevar hace más de 30 años una peluca azul entre las payasitas Nifu Nifa.

"Me funcionaban perfectamente. Si se movía en el vientre antes de dormir, yo le cantaba 'Vamos a dormir, es muy tarde ya, ponte la piyama...', o en su primer baño, yo supernerviosa, comenzaba a cantarle todas las canciones que un día había grabado", recuerda.

Trabajar cerca de los niños fue su pasantía para la labor más relevante que ejercería años después. "Aprendí lo importante de su inocencia, que te enseñan día a día. La experiencia es maravillosa. Aprender a sentir más de cerca esa sensación de mamá antes de haberlo sido. Una vez que nació, tuve esa sensación de no esperar una piñata para tener un niño enfrente de mí porque ya la tenía: era mi hija. Una felicidad muy grande", indica.

Ambas comparten el gusto por el baile aunque su madre elogia el talento de Fabiana, de 8 años. "Cuando ella quiere bailar, yo bailo; cuando quiere armar una coreografía, yo me pongo. Se aprendió los pasos que hago y me corrige al bailar. Ella lo hace mejor", asegura.

No todo son canciones y juegos en la casa. Cuando amerita carácter e imponer disciplina, la payasita lo hace. "Ella es muy buena alumna. No le exijo obtener 20 puntos todo el tiempo; un examen para mí es una prueba. Sí le pongo carácter cuando hacemos tareas en casa, recordándole que no debe hacer borrones, el cuaderno debe estar limpio, lavarse las manos y sentarse derecha", afirma.

El primer traje de payasita de Fabiana lo tuvo a los 2 años. Ha compartido escenarios con su mamá y el resto de la agrupación, durante el rencuentro que realizaron a finales del año pasado. "Ahora enfrenarme a los niños es más fácil porque teniéndola en la casa sé qué es lo que más necesitan, lo que más quieren. Cuando las payasitas Nifu Nifa salen al escenario, ahora la mayoría, convertidas en madres, percibimos las necesidades del niño cercano, sabemos por qué llora, por qué tiene temores; antes lo sentíamos pero ahora sabemos qué es lo que sucede", asegura Fuentes, quien representa a la conocida agrupación en Venezuela.

El consejo para su pequeña: "Siempre hay que dejar una huella buena, que la gente te quiera, siempre tratar a todos por igual, ser cariñosa, tratar de ser feliz y emanar alegría". No duda de que ser madre es lo máximo, pero ser mamá payasita Nifu Ni fa es mejor todavía.