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Cuando diseñan para 2:AM, Blanco y Pulgar piensan en una mujer que todos los días necesita algo distinto | Foto: Mauricio Villahermosa

Cuando diseñan para 2:AM, Blanco y Pulgar piensan en una mujer que todos los días necesita algo distinto | Foto: Mauricio Villahermosa

Las diseñadoras Audra Blanco y María Fernanda Pulgar celebran con nuevas colecciones el quinto aniversario de su Laboratorio de Moda. Aquí comparten las lecciones aprendidas y su valiente defensa de la versatilidad y la comodidad

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"¿No la estoy tapando?, ¿verdad?". A ratos una se sitúa adelante para la foto. La otra ajusta su pose detrás. Como se alternan, la pregunta en voz alta es indistinta. María Fernanda Pulgar y Audra Blanco se aseguran de que cada una tenga su oportunidad, su espacio, su ventaja. No es un cuidado artificioso. Es una deferencia genuina, más derivada de la complicidad que de la cautela. Con esa misma empatía supieron reconocer su afinidad artística cuando se topaban en los pasillos del Instituto Brivil, en 1998. "Aunque ni siquiera estudiábamos en el mismo semestre, enseguida nos dimos cuenta de que nos interesaban las mismas cosas", recuerda Blanco.

Juntas se estrenaron en una pasantía de fuego. Por cuatro años fueron asistentes de camerino del Miss Venezuela. Allí, bajo la mirada vigilante de María Kallay, se aseguraban durante meses de que todo el vestuario y los accesorios de las 26 aspirantes estuvieran a punto para sus apariciones públicas y también de que se cumplieran, con precisión suiza, los cambios de atuendo durante la noche más linda. "A efectos de vestuario y producción, el Miss Venezuela sigue siendo nuestro Superbowl. En ese ambiente de tanta responsabilidad, donde hay que proceder en equipo todo el tiempo, fue donde pudimos ver la verdadera esencia y el espíritu de trabajo de la otra", relata Blanco. "Aprendimos a sincronizarnos y a resolver en situaciones que ninguna escuela nos podía enseñar".

Cuando ambas se graduaron, cada una eligió lo suyo. Blanco pasó a trabajar como asistente en los talleres de diseñadores como Hugo Espina, Raenrra, Tanilú, Mariela Guzmán, Valentina Cedeño y Gionni Straccia, entre otros. "Hacía de todo. Desde atender el teléfono, hacer café y atender novias, a marcar ruedos y coser pepas". Con el tiempo también se convirtió en mamá de Matías, hoy de ocho años de edad. Por su parte, Pulgar empezó a dar clases de ilustración y diseño en Brivil y consiguió su primer trabajo en una fábrica de jeans. Aunque comenzó a experimentar también con vestuario teatral, su plan era irse a estudiar una maestría en diseño de modas en el Instituto Marangoni de Milán, uno de los más prestigiosos del mundo en ese campo.

Allí la aceptaron, en medio del caos del paro petrolero de 2002. La experiencia combinó la magia con la zozobra. "Todo lo que me estaban enseñando era superútil y estimulante, pero cuando todavía me faltaba tiempo para terminar, me quedé sin dólares por el control de cambio. Por suerte conté con la solidaridad de muchos compañeros extranjeros y de venezolanos que siempre me ayudaron a tener techo y comida", relata Pulgar. "A veces me sentía culpable cuando veía las noticias; no entendía qué hacía yo pendiente de estar comparando colores y telas cuando mi país estaba tan mal, pero en mi casa estaban haciendo un esfuerzo para que siguiera allá y decidí terminar. Aprendí muchísimo, me gradué con honores". A su regreso, le comentaron que en Durant & Diego necesitaban una asistente. El taller en el que aceptó trabajar durante seis meses —mientras vendía su carro para volver a irse del país— se convertiría en su oficina durante los próximos siete años.

Nado sincronizado. Cuando el diseñador Alberto Durán decidió desligarse de su firma, Pulgar se convirtió en la nueva directora creativa de Durant & Diego. "Así es como se llama cuando el que se queda diseñando no es el de la etiqueta", resume con gracia. No retomó el plan de emigrar para no dejar huérfanas a sus clientas. "Imagínate que de un día para otro no te atienda nadie conocido en el taller donde te están haciendo tu traje de novia porque todos se fueron. No era mi vestido y me daba angustia".

Tenía 26 años. Como directora creativa, Pulgar se plegó respetuosamente a las líneas de diseño de sus predecesores. Durante 4 años supo lo que era conducir un equipo de 40 personas a su entera disposición e impulsó el crecimiento de Durant & Diego en otras fronteras. "Me vestía como una señora para verme más grande porque era una chamita (risas). Afortunadamente, la marca creció muchísimo". No obstante, la gente seguía preguntándole para cuándo iba a dejar su propia firma y fue entonces cuando Blanco y Pulgar decidieron reunirse. A pesar de una economía incierta, ambas estaban listas para dedicarse a sus diseños contra viento y marea.

Tras un par de años de preparación e investigación creativa, en 2010 lanzaron el Laboratorio de Moda María Fernanda Pulgar, un sello paraguas que ampara a 2:AM —el proyecto de ambas— y MFP, la línea de Pulgar.

Cada marca tiene su estilo. 2:AM está dirigida a hombres y mujeres y su línea es urbana y atemporal. "Son piezas que te puedes poner en cualquier parte del mundo y adaptar a diferentes ocasiones sin llegar a verte fuera de lugar", explica Blanco. "La más conocida es la que llamamos pieza unisex, una especie de braga de algodón que puedes adaptar de un montón de maneras distintas". Sus creadoras aseguran que es uno de sus diseños más demandados en tiempos en los que hasta las prendas más básicas alcanzan en la calle precios exorbitantes. "Lo puede usar un hombre o una mujer de 17 años o una de 50, de día o de noche, en una fiesta o para ir al cine. Lo chévere es que las clientas todavía nos enseñan continuamente nuevas formas de usarlo", apunta Pulgar. "Nos ha pasado que hemos ido a fiestas de amigos donde tres personas lo tienen y nadie se da cuenta de que es la misma pieza porque cada quien la adapta a su estilo".

Llama la atención la consistencia que han logrado en la identidad de su concepto. ¿No es demasiado delicado diseñar a cuatro manos? "La verdad, no. Cada una investiga y bocetea por su lado y luego vemos en qué elementos nos encontramos", dice Blanco. "Ninguna de las dos se ofende si hay algo que a la otra no le convence, simplemente afinamos lo que se puede mejorar: este tipo de manga le puede quedar mejor a este vestido o esta caída puede funcionar mejor con esta tela". Pulgar apunta que la investigación ayuda. "Nos gusta profundizar históricamente en el tema que estemos trabajando y estudiar cómo podemos adaptar esa intención a la figura humana".

A prueba de balas. Juntas montaron su propia tienda en La Castellana en 2011. Con ayuda de Alexis Pulgar, padre de María Fernanda, se ocuparon de tramitar permisos, coser en serie y diseñar cada centímetro de la sede de su Laboratorio de Moda. Fue un espacio que ocuparon por casi tres años, donde también promovían eventos de poesía, música y fotografía. "Teníamos una pared que varias veces al año desplegaba las obras de un artista que nunca hubiese expuesto y quisiera mostrar su trabajo. Era nuestra manera de apoyar a otros talentos y de retribuir las oportunidades de tanta gente maravillosa que nos depositó su confianza durante nuestro propio aprendizaje", explica Blanco. Lamentablemente tres robos y un balazo en la vitrina las forzaron a recogerse. "Cerrar la tienda fue una decisión difícil, pero lo hicimos porque nos sentíamos muy expuestas". Luego de trabajar un tiempo desde sus casas, desde hace un año laboran en una oficina en La Castellana.

Desde allí maquinan nuevos proyectos. "Nos encantaría hacer una línea de ropa infantil y estamos empezando a trabajar con jean, por ejemplo. Se nos ocurren cosas todo el tiempo. Si es por nosotras, queremos levantar un imperio, con tiendas en todas partes, torre propia en Nueva York y todo", dice Blanco. Muchos de sus conocidos las animan a comenzar de nuevo en otro sitio. "Hay gente que opina que estamos perdiendo el tiempo aquí, pero nosotras creemos en el país y en lo que estamos haciendo. Nuestra filosofía es que el momento en el que te sientes cómodo contigo mismo y entiendes que formas parte del lugar en el que estás, lo cuidas más y tú también creces más. En 10 años es mucho lo que hemos aprendido y lo que seguimos aprendiendo. Dennos 20 años más", dice Pulgar. Su socia tampoco titubea. "Esa torre va".

Moda universal


Para celebrar los cinco años del #LabdeModaMFP, sus creadoras lanzaron recientemente las nuevas colecciones de ambas marcas, inspiradas en el cubismo, el art nouveau y los mandalas. Con 2:AM presentan ediciones especiales de sus piezas iconos —el poncho y la pieza unisex— y un cinturón tejido a mano, con retazos de telas que invitan a crear y reciclar. "Nuestra forma de ver la moda trasciende esa noción de que tal pieza es bonita o fea, que esta temporada tienes que usar tal color o que si eres flaca o gorda hay cosas que no puedes usar. Seamos de la talla 4 o la 44, todas merecemos ropa que nos quede bien y diseñamos con el mismo entusiasmo para unas que para otras", asegura Pulgar. El aporte social es otro de sus principios. "Colaboramos con muchas causas benéficas y a veces también reciclamos materiales para nuestras piezas. Es parte de esa filosofía de que todos formamos parte de lo mismo y que de lo común se puede hacer algo extraordinario".

Dibujo libre

Cuando diseñan para 2:AM, Blanco y Pulgar piensan en una mujer que todos los días necesita algo distinto, pero que a la vez tiene una agenda complicada. "Por eso, son piezas que se adaptan a que a veces te quieras vestir apretada, suelta, casual, formal, con tacones, con zapatos bajitos, para el día o para la noche. Somos mujeres diseñando para mujeres y sabemos lo rápido que varían esas necesidades", relatan. "En vez de mortificarte pensando en que tienes que cuidar unas piezas ultradelicadas, como son de un algodón muy resistente las puedes meter en la lavadora y dedicarle ese tiempo a tu familia. La idea es que te sientas libre usando algo que siempre se adapte a ti y que no tengas que depender de lo que una pieza estándar te imponga".

MFP, por su parte, se caracteriza por otros materiales y cortes. "Está pensada para una mujer sofisticada que tiene mucha vida social y que necesita piezas de otro tipo", explica Pulgar. Su nueva colección está inspirada en los mandalas: combina el negro con coloridos recortes de telas de saris de India para definir la silueta con elementos gráficos. Incluye bodies, capas, vestidos, faldas, pantalones y tops. "Es la colección más seductora que he hecho, muy apegada a la silueta y con mucho color. Es un homenaje a mi papá, que falleció hace siete meses y era parte de este equipo. Él me regaló esos saris para que me hiciera algo para mí, pero me parecieron tan bonitos que decidí crear con ellos algo que los demás también pudieran disfrutar".