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Inspirulina: Pensando en ti y los demás

Ilustración: Todo en Domingo

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¿Qué haces cuando no haces nada? Si eres como la mayoría de las personas, tu cuerpo puede estar en reposo mientras tu mente piensa activamente. ¿En qué? Lo más probable es que sea en ti y los demás: lo que hiciste o lo que te hicieron, lo que planeas y lo que temes, lo que te molesta de otros y cómo te comparas con ellos. La lista es infinita, pero el común denominador suele ser esa narrativa sobre tu vida y la de los demás.

Esta tendencia natural de la mente se llama Estado cerebral por defecto (Brain default mode) y es la fuente de muchas alegrías y angustias. De acuerdo con diversos estudios, solemos permanecer en este estado 60% del tiempo que estamos despiertos. El Estado cerebral por defecto se activa en cualquier lugar: mientras esperamos en fila, al distraernos en el trabajo o mientras comemos; basta que estamos un poco distraídos, sin prestar mucha atención a lo que hacemos, para que nuestra mente se vaya al estado por defecto y nos perdamos en una cadena de historias y pensamientos.

 En ocasiones esta cadena puede ser muy útil, como cuando desarrollamos un proceso de autorreflexión que nos permite ahondar en las experiencias pasadas para derivar aprendizajes. Pero el estado por defecto suele parecerse más a un canal de televisión por suscripción con bajo presupuesto: repite los mismos programas una y otra vez, incluso los mismos comerciales. ¿No te ha sucedido que vuelves a la misma historia de hace unas horas o de ayer o, incluso, de años anteriores, para amasarlas por enésima vez sin sacarle realmente algún provecho? Esa es tu mente dando vueltas en sí misma.

 Al contrario, cuando no estamos en el estado por defecto, la experiencia mental es más nutritiva porque la atención se enfoca en lo que hacemos y nos sentimos realmente conectados. Son los momentos cuando estamos realmente allí en cuerpo y mente, bien sea en nuestro trabajo, en las relaciones interpersonales o el disfrute de lo que nos gusta, es decir, estamos en el momento presente.

 Dan Sigel, psiquiatra y co-fundador del Centro de Investigación de Atención Plena de la Universidad de California en Los Ángeles (donde este año curso un programa de mindfulness) se refiere al Estado cerebral por defecto como el estado de los otros y el yo (Others And The Self, OATS, con sus siglas en inglés) y lo diferencia del estado de conciencia que logramos al prestar atención a lo que hacemos o pensamos. Sigel, un aficionado a crear términos y siglas, llama a este estado de atención plena “Observar la narrativa del testigo” (OWN, Observe Witness Narrative) lo cual básicamente se trata de observar del tipo de historias que pasan por nuestra cabeza y así darnos cuenta de los momentos estamos rumiando, amasando y repitiendo patrones de pensamiento.

 La diferencia entre ambos estados es que en OATS los pensamientos sobre uno mismo y los demás se apoderan de la experiencia que vivimos, restándole brillo, mientras que en OWN logramos una mayor presencia, conexión y posiblemente disfrutemos más lo que estamos haciendo.

 ¿Cómo pasar de OATS a OWN? Sencillo: dándote cuenta de dónde se encuentra tu atención en los momentos cuando haces nada y procurando enfocarla en las cosas que suceden dentro de ti y a tu alrededor, bien sean personas, paisajes, sensaciones físicas o la misma cadena de pensamientos. Eso es estar presente, mindful.

 Y si descubres que estás en la habitual retahíla de pensamientos sobre los otros y los demás, no la rechaces ni te juzgues, porque no hay nada de malo en que aparezca. Simplemente puedes decir para tus adentros, con una dosis de bondad y humor, “aquí estoy de nuevo repitiendo la misma película con el mismo guión” y luego mueve tu atención para sentir en tu cuerpo la respiración y apreciar lo que está pasando a tu alrededor en el momento presente.

 ¿Demasiado sencillo? Como reza el dicho, es más fácil decirlo que hacerlo. Pero con práctica y sin rudeza puedes lograr soltar esa cadena y disfrutar de una mayor libertad. La que brinda vivir sin cargar esas historias sobre ti y los demás.