• Caracas (Venezuela)

Todo en Domingo

Al instante

Desorden Público: La banda de los testarudos

Danel Sarmiento, José Luis Chacín, Oscar Alcaíno y Horacio Blanco | Foto: Mauricio Villahermosa / mauriciovillahermosa@gmail.com

Danel Sarmiento, José Luis Chacín, Oscar Alcaíno y Horacio Blanco | Foto: Mauricio Villahermosa / mauriciovillahermosa@gmail.com

La agrupación venezolana de ska, Desorden Público cumple 30 años de trayectoria y lo celebran con disco nuevo, una producción con C4 Trío, un libro, una gira y la satisfacción de mantenerse en la escena musical con una envidiable capacidad de renovación. Horacio Blanco, José Luis Chacín, Danel Sarmiento y Oscar Alcaíno reflexionan sobre estas tres décadas en tarima y el futuro inmediato de quienes todavía tienen mucho que decir

  • Tweet:

  • Facebook Like:

  • Addthis Share:

"¡Chamo, es Desorden!", le dice un joven a otro mientras pasan por la entrada del Aula Magna de la Universidad Central de Venezuela. A unos metros, la banda posa para las fotos que ilustran estas páginas, y aunque al principio parecía que los dos amigos iban a seguir de largo, prefirieron quedarse un rato para ver la sesión. Una chica espera pacientemente para saludarlos y tomarse un par de fotos con ellos, lo cual animó a otras dos personas a hacer lo mismo.

Quizá sea este uno de los mayores méritos de Desorden Público: aglutinar la simpatía de los jóvenes, pero también la de quienes los antecedieron. Sintetizar 30 años en canciones icónicas, coreadas por dos generaciones, es un lujo que muy pocas bandas pueden darse.

Una carrera de largo aliento

Aunque nunca se sentaron a hablar seriamente sobre Desorden Público como un proyecto a largo plazo, el espacio que se labró en la escena nacional a principios de los años noventa fue determinante para que cada uno de los integrantes vislumbrara lo que venía. José Luis "Caplís" Chacín, bajista y uno de los fundadores, relata su experiencia: "Yo estudiaba Economía en la Santa María durante los años noventa. El disco Canto popular de la vida y muerte pegó y empezamos a salir a dar toques por toda Venezuela, mientras trascendíamos el circuito underground e íbamos a pueblitos que ni imaginábamos. Allí estuve en esa encrucijada entre lo que me gustaba y la carrera de economista, pero nunca me vi trabajando detrás de un escritorio". Horacio Blanco coincide con él: "Cuando comencé con la banda era un adolescente y ni siquiera sabía que íbamos a grabar un disco. Desorden era para canalizar toda esa energía de la pubertad. Pero cuando salió Canto popular, que era el tercer disco, sentimos que algo estaba creciendo. Allí hubo un punto de inflexión".

Tras un disco debut homónimo, una segunda placa con aproximaciones a los ritmos latinos (En descomposición) y una tercera producción que los catapultó en los escenarios locales, Desorden Público tuvo la oportunidad de recorrer el país, participar en festivales musicales internacionales, mostrar su propuesta de ska con ritmos afrolatinoamericanos al resto del mundo y compartir tarima con leyendas del género como The Skatalites y The Toasters. Ya no solo habían logrado un espacio propio aquí, sino que comenzaban a hacerlo en otras latitudes, al mismo tiempo que seguían componiendo y grabando material nuevo. Los viajes se convirtieron en una constante y la convivencia en una parte fundamental de sus vidas como músicos: "Cuando estamos juntos todo fluye. Sabemos que no estamos solos, que ese autobús es tu casa. Si hay una diferencia se resuelve. La convivencia es cordial, de respeto y aprendizaje permanente", dice Oscar Alcaíno, mejor conocido como Oscarello, percusionista.

Cuando muchos se preguntaban cómo remontarían el éxito de Canto popularde la vida y muerte, llegó Plomo revienta, una crítica profunda a la violencia en Latinoamérica. Allá cayó, Valle de balas, Látex y El racismo es una enfermedad son algunos de los temas más recordados de esa producción, que junto a su antecesora, forman parte esencial de la trayectoria del grupo: "Canto popular y Plomo revienta son claves en la discografía de Desorden. Lo que pasa es que tenemos algo interesante: hemos sido esquivos a tratar de repetirnos. En Canto popular teníamos un tema que nos hubiese resultado, pero lo desechamos; Tiembla, Látex, Valle de balas son muy distintos y nos gustan, nos llenan y funcionan", explica Caplís. Danel Sarmiento, baterista, lo reafirma: "Cuando hacemos algo y lo mezclamos con algún ritmo latinoamericano es porque nos nace,no hacemos cosas por moda. No repetimos fórmulas".


Desorden balanceado

¿Dónde está el futuro? y Diablo marcaron el fin de la década y también el cierre de una etapa, que obligó a un replanteamiento de la agrupación tal y como recuerda Horacio Blanco: "En los dos mil hubo un momento complicado para nosotros, algunos de los músicos decidieron irse del país y hubo una fractura de ese Desorden Público de los noventa. Había que reinventarse o morir. Afortunadamente, superamos el cisma y hoy en día volvemos a ser un grupo con músicos que ya tienen una década".

Una serie de discos recopilatorios llevaron a la banda hasta la mayoría de edad en 2003. La celebración se llevó a cabo en el Teatro Teresa Carreño desde donde se grabó el CD doble DP18. Volvieron en 2007 con Estrellas del caos, y luego lanzaron una reedición de su primer disco para celebrar 20 años. Los Contrarios, Orgánico (una producción de rarezas acústicas) y Guarachando en Navidad fueron los trabajos más recientes de una agrupación que está abierta a la experimentación con nuevos sonidos aunque sin perder el norte del arte crítico, una apuesta siempre complicada.

Caplís opina al respecto: "Cuando siento alguna duda a ser lo que somos me mantengo fiel a mis principios. Creo que en el momento en que nos vean levantando la mano de alguna facción política, ese día estamos crucificando a Desorden". Horacio lo complementa: "No es que somos unos enfants terribles que criticamos por criticar. Cuando hemos lanzado algo, hemos tenido la certeza de que lo que decimos tiene una base y hay una masa de gente que coincide con esos mensajes y son personas que tienen diferentes versiones del país. Ahí es donde creo que el arte rebelde tiene una función social que cumplir porque en su función crítica genera espacios de encuentro y este es un país que necesita espacios de convivencia y tolerancia".

Oscarello resume así sus retos: "Debemos seguir haciendo críticas a asuntos que nos atañen a todos: la corrupción, el racismo... Se trata de hacer música para los pies y la cabeza".

El balance de estas tres décadas tiene muchas aristas; sin embargo, la principal sería la perseverancia de quienes se han mantenido a pesar de los obstáculos y con un objetivo claro: "Conservar lo que hemos comenzado, el tono crítico y el compromiso de darle nuevas salidas al mismo género. Para mí, Desorden Público es como un periódico en el que la gente se entera de lo que está pasando", detalla Danel. Caplís resume: "Desorden es un ejemplo de permanencia. Ser testarudo da frutos".

Lo que viene

Los fanáticos de Desorden Público tendrán mucho material para disfrutar en los próximos meses: una producción con C4 Trío, la gira de los 30 años, el nuevo disco en el que se destaca el sencillo "Todo está muy normal", que desde hace varias semanas está sonando en las radios venezolanas, una reedición de la discografía de la banda que tendrá todas las producciones y las rarezas en un solo empaque, un segundo volumen de Guarachando en Navidad y un libro acerca de la agrupación, escrito por el periodista musical William Padrón. Para más información visitar www.desordenpublico.net

Piense rápido

—¿Cuál crees que ha sido tu aporte a la banda?

—Yo creo que han sido mis ganas de que el proyecto dure, tener constancia, saber escuchar a los demás y ser tolerante (Danel Sarmiento).

—Una anécdota para recordar

—Estábamos tocando en Barquisimeto y yo me fui a la zona vip a azuzar a la gente, me caí de la tarima y cuando quise volver, el personal de seguridad no me quería dejar subir (Oscarello).

—¿De qué sonidos te nutres para seguir creando?

—Escucho reggae jamaiquino, pop inglés, pero somos superabiertos a los géneros pop o experimentales. La parte latinoamericana no la podemos obviar, me gusta escuchar boleros (Danel Sarmiento).

—¿Qué mantiene unido a Desorden?

—Que siempre nos estamos debiendo real. Entonces estamos pendientes de que el otro no se vaya porque te debe. Ja, ja, ja (Oscarello).