• Caracas (Venezuela)

Todo en Domingo

Al instante

Humor entre dos

Elizabeth Fuentes y Rafael Romero / Foto: Mauricio Villahermosa

Elizabeth Fuentes y Rafael Romero / Foto: Mauricio Villahermosa

Hacer reír no es cosa sencilla y hacerlo en pareja puede ser todo un reto. Sin embargo para las duplas formadas por Igone y Elene Kintana, Daniela y Valentina Belloso, y Elizabeth Fuentes y Rafael Romero, todo parece fluir de manera natural. Acá cuentan cómo logran, a dúo, que otros sonrían

  • Tweet:

  • Facebook Like:

  • Addthis Share:

UN BRINDIS DE BOCAS

Luis Chataing fue inicialmente su Don King en el ring hertziano y suman ya casi tanto tiempo allí como el actual gobierno. La más alta, rubia y reflexiva Elene y la chiquita, chirriante y ametralladora Igone, ambas provenientes de un hogar de cinco hermanos echadores de broma de apellido Kintana, donde se iza la ikurriña (bandera del País Vasco), las Boconas del Circuito X han comido las verdes y las maduras: “Nuestro padre murió el pasado agosto y, luego de pasar una semana fuera del aire, hicimos un esfuerzo muy grande por sobrellevarlo y no sonar todos los días a tristeza y melancolía. Tampoco fue fácil el pasado 8 de octubre, cuando una parte importante del país vivió una especie de duelo. Pero uno trata de disfrazarse de payaso, ponerse su nariz bien puesta y echarle pichón”, confiesa Elene.

Aseguran no ser más graciosas que sus otros tres hermanos, aunque ellas han gozado de una vitrina pública que todavía les da un poco de pena y pudor. “Yo tenía 10 años y tú 8, ¡no te hagas la joven!”, se burla la bocona mayor, Igone, mientras recuerda la época en que imitaban a Juan Carlos y su Rumba Flamenca (Elena era Fedra López y la otra tocaba un cuatro en vez de guitarra) o las Pointer Sisters con escarcha pegada con cola de zapatero en los párpados. “Hay una conexión de humor familiar: es muy fácil ser cómplices entre nosotras dos, hay cosas tácitas y miradas que nos sugieren a una por donde vendrá la otra. Por ejemplo, a ambas nos parece pavoso hablar de ascendentes zodiacales. No es una pose: la casa donde nos criamos era el mismo despelote, como un programa de radio eterno. Al mismo tiempo, el hecho de que hoy vivamos separadas (Elene es madre de tres hijos, Igone de una niña de 2 años) hace que nos una no sólo el humor o un trabajo en radio, sino un brindis diario donde no hay tiempo para fricciones”, explican. “Tampoco vivimos con la obligación de ser chéveres todo el tiempo: si nos toca mentar la madre porque sólo hay una caja funcionando en el banco, lo hacemos”, dispara Igone. Y nadie lo duda: palabra de bocona.

 

VENTAJA GENÉTICA

La ciencia dice que si a una de las dos se le diagnosticara algún tipo de autismo o de mal de Alzheimer, la otra tendría 70% de probabilidades de padecerlo. Pero también que factores como la nutrición y hasta los diferentes niveles de estrés en el útero materno que compartieron las hacen no tan sutilmente diferentes: Daniela (la que nació a las 2:05 pm), la del corte de cabello más largo y que parece más relacionista pública y coqueta, empezó primero en el teatro de improvisación y tiene un humor más corporal, mientras que la especialidad de Valentina (la que nació a las 2:07 pm, de cabello corto y más cerebral y serena), que estudió locución en una de las pocas experiencias que no han vivido juntas, es la imitación de voces.

En todo caso, las Belloso, dos gemelas nacidas hace 28 años en la Clínica Santa Sofía, graduadas al unísono en Comunicación Social en la UCAB y que hoy trabajan en el programa Misión Emilio de Televen, tienen una ventaja genética para hacer comedia en pareja. “El hecho de que nos vean como unos fenómenos de circo, y que la gente se apene cuando no sabe con qué nombre llamarnos cuando nos encuentran en un ascensor por separado, es bueno para lo que hacemos. Al comediante le ayuda todo lo que sea discordante e imperfecto con respecto al resto de la sociedad”, dice Daniela.

“No diría que hay telepatía. Pero como hemos hecho casi todo juntas, sabemos lo que piensa la otra sólo con mirarnos. Es probable que si jugamos ‘Stop’ y toca la categoría ‘Animal por G’, ambas digamos ‘Gato’ al mismo tiempo”, admite Valentina. Son tan dependientes la una de la otra desde niñas, que se intentó el experimento de separarlas en carreras universitarias distintas, pero no funcionó. La gran lección de la obra de teatro Improvisto, donde hace cuatro años empezaron su carrera de comediantes, fue perder sincronizadamente el miedo a sentirse ridículas: “Lo que cuesta mucho más cuando naces mujer. Nos complementamos en nuestros tipos distintos de humor y queremos creer que hacemos un equipo perfecto”. Unas gemelas fantásticas.

 

EL AZAR MÁGICO

No son familia ni amantes extramatrimoniales, pero Elizabeth Fuentes y Rafael Romero se parecen hasta cuando se trata de ubicarlos en sus teléfonos celulares: se nota que no viven pegados a ellos, como caballeros andantes transportados desde tiempos medievales al presente, al estilo del videoclip “One Lonely Night” del grupo Reo Speedwagon. “Rafael es un hombre como los de antes: sí, un caballero”, secunda la imagen la dateadísima periodista de socarronería curtida en mil batallas acerca de su compañero matutino en el programa radial Par de Dos de Onda FM, el actor más verosímil e intuitivo que galán que suma dos décadas de matrimonio al lado de Carlota Sosa. Son llave y cerrojo desde hace dos años, cuando a los productores de Onda se les ocurrió ponerle cada día un invitado masculino distinto a Elizabeth: pasaron por allí Laureano Márquez o Javier Vidal, entre otros, pero con Romero hubo un clic. “Fue azarosamente mágico. Me sentí demasiado cómoda con Rafael. Le sugerí que aprovechara su don para la radio. Hubo un flechazo, no amoroso, por supuesto, pero sí en tono de alma. De inmediato se convirtió en mi primera opción como compañero. Tenemos el mismo humor, la misma maldad y, modestia aparte, la misma inteligencia. Nos gustan libros o películas iguales, compartimos criterios políticos o culturales. Nunca nos atropellamos porque ninguno quiere ser vedette: ambos detestamos eso de ser celebrity, nos interesa más hacer bien nuestro trabajo, divertir a la gente, que ser famosos. Nos unió la mano de Dios. Pero ojo, quiero mucho a Carlota”, se apresura a aclarar Fuentes entre risas. “Es como que nos adivinamos el pensamiento sólo con la mirada. Nos llaman la atención las mismas cosas, hasta las mismas frases de los políticos”, reconoce Romero. “Estar con Elizabeth es sacarla de jonrón: tiene sentido del humor, inteligencia y bondad, porque ella me dio la mano en un medio el que yo era principiante. Me enseñó todos sus truquitos. ¿En qué solemos discrepar? Respuesta: ella es mujer y yo soy hombre. Como dice Elizabeth, nosotros vemos la vida en conjunto y ellas, los detalles”.