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La consentida Ofelia vive en Laguna Beach con sus dos amantes

La consentida Ofelia vive en Laguna Beach con sus dos amantes

La nueva película de Oliver Stone narra la historia de un trío amoroso que se enfrenta al violento avance del narcotráfico mexicano en el sur de California. Todo en Domingo conversó con el controversial director de Salvajes, un drama de sangre y sol

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La consentida Ofelia vive en Laguna Beach con sus dos amantes: Chon es un pragmático veterano de la guerra que se trajo de Afganistán semillas de la mejor marihuana que encontró. Ben es un biólogo y empresario filántropo que convirtió las semillas de Chon en uno de los mejores cannabis del mundo. Los tres transcurren sus días juntos y también revueltos, haciéndose millonarios con su verde negocio hasta que el narcotráfico mexicano –sediento de nuevos mercados en el sur de California– decide intervenir. La Reina Elena, líder del Cartel de Baja, ha decidido que es hora de que el exitoso trío se asocie con ellos. Si no colaboran por las buenas, será, sin miramientos, por las malas.

Cuando el caos se desata, cada uno pone a prueba su carácter. “No queríamos que esta película fuera caricaturesca, porque se enmarca en una realidad más grande que la vida misma”, dice el director Oliver Stone sobre su versión de Savages, el exitoso libro del escritor Don Winslow. “Lo que me gustó es que propone una aproximación fresca, sin clichés. Winslow ha trabajado antes con el tema de la guerra de las drogas, sabe lo que pasa en México y EE UU y trata de hacerlo impredecible”, explica.

Stone reconoce que el tema de la guerra por el narcotráfico no es nuevo. “Eso existe desde hace 40 años y no voy a salir ahora a decir ‘deberíamos acabar con ella’. Por supuesto que deberíamos; eso está muy claro. Lo que se ve es cómo esta gente lucha en un juego de gatos y ratones por escalar posiciones. Me llama la atención también la humanidad de las personas; no son sólo monstruos de violencia, todos tienen sus puntos blandos. Estos muchachos se enfrentan a una violencia que nunca esperaron y se enfrentan a fuerzas que los llevan a asumir nuevas identidades”.

Demasiado real
Con su veteranía en Vietnam a cuestas y luego de haber rodado numerosas cintas de violencia y poder, ¿qué le sorprendió al director de Platoon y Natural Born Killers a medida que se internaba en el mundo del narcotráfico mexicano? “No es nada en términos de lo que pasaba con Scarface en los años 80, cuando caímos en cuenta del espectro; el alcance de las operaciones con cocaína era más grande de lo que todo el mundo se imaginaba. En México de 2012 nos ha asombrado todo. La brutalidad, la cantidad de dinero que se mueve. Lo que encontré interesante en el planteamiento de Winslow son estos cultivadores independientes que venden marihuana en un paraíso y chocan de repente con las formas antiguas de ese negocio. Ese era un terreno fresco”.

Si bien los roles de mayor lustre actoral recaen en los hombros de Salma Hayek como La Reina, Benicio del Toro como su matón Lado, Demián Bichir como su mano derecha y John Travolta como un corrupto agente de la DEA, los protagonistas de la cinta de Stone son Taylor Kitsch (Battleship), Blake Lively (Gossip Girl) y Aaron Johnson (Kick-ass). ¿Cree que un elenco tan joven atraerá a nuevas audiencias a sus películas? “Lo de escoger gente joven ya estaba en el libro. Son tres muchachos que se topan con una generación de más edad. ¿Una audiencia más joven? Espero, pero tal vez la película sea demasiado sofisticada. Aunque la idea de una mujer con dos hombres supongo que podría parecer atractiva para una generación más reciente”. En esta cinta, las mujeres tienen sexo prácticamente vestidas. Stone explica que son condiciones de los managers de las actrices. “Las europeas quizás serían más abiertas, pero en América todavía hay unos códigos muy puritanos en ese aspecto. En una película americana puede que te corten la cabeza, pero no muestran tu pene”.

Aun ante un tema tan delicado, Stone asegura que nadie trató de persuadirlo de no hacer esta película. “No hubo presión de los carteles. En México y EE UU conversamos con gente que ha estado entrando y saliendo de esos grupos. Los carteles no quieren protagonizar grandes noticias en EE UU; sólo quieren hacer su dinero y mantener un bajo perfil. Tuvimos ayuda de un agente retirado de la DEA que nos trajo gente y conseguimos un experto en cannabis y un hacker para que todo luciera tan auténtico como fuera posible”. Stone eligió el nivel de violencia de su cinta con cuidado. “No pudimos mostrar todo lo que realmente pasa en México y EE UU porque sería demasiado fuerte: que te lancen vivo en un barril de ácido, que te quemen vivo. Todas las formas horribles en las que pueden matar a la gente. Creo que hicimos lo suficiente para que fuera creíble y realista, pero hasta ahí. La vida real es mucho más dura”.

Poder con faldas
Una de las grandes actuaciones de la cinta es la de Salma Hayek como Elena, la implacable líder del Cartel de Baja. “Supe de Salma por primera vez en los años 90, cuando nadie todavía la tomaba mucho en cuenta”, relata. “La conocí en una fiesta y me dijo: ‘Eres un hijo de puta. Ni siquiera me viste para hacer U-Turn y se la diste a Jennifer López’. Me quedé en blanco. Pocos actores te asaltan así de una vez; por lo general te dicen halagos de mierda (risas). Pero así como quería a Jennifer para U-Turn, me pasó con Salma para Savages. Le pedí que por favor actuara en mi película”.

El estudio le preguntó si estaba seguro de que Hayek sería lo suficientemente dura para ser Elena. “¿Están locos? Esa mujer sabe lo que quiere y lo consigue, y resultó igual en el set. A veces teníamos que esperarla bajo el sol porque tenía que tener impecables su vestuario y su peluca. La jodida peluca”, se ríe. “Es muy detallista y eso se refleja en su trabajo”.