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Guerreras con melodía

Foto: Mauricio Villahermosa @mauriciovillahermosa

Foto: Mauricio Villahermosa @mauriciovillahermosa

Suenan en la radio, alborotan las redes sociales y están resueltas a recoger la bandera del poderío femenino en la escena pop/urbana del país. Con el auspicio de sus familias y seguidores, cuatro nuevas cantantes venezolanas presentan propuestas frescas y pegajosas con sello independiente

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El feminismo de Gaby Noya

Si algo no tiene Gabriela Noya son aires de damisela en desgracia. Estamos hablando de una muchacha de 24 años, que además de coescribir y cantar su propio tema de empoderamiento femenino después de una ruptura, se dedicó a fichar personalmente a 22 artistas e influencers venezolanos que le hicieran el favor de interpretar su primer sencillo en cámara y, luego, a editar ella misma lo que sería su primer video de letras en YouTube. “Estoy súper agradecida. Enseguida me ayudaron”. Dispuesta a debutar como intérprete en un momento a todas luces complicado, la estrategia de esta comunicadora audiovisualista no solo le dio rápida notoriedad en las redes, sino la suficiente garra para codirigir, con Agustín Zubillaga –productor musical– y Ale Matheus, su primer videoclip oficial. No encontró en otros realizadores la chispa que buscaba.

Aunque está recién casada, esa oda a la rebelde soltería –“Y ahora mírame”– ya está en los primeros lugares del Record Report. “Habla de esa racha en la que primero la pasaste muy mal y ahora te sientes la última Cocacola”, dice sonreída. “Me encanta cuando la gente me escribe para decirme que la canción les está ayudando a superar ese momento. Siento que no estoy hablándole a la nada”. Sabe que darse a conocer es un proceso lento y que exige resistencia. Esta es la realización de un sueño infantil, que reactivó hace un año cuando el deseo de tocar una pieza de Taylor Swift la llevó a aprender guitarra con tutoriales de YouTube, hacer un curso de composición online y comprarse un ukelele para componer letras propias. Los otros sueños de esa lista siguen siendo dirigir y actuar.

Cuando le dijo a su mamá que se sentía lista para lanzarse al ruedo, esta le solicitó en prenda su mejor esfuerzo. “Elegí el pop porque es lo que más escuchaba y sentí que aquí había un vacío de ese género. Al comienzo eres un cero a la izquierda, pero dejar de pasar inadvertida y que la gente te reconozca poco a poco y te diga que le gusta lo que haces te da ánimo. Hay días en los que te sientes desalentada y es cuando tienes que ser más disciplinada”, confiesa. “Me encanta verlas aquí –señala a sus colegas intérpretes– porque me siento parte de un cambio importante. Este mercado es medio machista y queremos demostrar que sí se puede”.

Noya revela que le han sugerido cambiar su forma de vestir o reorientar su material. “No quiero transmitir nada falso ni armado. No tienes que formar parte del status quo para sobresalir; yo he decidido ser transparente y la gente lo disfruta igual. Puedes aceptarte como eres, sonreírle a la vida y disfrutar lo que puedas en vez de quejarte por todo”. Con esa misma filosofía llegó a una academia de baile a reclutar a las cuatro chicas que la acompañarían en su primer video. “No me importa lo bien que bailen o lo buenas que estén: lo que busco es actitud, porque esto es girl power pa’lante”.

  

En Twitter e Instagram: @gabynoyamusic

Snapchat: gabrielanoyaa Producción [Franciest Poller] fpoller@el-nacional.com

 

La fuerza de Maleh

 

Es menudita y desborda entusiasmo. Tiene 20 años y lo del ahorro energético no aplica para ella. Se llama María Alexandra Maccio y en la radio ya suena como Maleh, con una canción titulada “Por qué te vas”. “Trata sobre esa persona que te deja sin que entiendas muy bien por qué, pero sabes que tienes que salir adelante”. Grabó el videoclip con Compostela Films en el Museo de los Niños y la Universidad Simón Bolívar, como el primer corte de un disco de 13 temas. Se estrenó a los cinco años en el coro de su colegio, en el que destacaba como solista y estremecía a los adultos cantando “Venezuela”. Desde los 10 empezó a formarse con Mayré Martínez, Will Cartaya y Marisela Leal. Un campamento musical en Boston reforzó sus habilidades para la composición, interpretación y presencia escénica. Aunque le pidieron quedarse para seguir desarrollando su potencial, debió regresar. “De todos modos sigo estudiando canto porque es algo que no se acaba nunca. Siempre puedes aprender y aprovechar nuevas técnicas”.

Maleh describe su estilo como pop-rock; coescribe algunos de sus temas con su productor, Johnnatan García. “Amo cantar rhythm and blues pero aquí no es comercial, aunque de 13 canciones que estoy presentando, prácticamente todas tienen esa influencia. Me fascinan Demi Lovato y Christina Aguilera y busco plasmar algo de esa onda en mi trabajo”. Aunque Ariana Grande y Jessie J son otras de sus referencias, sueña con poder trabajar alguna vez con Guaco, Víctor Muñoz y Chino y Nacho.  En el mundo adolescente es conocida por un emotivo tema titulado “La maleta”, que hace un par de años escribió a sus amigas como recuerdo de graduación. Tras haberlo cargado en Soundcloud, se convirtió en una de las nuevas canciones favoritas de estudiantes de 5° año para musicalizar esa despedida.

¿Qué ha sido lo más fácil y lo más difícil de darse a conocer? “Cantar es como caminar para mí. No me da pena hacerlo delante de mucha gente, en cambio hablar en público sí. He tomado clases de oratoria y ya me cuesta menos”. Bailar tampoco es problema. Desde pequeña la inscribieron en clases de danza, canto y piano con miras a que fuese una artista integral. Su pasión paralela es el teatro musical, en el que incursionó en 2012 como parte del montaje de Anita La Huerfanita.

Nadie se infartó en su casa cuando la muchacha dijo que quería dedicarse al canto, en lugar de cursar una carrera universitaria. En un hogar en el que todos tienen cualidades vocales, la elección resultó natural y decidieron apoyarla. “La  verdad es que en todas partes me han recibido muy bien. A veces voy a entrevistas de radio y me dicen ‘¡por fin alguien que canta y propone algo nuevo!’ Aunque quizás no seamos muchos los cantantes que salimos en este momento en comparación con otras épocas, buscamos demostrar que tenemos talento y que queremos entretener a la gente a pesar de tantos problemas. Queremos que sepan que le estamos echando muchísimo a este país con propuestas interesantes y que lo estamos intentando porque no hay que rendirse”.

 

En Twitter: @MalehMaccio

Instagram: @Maleh_official

Snapchat: MaleMaccio

 

El flow de Corina Smith

 

Cuando Corina Smith decidió que su objetivo en la vida era cantar, se sentó frente a la computadora, abrió una hoja de Excel y otra de PowerPoint, y vació una serie de datos que evidenciaban que su intención no solo era viable sino rentable. Su título en Economía–se graduó en Boston en tres años– le ayudó a convencer a un papá matemático de que su plan era más que apto para ser financiado por él. “Igual no le hizo falta nada de eso. Me dijo que confiaba en mis habilidades y aceptó”.

Aunque Smith ya tenía avanzado un trecho en televisión tras haber participado en las series Somos tú y yo y No puede ser (NPS), su familia quería un grado universitario. Se decidió enseguida por las finanzas para tomar las riendas de su futuro monetario, pues la niñita que figuró en todos los actos del colegio cantando y bailando y que adoraba el hip hop firmó su primer contrato a los 16 años y aquello le resultó en mandarín. “En ese momento decidí que si me quería dedicar a esto, también quería entender, negociar, estar pilas y tomar mis propias decisiones, porque una está clara en que el artista es un producto. Hay muchos que a la larga invierten mal o no saben qué les corresponde, y se quedan sin nada”. 

Tras una temporada en Miami para buscar oportunidades de actuación en grandes canales, un DJ le pidió que escribiera un tema. Nunca lo había hecho para otros. Conoció a varios productores que le insistieron en que tenía aptitudes para el canto y la composición y de allí vino la operación Excel. “Antes no había compuesto nada público porque honestamente no había vivido muchas emociones y no tenía mucho contenido para las letras. Ahora que tengo cosas que decir, me encanta escribir. Me la paso metida en el estudio con Agustín Zubillaga, mi productor, inventando cosas. Mi estilo es una mezcla de pop, R&B, hip hop y beats reguetoneros pero muy femeninos. Lo urbano me encanta”.

Ya fungió como presentadora invitada en los premios Heat de HTV. A los 24 años, se ha propuesto que tanto su imagen como su música sean genuinas, cómodas y accesibles. “Me visto relajada porque quiero transmitirles a las chipilinas que me siguen que no tienes que operarte y entaconarte para ser ‘bonita’ o verte cool. Es darles esa otra opción de que para sentirte segura de ti misma no necesariamente hay que verse ultra-sexy y explotada”. Le fascina recibir videos de niños y fans que cantan sus canciones. “Vitamina D”, la más reciente, pronto le dará paso a un reguetón con Gustavo Elís. Está preparando su primer disco y ya ha recibido propuestas en México y Colombia. “Ahorita quiero estar aquí, pero más adelante, donde quiera que esté, me veo escribiendo sobre las cosas que me pasen. Quiero que cuando recuerde cada disco, reconozca en él una etapa de mi vida”.

Cuando Smith llevó “La difícil” –su primer sencillo– a las radios hace unos meses, le advirtieron que difícilmente llegaría al top 10. “Y menos al #1, porque hacía muchísimos años que ninguna cantante femenina venezolana lo había logrado”. Tiempo después recibiría esa buena noticia sola, en una panadería. Se puso a llorar. “La señora que me estaba atendiendo se asustó tanto que pensó que me había pasado algo malo y me regaló la canilla”, cuenta con gracia. “¡Gracias, señora! No se asuste. Me pasó algo muy bueno”.

  

En Twitter e Instagram: @corimusic

Snapchat: corismithp

 

La sinceridad de María Laura

 

María Laura Sposito no se recuerda a sí misma sin cantar. Sin el apellido, comenzó a hacerlo profesionalmente hace tres años. Ahora tiene 20, aunque desde los 15 decidió entrar en clases formales de interpretación vocal y a interesarse por la guitarra y el piano. Ser capaz de transmitir emociones con esas herramientas se le reveló como un mundo nuevo a través del pop.

Su primera canción, “Para llegar a ti”, alcanzó el #6 del Hot Ranking de HTV. Así llamó la atención de la cantante puertorriqueña Ana Isabelle, quien la eligió hace dos años para cantar a dúo el tema “Como si fuera el último día”. Luego se tomó una pausa para madurar. Le costó descubrir qué quería interpretar, pues a medida que probaba distintos géneros en el estudio, no se hallaba. “Intenté con electrónico, urbano, reguetón y ninguno me gustaba. Siempre terminaba cantando algo acústico y descubrí que ahí tranquila, en mi banquito, era feliz. Me quedé con un pop más alternativo, diferente al que hay en la calle”. En estos días lanzará un nuevo sencillo titulado “Lo siento” –con un videoclip recién rodado en Maracaibo–, que espera incluir en un disco, o al menos un EP, a publicarse a finales de año.

“Quizás la mayor ventaja de que los cantantes venezolanos en este momento produzcamos nuestra propia música es que eso te permite ser fiel a ti misma. Para el artista es mejor negocio en el sentido de que todo lo que gana es suyo y a la vez tiene más libertad para tomar decisiones, pero al mismo tiempo es una industria en la que a veces cuesta prosperar. La experiencia de una disquera grande, por ejemplo, te ahorraría un montón de golpes que ellos ya se han llevado”, expone. Controlar su propia imagen es uno de sus privilegios. “Al principio puede que te sientas muy influenciada por esa idea de que te tienes que ver como una miss para avanzar. A mí antes me pegaba, pero entendí que más allá de lo que opinen los demás, si te sientes segura con lo que transmites y eres sincera contigo misma, la gente lo siente y eso te va abriendo puertas”.

A la par de su avanzada musical, María Laura estudia Economía en la UCAB, con el reto de compaginación que ambas carreras le plantean. “Es difícil pero muy lindo. La única manera es trabajar durísimo todo el tiempo”. Cuenta con el apoyo de sus padres, que viven en su San Cristóbal natal y además patrocinan su proyecto. ¿Cuáles son sus influencias? “La Shakira de antes me gusta mucho. Natalia Lafourcade me encanta. Ha*Ash, Jesse y Joy… En realidad escucho de todo: Hombres G, Zapato 3, Zoé, Cultura Profética, Rawayana, La Vida Bohème, Caramelos de Cianuro, Chino y Nacho”. Al componer prefiere el silencio y un café, aunque la inspiración también la embosca manejando, bañándose o en medio de un sueño. Sus emociones son intensas y las aprovecha; las piezas que interpreta pueden ser temas propios, coescritos o de terceros. “Cuando escribo y canto, lo que busco es que mi música despierte algo. Quiero que se sienta real”.

 

En Twitter e Instagram: @mlaura_oficial

Snapchat: malauraoficial