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Ellas son Dj

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Se abren paso en un mundo donde su presencia sigue siendo una novedad. Mientras lo hacen, se encargan de lograr la difícil tarea de encender los ánimos del público y mantenerlos bailando hasta que el cuerpo no aguante más. Agniezka, Nono, Marite Otero y Kika comparten aquí sus historias y anecdotario de la nocturnidad caraqueña

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DJ 2.0

María Teresa Otero se escucha relajada al otro lado de la línea telefónica; no obstante, se toma su trabajo muy en serio. Después de tres años de combinar su labor de community manager con el de DJ, finalmente decidió dedicarse a esto último al cien por ciento. Se trata de una afición que comenzó en la Gran Manzana y que aterrizó en Caracas para convertirse en su nueva rutina: “Comencé hace como cuatro años cuando vivía en Nueva York. Empecé a ir a fiestas que me gustaron, hice un curso de DJ y cuando llegué a Caracas empecé a hacerlo de forma profesional, primero en Suka y luego en eventos más grandes”. 

Otero ha participado en el festival Marenostrum, en España, y fue la encargada de abrir la presentación de Steve Aoki, en Caracas, entre otros eventos. Para esta DJ, que se mueve entre el deep house y el tech house, su crecimiento dentro del movimiento electrónico ha sido gradual, pero con la seguridad propia de quien sabe para dónde va: “La gente me ha recibido superbien, mi música no es la más comercial, así que me costó un poco surgir, pero el público está un poco más educado y ha sido fácil adaptarme a ese estilo de vida. Más allá de ser la que pone la música, para mí no se trata de un trabajo, es un disfrute”.

Menciona entre sus referentes musicales a M.a.n.d.y, Guy Gerber y Nina Kraviz, así como su afición por la música alternativa. Para ella, el crecimiento no solo del círculo de mujeres DJ, sino del movimiento en general en Venezuela, se debe a un crecimiento global favorecido por el fácil acceso a las tecnologías que permiten el desarrollo profesional en este ámbito: “Quizá la parte negativa es que cualquiera puede ser DJ, pero lo positivo es que puede surgir mucha gente muy buena que antes no podía hacerlo porque no existía la facilidad tecnológica que hay ahora”.

Twitter: @Marite_Otero

Soundcloud: mariteotero

MARCANDO PAUTA

La vida de Francis Lombardi dio un giro cuando hace doce años dejó atrás su horario de oficina para dedicarse a lo que había aprendido por hobby: ser DJ. Su pareja de entonces era un pinchadiscos con quien aprendió lo necesario para salir al ruedo y así, Lombardi se inició formalmente en el ambiente electrónico como Agniezka. “Todo se fue dando de forma fortuita. Tenía amigos que hacían fiestas y me hicieron una propuesta para poner música en un evento grande. A partir de ahí me comenzaron a llamar. En ese entonces era toda una novedad ver a una chica tocando con vinilos”.

Agniezka ha participado en fiestas y eventos en varias ciudades de Venezuela y el exterior, y sueña con tener la oportunidad de poder ser parte de la alineación de festivales como el Ultra o Tomorrowland, eventos icónicos de la electrónica. Recientemente ha puesto a bailar a los asistentes del Smirnoff  Summer Tour 2014 y se alista para cumplir otros compromisos mientras recuerda jocosamente anécdotas propias de su trabajo: “Me ha pasado de todo: se va la luz, se va el sonido. Una vez llegó alguien con una vela encendida a decirme: ‘Es que tú estás en mi altar”.

Pese a que Agniezka se siente más identificada con el género house, se nutre musicalmente de todas las tendencias, aunque reconoce que cuando está trabajando le resulta muy agradable atender peticiones musicales que se salgan de lo común: “Es muy gratificante cuando te piden temas de artistas no comerciales”. En sus 12 años de trayectoria el circuito de mujeres DJ en Venezuela se ha ido ampliando.

A propósito, Lombardi comenta: “A mí me da nota que haya mujeres saliendo al ruedo. Hay que tener personalidad, actitud. A mí no me afecta la competencia si seguimos realzando la parte femenina”.

Twitter: @djagniezka

Soundcloud: Agniezka

PRECOCIDAD ELECTRÓNICA

Federica Rubartelli es probablemente una de las DJ más jóvenes de la nueva camada, pero su ascenso ha sido veloz. Para esta comunicadora social, de 23 años de edad, la música electrónica ha formado parte esencial de su vida. Por eso, se preparó antes de comenzar su meteórica carrera: “Siempre quise ser DJ y obviamente siempre escuchaba música electrónica, así que fui a unas clases de DJ  y luego me lancé. La primera vez fue en Romeo Bar, estaba muy emocionada pero nerviosa, poco a poco fui perdiendo el miedo escénico y así me fui metiendo. Al principio no me afectó mucho estudiar en la universidad y trabajar en la noche, pero desde hace dos años para acá, sí. Tenía el horario volteado, pero cuando uno quiere algo busca la manera de lograrlo. Me salieron trabajos en varios locales y me fui dando a conocer por el boca a boca”.

Precisamente esas buenas referencias la han llevado a abrir los conciertos de la cantante Beyoncé y los DJ Dimitri  Vegas y Like Mike, además trabajar dentro y fuera del país. “Poder presentarme en Panamá y Miami ha sido clave en mi carrera. Además, he tenido la oportunidad de conocer el país a través de mi trabajo”.

El éxito de Kika, como es conocida en el mundo de la electrónica, ha sido una combinación de talento, buena estrella y solidaridad: “Considero que he sido afortunada porque estás en un mundo en que no muchas veces se toma tu trabajo en serio. Yo he tenido la suerte de que me han ayudado mucho, hay muchos DJ aquí que son ahora mis amigos y hemos crecido juntos”.

Para Kika, el acceso a la tecnología, lejos de afectar el movimiento, puede favorecer a quien sepa sacarle el mejor provecho: “Ahorita con una computadora, un programa y un equipo puedes lograrlo. No hay que abusar de ello, pero hay que tener los conocimientos básicos y saber usar las herramientas tecnológicas”.

LA INSISTENCIA DE NONO

Quien no persiste, difícilmente puede lograr algo. Eleonora Magual lo sabe muy bien y por eso su empeño en aprender a mezclar ha rendido frutos a lo largo de una década. Para esta ingeniero civil, el mundo de la electrónica le resultaba tan apasionante que durante cinco años le insistió a un amigo para que le enseñara: “Yo iba para Le Club y veía ese pocotón de botones y le decía a Leonel Rojas, quien es DJ, que me enseñara. Le insistí como cinco años y siempre me decía que no. En el bar 205 iba y ponía música pero para echar broma, Leonel me vio, se dio cuenta de que me gustaba bastante  y decidió enseñarme. Me dio tres clases y me soltó para Whisky Bar. Al principio iba solo los miércoles y luego tres días a la semana. Luego en el restaurante Lola fui la primera persona que puso música allí y me empezaron a llamar para hacer eventos privados y tocar en otros lugares”.

Magual, conocida como Nono, se inclina por los estilos indie, nu disco, deep house, pero también tiene un lado más comercial. Todo depende del tipo de evento, público y peticiones musicales que, por cierto, muchas veces tiene que descifrar: “A veces me pedían Polvo en el viento y no entendía qué querían. Se referían a Dust in the Wind, (de la banda estadounidense Kansas), así que si me lo dicen ya se qué quieren”.

El anecdotario de Nono es extenso; sin embargo, hay una historia que recuerda casi de inmediato: “Cuando estaba comenzando me contrataron para una boda. ¡Y me levanté al novio!”.

Para Nono la incorporación de las mujeres al ámbito electrónico ha tenido efectos positivos para el crecimiento del movimiento. De hecho, el ser una mujer DJ puede ponerla en ventaja con respecto a sus colegas hombres en algunos casos: “A veces me llaman para eventos porque lo que están buscando es una mujer DJ. Creo que hemos tenido más aceptación. Llama la atención ser mujer y ser buena en lo que haces”.