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Entrevista: Las historias cotidianas de Donaldo Barros

Foto: Mauricio Villahermosa @mauriciovillahermosa

Foto: Mauricio Villahermosa @mauriciovillahermosa

Desde vistas inéditas hasta retratos de personajes de la capital, el ojo de este fotógrafo caraqueño va sobre el día a día con la perspectiva de quien mira el futuro con optimismo. Comunicador, motivador, conferencista y agente FIFA, su vida se divide entre tan variadas aficiones

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Conversar es lo suyo. Lo hace desde que lo recuerda y es esa habilidad la que le ha permitido aproximarse a las historias de quienes quiere fotografiar. Con un padre abogado con sensibilidad musical y una madre diseñadora de interiores, Donaldo creció en un ambiente de libertad, pero en el que al mismo tiempo se le enseñó el poder que tienen las decisiones tomadas. Fueron esas enseñanzas las que lo llevaron a insistir con el fútbol, uno de los deportes de su infancia que luego le permitiría jugar en Argentina e Italia, y que se convertiría en uno de los pilares de su faceta como motivador y conferencista, en la que anima a sus oyentes a que persigan sus sueños de manera responsable.

 

Del fútbol a la fotografía

 

Habilidoso con el balón, la vida del ahora fotógrafo parecía tener un camino claro y sin obstáculos en el mundo del fútbol profesional. Sin embargo, mientras jugaba en el exterior se dio cuenta de que el dominio del deporte no era proporcional a su satisfacción personal, y decidió regresar al país. “Me decían cosas maravillosas, yo sabía que era bueno, pero me aburría; luego tuve un accidente. El fútbol me ha dado amigos, proyectos, viajes, pero como jugador no me apasionaba. Me devolví a Venezuela sin decirle a mi mamá”. Su entendimiento del fútbol, su experiencia como jugador y las vicisitudes a las que debió enfrentarse le dieron otra perspectiva sobre el rumbo de su carrera. Se convirtió en agente FIFA y desde esa posición se encarga de encontrar y apoyar a nuevos talentos futbolísticos. “Quiero aportar formación, entendimiento del deporte, apoyar a los jugadores con cosas que yo no tuve. La mayor satisfacción de mi trabajo es mi amistad con los jugadores. Las satisfacciones económicas ya dependen de mis habilidades como agente. No represento jugadores, represento a personas que juegan fútbol”. Barros también forma parte del equipo de formadores de una academia y campamento de fútbol. “Quiero que los chamos entiendan que esto no es chutar un balón y ya, que tiene que haber responsabilidad en el trabajo, que la lealtad y la labor en equipo es importante y que el trabajo y el talento van de la mano”.

El fútbol no fue lo único que captó la atención de Barros. Mientras estudiaba Comunicación Social descubrió en la fotografía una vía expresa para contar las historias que le parecían valiosas: la de quienes hacen vida en la ciudad de manera anónima, pero que forman parte ineludible del engranaje que posibilita la dinámica citadina. Sus historias se agrupan en Instagram bajo el hashtag #HistoriasDeUnVecino y allí es posible leer testimonios variopintos que coinciden en reafirmar valores como el trabajo, la perseverancia y el optimismo. Su mirada particular de la ciudad también es del agrado de sus más de cien mil seguidores en esa red social. “Quiero transmitir simpleza. No tomo la foto pensando que va a ser de impacto, no uso Photoshop. Quiero mostrar que somos parte de algo, que no estamos solos”.

Hace poco, la fundación Choki (que trabaja por la preservación de la cultura en el mundo) lo invitó a fotografíar Bután durante 21 días, una experiencia que Barros calificó como impresionante. “Nunca me dijeron lo que tenía que hacer. Desde que salí del aeropuerto comencé a tomar fotos. Bután es verde, son sembradíos de arroz, yaks (bovinos de la zona parecidos a bueyes) y ya. Es gente que no tiene nada, pero al mismo tiempo lo tiene todo. Su estilo de vida es muy diferente al occidental. En uno de los pueblos que visité la electricidad llegó por primera vez hace como un mes; no hay pocetas sino pozos sépticos, bañarse era un tema porque hacía mucho frío, comí arroz con vegetales durante un mes. Fui sin estar preparado, pero al mismo tiempo me decía a mí mismo ‘estoy aquí’. La experiencia fue increíble. Me reforzaron mi simpleza. Son personas que no están tan condicionadas por la búsqueda de posesiones”.

Para Barros, sus fotografías de Caracas son una manera de aportar en una ciudad con una dinámica compleja que no desconoce, sino que maneja con cautela. “Salgo con la cámara, no he dejado de hacerlo por miedo, pero también tiene que haber una coherencia. Tomo fotos de noche porque conozco el equipo que tengo y puedo ser eficiente con ello, pero sé a lo que me expongo. Caracas tiene muchas bondades que rescatar, y el que tiene cosas buenas que hacer y no las hace, le da posibilidad a la gente mala para que ocupe esos espacios”.

 

Declaración de principios

 

• El amor es humilde

• La humildad no se enfoca en el sitio de dónde vienes sino en el corazón que tienes

•El respeto no se negocia

 

Instagram: @donaldobarros