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Juan Pablo Raba está de vuelta

Juan Pablo Raba | Foto: Mauricio Villahermosa

Juan Pablo Raba | Foto: Mauricio Villahermosa

Hace más de una década que su nombre resonó por primera vez en la televisión nacional. De su temporada en Venezuela le quedó una racha de éxitos noveleros y la consolidación de su carrera actoral. Este año, el colombiano Juan Pablo Raba regresa a las pantallas locales como el protagonista de la nueva telenovela de Venevisión al tiempo que se estrena como padre y repite como esposo. Aquí revela los detalles de su carrera y su cotidianidad

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Dos perros reciben a los visitantes con entusiasmo en un amplio apartamento pintado de blanco y con vista parcial a El Ávila. Socio y Chobi ­que así se llaman los perros­ van a la cocina a seguir a su dueño, que se afana por organizar las compras del supermercado. "¿Podemos ir adelantando la entrevista mientras arreglo esto? Es que estoy muy atrasado", se excusa Juan Pablo Raba, como si uno pudiera hacer algo más al respecto que mirar la curiosa escena del protagonista de telenovela abriendo y cerrando la nevera y las gavetas de la cocina. "A mí me encanta hacer mercado", dice con una sonrisa, y aunque confiesa que no dispone de mucho tiempo para hacerlo, uno empieza a creer que, a veces, la perfección existe.

Aunque sea por raticos y no sea de uno. Que exista, ya es un buen comienzo.

Del bosque a la TV. Podría decirse que la niñez de Juan Pablo Raba fue muy privilegiada con respecto a otros niños de su edad y país. Criado entre Colombia y España, pudo conocer en este último lugar las libertades propias de un lugar bastante alejado de la violencia de su país natal: "En España vivíamos en la mitad del bosque, literalmente. Venía de estar encerrado en una vida de televisión, de ir sólo a casa de mis amigos, mientras que en España era todo distinto, era como llegar a la libertad. Mi papá me acostumbró a que mi mundo era afuera, a tener perro, casa en el árbol", explica Raba, a quien le quedó un gusto por los animales, el deporte y la vida al aire libre que conserva hasta hoy en día.

Después de trabajar como barman, Dj y encargado de discoteca en España, y de sus idas a Colombia y Argentina, Raba finalmente se asienta en su país natal en donde comenzaría su carrera como actor en una telenovela llamada Amor en for- ma, en 1998: "Esa no la vio ni mi mamá, pero de vez en cuando la repiten". Dos telenovelas después, con una mayor presencia en pantalla y con una breve experiencia en teatro, aterrizaría en Venezuela para protagonizar Viva la Pepa, una telenovela de Valentina Párraga transmitida por RCTV en 2001. Ese fue el inicio de una productiva etapa para Raba, que él resume así: "Viva la Pepa no fue la teleno- vela que me consolidó, pero luego las cosas se fueron dando. En Venezuela me casé, me divorcié, hice amigos. Cuando hice Mi gorda bella, con Natalia Streignard, fue un fenómeno.

Después de eso, me llaman de Colombia. Yo estaba divorciado, RCTV cerrado, sentía que no tenía nada qué hacer aquí".

Ya instalado en Colombia, Raba no sólo se dedicó a hacer telenovelas, sino que incursionó en los seriados y el cine, con muy buenos resultados.

Los caballe- ros las prefieren brutas y El Cartel de los sapos fueron dos de sus éxitos más sonados: "Con El cartel de los sapos demostré que sí puedo ser un actor de carácter. Y con Los caballeros... todos vimos que se puede hacer televisión para Latinoamérica con estándares mundiales".

Ahora, de vuelta en Venezuela, está metido de lleno en las grabaciones de Los secretos de Lucía, la primera telenovela en HD de Venevisión, que además promete ser una historia de acción en la que Raba comparte protagonismo con la mexicana Irán Castillo y la venezolana Maritza Bustamante.

Papacito no, papá. A Juan Pablo Raba no le halaga particularmente que lo asocien con la imagen del galán de telenovela. Tampoco quiere ser recordado como "actor de telenovelas". Lo primero lo encasilla y lo segundo, lo limita a una única área de acción: "Soy súper natural, torpe, desfachatado. Jose Simón Escalona (escritor y vicepresidente de dramáticos de RCTV durante más de una década) pensó en sacarme porque era cero acartonado, y yo le pedí que me dejara seguir por ese camino de la naturalidad. Si me preguntan qué es lo que más me gusta, es hacer cine, pero el actor es actor de todo. Ser actor es tener un rango muy amplio", explica Raba, quien ha sabido mantenerse en la vida pública con paso firme, siendo conocido más por su trabajo que por escándalos personales. De hecho, el actor está casado actualmente con la periodista colombiana Mónica Fonseca, con quien tiene un hijo de seis meses, Joaquín. El equilibrio entre ambos mundos es delicado, pero posible: "Uno tiene que decidir qué es lo que quiere hacer. Para mí son muy importantes mi esposa y mi hijo porque necesito un balance entre mi trabajo y lo que soy, una persona familiar, que disfruta de los amigos. Ser un actor y un hombre de familia no es fácil, es un trabajo que no parará nunca. Ser padre te cambia todo. Hay heridas del pasado que se cierran solas, hay un tema de responsabilidad, de saber que hay una persona que depende de ti, y que nunca más vas a estar solo".