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Esteban Brassesco: “Tuve mucha suerte con las relaciones humanas”

Esteban Brassesco | Fotografía: Mauricio Villahermosa

Esteban Brassesco | Fotografía: Mauricio Villahermosa

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Dos meses y medio después de haber estado en prisión y ante los peligros de la dictadura en Uruguay, Esteban Brassesco decide emprender otro rumbo junto a su esposa y cinco hijos. Era la época del boom petrolero en Venezuela, con una Caracas internacional que ofrecía la posibilidad de comprar lo que se quería, recuerda. Aquí encontró frutas como la lechosa, que no llegaban a su pueblo natal, a 20 kilómetros de Montevideo, además de un café con un sabor mucho más concentrado. Tampoco estaba habituado a comer tanto pescado como se acostumbra acá, aunque su dieta no ha cambiado y asegura tener el mismo peso desde hace más de 50 años.

Brassesco, profesor de Historia durante dos décadas, se radicó en la ciudad y se dedicó a vender libros. “Me fue muy bien en el comienzo más allá de lo que pueda pasar ahora”, dice refiriéndose a las dificultades económicas en el sector editorial y los problemas para traer obras al país.

En 1975 comenzó a acercarse a los rotativos para ofrecer sus libros, oficio que a sus 82 años ejerce con la ayuda de su hijo Daniel. “Les hablaba de mi relación con los libros, si a mi manera de ver eran buenos o malos, y a su vez yo aprendía de ellos”, recuerda de sus conversaciones con los jóvenes periodistas. Al cabo del tiempo, más que clientes son amigos.

Recuerda también la época de su pequeña librería en Sabana Grande, al tiempo que vendía a sus clientes habituales. Al negocio no le fue bien y debió cerrar, pero las anécdotas de esa experiencia no faltan. Uno de sus asiduos visitantes era el compositor y director de orquesta venezolano Antonio Estévez, que vivía cerca de la zona. Con él entablaba largas conversaciones y forjó una gran amistad. “Yo tuve mucha suerte con las relaciones humanas”, asegura.

Pese a las dificultades y con el apoyo de la familia, Brassesco sigue en su noble oficio. “La manera de encarar las cosas me ha permitido a esta edad seguir trabajando”.

"El uruguayo es más encerrado en sí mismo, el venezolano es más extrovertido y eso facilita la relación"