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Inspirulina: Habla tu verdad, sin remordimientos

Hablar de lo que somos de manera abierta y efectiva no es siempre fácil | Ilustración: Alejandro Ovalles

Hablar de lo que somos de manera abierta y efectiva no es siempre fácil | Ilustración: Alejandro Ovalles

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En días recientes escuché en la radio una frase que me impactó: “Pide disculpas por lo que has hecho, pero nunca te disculpes por quien eres”. La decía Ash Beckham en un perfil de NPR, el sistema Nacional de Radio Pública de Estados Unidos. Beckman es una activista por la equidad que ofrece charlas sobre la importancia de comunicar con apertura, compasión y empatía. Su tema central es el derecho de todo ser humano a expresar su sexualidad, algo que conoce muy bien. Por más de veinte años Ash le oculto a su familia que era lesbiana, y cuando finalmente salió del closet se encontró con que el secreto que guardó y la verdad que reveló generaron reacciones muy diversas e inesperadas.

Entre sus familiares y amigos algunas personas se molestaron, otras se decepcionaron y muchas le agradecieron su honestidad. Pero mostrarse tal y como era fue liberador para ella, sin pretender satisfacer las expectativas de otras personas sino viviendo desde su verdad. “Muéstrale al mundo que somos más grandes que nuestros closets y que el closet no es lugar donde una persona puede realmente vivir”, es la frase con la que cierra una muy buena presentación para TED llamada “Todos ocultamos algo, encontremos el valor para abrirnos”.

Ash Beckman tiene razón al decir que todos tenemos un closet, entendido que hay cosas que buscamos ocultar. Decirle a alguien que ya no le amamos, revelar un diagnóstico médico amenazante o un embarazo, confesar un desliz o cualquier otra conversación difícil es de cierta manera salir de ese closet. Esto puede generar mucho temor por el qué dirán combinado con el cómo me veo a mí mismo. Es una tensión desde afuera y desde adentro. Si ese temor es tan grande que nos mantiene atrapados en la oscuridad, poco a poco la espontaneidad y la libertad pierden su color. Dejamos de ser nosotros mismos para convertirnos en las expectativas que otros tienen sobre nosotros.

Hablar de lo que somos de manera abierta y efectiva no es siempre fácil. Primero porque debemos conocernos y aceptarnos, incluso perdonarnos, si es el caso. Luego toca abrirse a los demás para afrontar las consecuencias. Porque las habrá. Y aunque puedan ser distintas a las que esperábamos (ah, las expectativas de nuevo), sin duda será liberador. ¿No crees que mejor que vivir en sombras es salir a la luz?

En su charla para TED, Ash Beckman recomienda tres principios para llevar estas conversaciones difíciles. Y si bien se originan en su experiencia al salir del closet de la identidad sexual, la verdad es que se aplican a cualquier otra situación.

Primero, ser auténticos y quitarse la armadura. Si queremos que una persona sea real con nosotros, debemos serlo con ella, así que debe conocer nuestras vulnerabilidades, dolores y heridas.

Segundo, ser directos. Estas conversaciones son como quitarse un vendaje de la piel: lo mejor es hacerlo de un solo tirón. Darle vueltas al tema o lanzar señales confusas puede generar malentendidos.

Y tercero, hazlo sin remordimientos. Comunica tu verdad, cualquiera que sea, con la fortaleza interna que nace de una conciencia clara, compasiva y que procura el bien para sí mismo y los demás. Así podrán verte como realmente eres, y lo más importante, podrás verte tú mismo con mayor honestidad.