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Gastroetc: Un espacio consagrado al té

"Queremos que la gente deje de asociar el té como remedio y descubra todo el placer que hay en su diversidad" / Foto: Todo en domingo

"Queremos que la gente deje de asociar el té como remedio y descubra todo el placer que hay en su diversidad" / Foto: Todo en domingo

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Mirian Gómez y Adriana Moreno coincidieron en Rosario, Argentina, en un curso que las formaba para sommeliers de té. Ambas llegaron allí desde Caracas, cada una con un plan distinto. Una, montar un local. Otra hacer bombones que se combinaran con té. La vida les mostraría otra posibilidad que las mantiene unidas en el mismo propósito. En 2011, cuando querían compartir lo aprendido, ofrecieron una cata de té verde en la Hacienda La Trinidad y el interés que descubrieron fue la génesis de Caracas Tea Company, iniciativa que ha crecido al ritmo de su pasión. En un pequeño local dentro de una casa en Los Palos Grandes que alberga tiendas y galerías, estas dos entusiastas del té han multiplicado el saber por esta bebida. Comenzaron importando té en hebras de alta gama y ofreciéndolo a distribuidores. Luego crearon este espacio para mostrarlo y servirlo. Allí, una pared alberga grandes envases que anuncian su distante proveniencia: el gyokuro de Japón, el delicado darjeeling de la India o el quangzhou oolong de la China.

Mirian sabe cómo seducir a quien llega con dudas. Abre una de las latas, agita la tapa y sale el aroma que embelesa de inmediato. Allí tiene tés puros y mezclas como el Earl Grey. "Lo mejor de Caracas es su diversidad. Tenemos un paladar refinado y por ello la variedad del té gusta". Dada la sed de aprendizaje que encontraron, decidieron crear su propia academia con cursos pensados para distintas apetencias. Tienen uno para los que deseen montar una casa de té o algún negocio vinculado con la bebida. También idearon un diplomado de sommeliers de té, donde sumaron lo que aprendieron en cursos, incluido la etiqueta del ritual. Mensualmente organizan encuentros temáticos que van desde la cata de un té especial hasta esta infusión como aliada de la meditación. "Queremos que la gente deje de asociar el té como remedio y descubra todo el placer que hay en su diversidad". Quienes descubren sus posibilidades saben que está en lo cierto.

Caracas Tea Company está en la quinta transversal de Los Palos Grandes, quinta Camucha, galería Punto de Arte. Teléfono: (0212) 283 5180. Abren de martes a sábado de 10.00 a. m. a 6:00 p. m. En las redes: @Caracasteaco

El cocuy de Cristóbal en Lara

El padre de Cristóbal Sánchez le sugirió que no se dedicara a elaborar cocuy, pero algo en su historia lo invitó a desoír ese consejo. Su bisabuelo y su abuelo lo elaboraban en el fundo Balsamal apostado en la vía a Carora donde se dedica a las mismas faenas. Desde que sus antecesores lo hacían hasta ahora es mucho lo que ha pasado con ese destilado artesanal que se obtiene gracias al Agave cocui trelease. "En los cincuenta una ley determinó que el cocuy debía añejarse dos años y los productores no tenían cómo. Por eso, muchos comenzaron a elaborarlo clandestinamente. Otros hicieron un aguardiente económico que solo tiene un pequeño porcentaje de agave y en su mayor parte viene de la melaza. De ahí vino la mala fama del cocuy".

Sánchez, ingeniero de profesión, volteó a esa herencia cuando la vida lo puso frente a una encrucijada laboral. "Yo tengo sangre cocuyera", concluye. Estudió el tema, ideó sus propios alambiques y lo más importante: comenzó a cultivar la planta de agave que se estaba perdiendo. "Cuando empecé, en la zona solo quedaba una persona que sabía cortarla". Así, retomó una tradición que amerita esmeros y mucha paciencia. "Para cosechar un agave hay que esperar entre 7 y 10 años". Se inició hace 14 años en estos afanes y ahora, dice, va viendo frutos de su historia. En sus dominios se encarga de sembrar estas plantas autóctonas de Venezuela, cosechar lo que será útil al futuro destilado, cocinarlas 8 días en un horno bajo tierra para luego fermentar el zumo y destilarlo. Ese alcohol le sirve de base para nueve variantes que tiene con su marca Balsamal, entre las que se cuenta una 100% agave, otra con 70% y reposado 6 meses y un tercero que es añejado con 50% agave: el resto es un destilado de azúcar refinada.

Para mostrar el valor de su propuesta se la ha presentado a sommeliers, cocineros y bartenders. Hoy su cocuy elaborado en Lara, si bien aún solo se consigue principalmente en Barquisimeto, ha hecho un buen camino para darse a conocer, mientras Sánchez sigue en su cruzada de recobrar el genuino cocuy en Lara.

El Cocuy Balsamal de Cristóbal Sánchez se consigue en Instagram como @cocuybalsamal

Buen beber

Miro Popic

guias@miropopic.com

Las Moras

Distribuye: Imalbeca

Teléfono: (0212) 941 9611

Este vino es el más económico del mercado actualmente. Esa es la verdad, pero no toda. Llegué a él luego de haber visto una página en Internet donde me sorprendió el precio. La culpa, confieso, fue mía por no haber leído bien toda la información. ¿Las Moras por 1.299 bolívares la botella? ¡Voy a comprarlo ya! Cuando llegué a la estantería respectiva, enfrenté la porfiada realidad. Efectivamente, ese era el precio, pero la botella no era la normal de 0.750 litros, sino una más pequeña, ni siquiera media botella, no, una de solo 0.187 litros, como esas pequeñitas que antiguamente uno conservaba como recuerdo cuando las traía de los aviones y que, en rigor, equivale a una copa bien servida. A eso es lo que hemos llegado. Esto es equivalente a lo que ocurre con los fumadores que compran cigarrillos al menudeo. La culpa, obviamente, no es del vino, sino de un sistema económico que no funciona, para nadie. Esta botellita es ideal para beber cuando uno tiene que manejar porque con esa cantidad, si nos atenemos a una sola, no se alteran los sentidos. Finca Las Moras es una bodega Argentina de la provincia de San Juan, que se caracteriza por buenos productos a precios razonables y sus vinos nunca nos dejan mal. Si hemos llegado a estos envases es porque el mercado se ha reducido y nuestros bolsillos también. Vendrán los tiempos en que podremos disfrutar una botella completa, sin necesidad de empeñar algo para pagarlo.