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"Yo no soy Gamboa"

Ricardo Álamo /

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Ricardo Álamo, que interpreta al personaje más popular y gracioso de su carrera como un virtuoso de la infidelidad en Válgame Dios, asegura que para un hombre sería casi imposible mantener contentas a tres o más mujeres

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José Alberto Gamboa, con su típica barbita de tres días, está a punto de "coronar" con la protagonista Yamilé y, como el venezolano Félix "El Rey" Hernández cuando lanzó su juego perfecto, despliega su arsenal de pitcheos. Se refiere a la mamá de ella como "una suegra bella". Recuerda que "estamos a escasos metros de tu cama", que "yo cambié por ti", que "yo te amo, flaca" (así le dice también a la esposa), que "estoy apurando el divorcio" y que "no puedo ser más honesto". Cuando le ha desabotonado la blusa con la liviandad de tacto de un artista del robo que manipula una caja fuerte, Yamilé se excusa porque le vino el período. Gamboa, con la procesión por dentro, aprovecha para acrecentarse en la adversidad: "Yo lo único que quiero es que tú estés bien".

"Para los hombres, soy un héroe. Algunos me dicen que les pase algunos tips y otros me reclaman: `Pana, nos estás rayando, delatando y sacando todos los secretos por televisión’. Las mujeres me dicen: `Yo quiero ser tú número 4 o tu número 5", cuenta Ricardo Álamo acerca de lo que escucha en la calle sobre el que se ha transformado, luego de 20 años como actor y 12 como galán de telenovelas, en el personaje más popular y divertido de su carrera: un tipo casado que ha puesto de moda aquello de la número 2 y la 3 para referirse a sus amantes.

Álamo, a quien nunca se le ha visto sin una mujer bellísima al lado (entre sus parejas se han contado Marlene de Andrade, Marjorie de Sousa, la ex miss Viviana Ramos y actualmente la periodista de salud de Venevisión, Ana Alicia Alba), es por lo menos sospechoso de tomar inspiración de la vida real. Él lo desmiente y, como todo un caballero, habla poco de su pasado.

No es sano ser Gamboa.
"Ese sinvergüenza adorable que ves en la telenovela es todo de la escritora Mónica Montañés. Debido a sus matices, Gamboa es mi mejor personaje y se ha vuelto una locura sabrosa. Me ha permitido mostrar mis caras de payaso y de loco. No soy así, soy distinto. Le he prestado muchas cosas, pero no sabía que tenía condiciones para la comedia, que es un arte al que le tengo demasiado respeto. Hasta tuve que abrir una cuenta de Twitter (@AlamoRicardo), que no tenía, y ya perdí la cuenta de las veces que he sido tren- ding topic. Creo que después de Gamboa me va a costar volver a ser el galán", reconoce metido en "la Baticueva", como llama a un apartamento secreto que mantiene aparte de su vivienda. Pero no piense mal, lector o lectora: es el sitio donde instaló un estudio de edición audiovisual y prepara, en una faceta no tan conocida al frente de su persona jurídica (Nirvana Films), sus propios videoclips y proyectos de series de televisión, como el programa místico-turístico El caminante y la telenovela juvenil S.O.S. Corazón, donde actúa su hija de 17 años, Elisa, hija de una ex esposa "no famosa".

"Ahora todo se ha distorsionado, los dos sexos compiten para ver cuál es más macho y hay damas con 2, 3 o 5 amantes.

Pero aunque no he emprendido un estudio científico ni nada parecido, si hablo de mis 40 años de tránsito vital, pareciera que en general la mujer es más respetuosa de sí misma y de su relación, mientras que el hombre es polígamo por naturaleza y más animal.

Yo, Ricardo Álamo, creo que si tú estás aquí y allá te estás irrespetando a ti mismo, a tus sentimientos y a tu hogar, en caso de que lo tengas. ¡Pobre Gamboa! No sabe lo que quiere y por eso nos parece divertido. Por otra parte, si andas con 3, 4, 5, 6 o 7 amantes quizás satisfagas tu ego, pero es mentira que física y orgánicamente les vas a responder. La mujer sí podría estar con 10 hombres si quisiera, porque es multiorgásmica. En términos prácticos, no es tan sano ser un Gamboa", reflexiona.

Álamo, contra cualquier pronóstico, se confiesa conservador. "¿Qué busco en una pareja? Alguien que me ame como me ama mi perrito: de gratis. No necesito tantas cosas: un vaso de agua, una caricia, un huevo frito con una arepita". Y, antes de recibir el meloso telefonazo de Ana Alicia Alba, para recordarle que la entrevista no se proyecte hasta el infinito y que la recoja en su brioso pickup 4 x 4 para un concierto en el centro de arte La Estancia, el Ricardo introspectivo, de hablar bajito y con anteojos de fórmula, cita en fila india tres proverbios: "Deseo poco, y lo poco que deseo, lo deseo poco. El conquistador, por desear su conquista, se convierte en esclavo de lo conquistado. Rico no es el que más tiene, sino el que menos necesita".

Tras las cámaras. Sorprende que, en el punto más alto de su carrera, en el que pide a sus seguidores de Twitter que envíen GAMBOA al 6002 para concursar por premios, asegure que está de salida de la actuación, por lo menos como ocupación a tiempo completo. "Mientras los escritores sigan acordándose de mí, estaré ligado a las telenovelas. Ya me he tomado varias pausas y espacios de uno, dos o tres años que le han dado aire a mi carrera y a mí como persona.

No me creo nada de lo que me pasa, sólo lo disfruto. A uno lo ven en la televisión y piensan que soy distinto a otros. Pero no. Jamás me he llegado a creer estrella-famoso-exitoso.

Yo estoy equivocadamente detrás de la cámara: cada vez me apasiona más situarme detrás, armando proyectos.

Una de las cosas que sueño es grabar conciertos unplugged de músicos venezolanos, pero en su esencia real, no creando un producto para hacer plata.

Soy melómano y disfruto de un buen saxofón, una percusión o una voz cálida".

Ya hay interés concreto de Venevisión en El caminante (una serie en la que viaja por Venezuela y propicia encuentros cargados de espiritualidad) y S.O.S. Corazón, aunque ambas series todavía están inacabadas.

De Elisa, pichona de actriz a la que todavía llama su bebé, dice que se ha ganado su puesto no por ser hija suya, sino por su talento. "Lo único que les diré a mis hijas, Elisa y Valeria, es que conecten con la profesión que las haga levantarse con una sonrisa en la cara. Si son jardineras, doctoras, porteras, cajeras de banco o actrices, que sean las mejores del mundo.

Necesitamos de todos los oficios". Inclusive el oficio de Gamboa: "Cuando termine Válgame Dios, sólo lo echaré de menos como espectador.

Veo grabados en la noche los capítulos y yo mismo me hago reír demasiado".

Ricardo y Ricky
A pocos centímetros de su nariz, las facciones clásicas de Ricardo Álamo, hacen pensar en la perfección de iconos de belleza masculina pura como Ricky Martin.

Y de ese pensamiento surge una pregunta sobre los encuentros del galán con la homosexualidad. "Nunca me ha pasado que un homosexual se me declare. En mi vida hay amigos y familiares gays, y como no tengo ningún tipo de prejuicio, supongo que por eso no me han abordado. Ellos saben que la naturaleza de uno es distinta, la perciben. No tengo problemas en darle un beso a un pana. Imagino que debe haber pasado que un hombre se haya hecho ilusiones conmigo. No lo sé.

Soy querendón sin importar raza, sexo o condición".