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Encías saludables

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Una buena rutina de higiene de estos tejidos es fundamental para una óptima salud bucal. Una periodoncista ofrece sus consejos para cuidarlos

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No solo los dientes necesitan atención. Las encías, esos nobles tejidos que ayudan a sostener la dentadura, son a menudo las cenicientas del cuidado bucal. "El primer paso para cuidarlas es evitar que se acumule la biopelícula dental, ese conjunto de microrganismos y residuos que antes llamábamos placa. Si logramos controlarla rutinariamente, la probabilidad de desarrollar una gingivitis ­inflamación leve a moderada de las encías­ o una periodontitis, que pueda afectar la estabilidad de los dientes, se reduce bastante", explica la periodoncista Ilusión Romero.

La combinación de cepillado, hilo dental y enjuague bucal es clave para preservar las encías. "Los dientes no deben barrerse horizontalmente ni con mucha presión. Si además usamos cepillos con filamentos duros, esa agresión constante puede provocar que estas se retraigan con el tiempo", expone Romero. Lo correcto es hacer un barrido vertical y suave, con énfasis en las piezas que acumulen más biopelícula.

Limpieza profunda. El segundo paso es el hilo dental. La experta lo recomienda encerado y aplanado. "Hay que desplazarlo con un vaivén suave. Muchos acostumbran pasar el hilo con fuerza hasta la papila, ese triangulito de encía entre un diente y otro; pero si aplastamos el centro de la papila con el hilo y lo movemos incorrectamente, podemos cortar la encía. Por eso, al acercarnos a la papila, debemos abrazar con el hilo la cara del diente, para que pueda insertarse cómodamente bajo la encía y remover los residuos. Con cuidado, las encías no deberían lesionarse". Aun si los tejidos sangran con los primeros usos del hilo, la experta señala que esto mejorará con el tiempo: las encías se inflamarán cada vez menos ante una limpieza consistente.

Sigue el enjuague bucal. "Antes podía ocasionar ardor después del cepillado porque tenía un alto contenido de alcohol, pero ahora hay cada vez más fórmulas sin este. Cada enjuague es distinto; algunos cumplen su función durante esos 20 o 30 segundos en los que estamos moviéndolo en la boca. Otros tienen un efecto prolongado. Los microrganismos que producen caries y los que afectan las encías son diferentes, así que según el tipo de enjuague, hay unos más indicados que otros para problemas en las encías". Un experto puede recomendar cuál emplear según el caso. Si bien esta rutina de limpieza de tres pasos debe efectuarse de dos a tres veces al día, lo mínimo indispensable es hacerla completa antes de acostarse.