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Eli Bravo

Inspirulina: Madre hay más de una

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La familia es el primer ecosistema de relaciones del cual aprendemos a vivir | Foto: Alejandro Ovalles / jaoc28@yahoo.com

La familia es el primer ecosistema de relaciones del cual aprendemos a vivir | Foto: Alejandro Ovalles / jaoc28@yahoo.com

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Una de nuestras familias amigas en el vecindario celebra este mes de mayo por partida doble. Gladys y Ana son dos mujeres espectaculares con una relación que supera las dos décadas y desde hace ocho años son madres dedicadas a sus niñas. Ana dio a luz a tres hijas encantadoras, y al verlas todas juntas compruebo que los seres humanos tenemos una capacidad enorme de dar y recibir amor.

Aunque desde hace pocos meses el estado de Florida lo permite, Gladys y Ana aún no se han casado. Para ambas, la familia está fundada en el compromiso y la estabilidad de su relación. Probablemente lo hagan más adelante, quizás cuando su unión sea válida en todo Estados Unidos. Hoy en día, 36 de los 50 estados reconocen el matrimonio homosexual y según una encuesta del Washington Post y ABC News, 61% de los estadounidenses está de acuerdo con un reconocimiento nacional. Una próxima decisión de la Corte Suprema de Justicia podría cambiar la definición del matrimonio como la unión de un hombre y una mujer.

Cuando hablamos de familias la tradición se refiere a padre, madre e hijos, pero en realidad no siempre resulta así. Hay hijos que jamás conocieron a su padre, tías que están allí como madres, padres que son papá y mamá, abuelas que lo son todo y hermanos mayores que llevan la familia a cuestas. Las combinaciones pueden ser muchas otras; a fin de cuentas, los seres humanos siempre buscamos la forma de estar acompañados para sobrevivir emocional y físicamente.

La familia es el primer ecosistema de relaciones del cual aprendemos a vivir. Sus mecanismos internos, su historia y las energías de cada miembro nos marcan. Padre y madre son las figuras de mayor peso, y de ambos, la madre es el vehículo a través del cual la biología y el amor nos traen al mundo. Ellas son el sustento de vida, la protección y el afecto. Su imagen y su vínculo nos acompañan por siempre.

En este mes de las madres celebramos a todas las mujeres que han dado vida, y también a quienes cuidan esa vida, pese a que no haya llegado por medio de su cuerpo. Igualmente, es un momento para reconocer a aquellas familias donde hay dos papás o dos mamás; es decir, dos seres humanos que han llevado su relación de pareja más allá para amar, cuidar y educar a sus hijos. Sin importar las etiquetas, pues lo importante es el amor que transmiten y siembran en la familia.

Es cierto que madre hay una sola. Nos gestamos y nacemos de un vientre, pero al dejar de ser estrictos y entender la maternidad como una relación que trasciende la biología para extenderse a todas las mujeres que asumen el compromiso de la crianza, abrazamos muchas almas. Porque no todas las personas nacieron o crecieron en una familia tradicional aunque ojalá siempre pudieran tener una familia en la que el amor fuese la energía que los mantiene unidos. Como lo he visto en la familia de Gladys y Ana, dos mujeres que son mamás y juntas comparten las alegrías, retos y desvelos de cuidar a los pequeños. Sus hijas pueden decir que madre hay más de una.