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Gastroetc: Chocolates de sabores poco comunes

Giovanni Conversi apuesta por infusionar sabores que luego les imprimen personalidades distintas a sus chocolates | Foto: Todo en domingo

Giovanni Conversi apuesta por infusionar sabores que luego les imprimen personalidades distintas a sus chocolates | Foto: Todo en domingo

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La tendencia se ha multiplicado con énfasis: varios chocolateros artesanales han apostado por ofrecer tabletas en las que el buen cacao venezolano adquiere matices de sabores, antes poco comunes, que proponen una nueva diversidad. Muchos aprovechan en sus creaciones a los Chocolates El Rey como base, que luego adaptan con estos guiños de su autoría. En ese repertorio se consiguen la conjunción del chocolate con la aromática sarrapia, sales que crean contraste o picantes que resultan un detalle inesperado.

Desde hace tres años el chocolatero holandés Sander Koenen suma a su repertorio de bombones siete tabletas de chocolate saborizadas: con pimienta limón o Guinea, la sarrapia que conoció en Paria, sal marina, café, frutos secos y almendras. En Mérida, las hermanas Ramírez, de Chocolates La Mucuy, también artífices de bombones, han creado pequeñas tabletas en las que combinan el chocolate con el jengibre que crece en El Valle, semillas de cilantro, sal marina, el cardamomo que recuerda a la India o la pimienta rosada. Asimismo, en Mérida, los creadores de chocolotes Cayré elaboran pequeñas barras que se diferencian por las macadamias que crecen en Lara, naranjas confitadas del patio de su casa, un masala que preparan ellos mismos, nibs de cacao del Sur del Lago y menta.

Giovanni Conversi, quien trabajara una década en Bombonería Kakao, pero que ahora está a cargo de Mantuano, apuesta por infusionar sabores que luego les imprimen personalidades distintas a sus chocolates dispuestos en empaques distintivos: en su repertorio cuenta con alternativas como chocolate con granola, café, ralladura de limón o naranja criolla y el de ají picante. La lista sigue: Ana Mercedes Dioguardi, experta en eventos y quien comenzara con bombones, desde hace tres meses ingenia tabletas como la de sarrapia, mandarina o hierbabuena bajo su sello de chocolates Sinfonía.

Hay quienes ofrecen chocolates que elaboran ellos mismos: en Chocolates Paria hacen sus tabletas con cacao Río Caribe, y entre la diversidad de la casa se encuentran la de tres especias y otra con el crujiente de los nibs de cacao. En Cacao de Origen, de María Fernanda Di Giacobbe, y con los esmeros de Bernardo Machado y Diego Ceballos, crean un blend de chocolates con cacaos distintos y han experimentado con nibs, picante o una mezcla de maní y caramelo a la que llaman gordita. Armando Canelón, joven cocinero y chocolatero valenciano, decidió que su apuesta sería con sabores venezolanos y con el chocolate que él prepara desde el grano carabobeño. Tiene una tableta de naiboa. Otra que recuerda a la chicha. Imagina una que sepa a tajadas en la misma línea. Por fortuna, en los sabores propios hay infinidad de variantes que se pueden aprovechar.

Buen beber

Miro Popic

guias@miropopic.com

Terracota

Distribuye: Club Pomar

Contacto: (0212) 202 8909

Bodegas Pomar lo hace otra vez. Terracota, el vino de mesa de la casa, vuelve al mercado con nueva etiqueta. Esta vez llamativa, moderna, atractiva. Tanto, que provoca llevarse la botella aun sin saber lo que contiene, lo cual no es ningún problema porque se trata de un vino cotidiano, sin mayores pretensiones que las de acompañar la comida de todos los días, con una frescura y juventud que otros no pueden ofrecer. Se presenta tal como es: vino tinto y blanco.

El tinto es un corte de tempranillo (85%) con syrah, que expresa vitalidad, ligero e irreverente, de mediana graduación con 12,5º. El blanco es un trío de uvas que, creo, nadie más utiliza de esa forma, chenin blanc (60%), malvasía (30%) y macabeo (10%), aunque, a mi parecer, le falta algo de acidez.

Servido bien frío acompaña como aperitivo o bien comidas playeras, sin complejidades. Cuando pregunté el precio la primera vez que lo vi en el Club Pomar, me pareció costoso para lo que es, pero luego que me explicaron que más de la mitad de lo que se paga se va en impuestos, lo entendí.

Así es que ya saben: cuando lo compren, recuerden que están pagando más por cargas impositivas que por el vino mismo y, en esto, no tiene nada que ver el alza de la divisa. La producción de Terracota es limitada y su venta se centra en el Club Pomar, aun cuando en ciertas tiendas especializadas también lo tienen. Pregunten y verán. Se puede comprar y beber.