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Cuestión de práctica

Cuestión de práctica / Alejandro Ovalles

Cuestión de práctica / Alejandro Ovalles

La práctica hace al maestro, reza la máxima, y dicen que 10 mil horas dedicadas a algo te convierten en experto en la materia

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"Si la vida fuera teórica los pitchers batearan mil", es una de las tantas frases geniales que le he escuchado a mi compadre Iván Loscher. Si lo tuyo no es el béisbol, acá tienes la versión futbolística: si la vida fuera teórica, los arqueros serían los máximos goleadores.

Ahí está. Una cosa es lo que sabemos y otra la que vivimos.

Pitchers y arqueros pueden entender perfectamente todo lo referente a la física de la pelota, pero su entrenamiento no ha sido para batear jonrones o driblar al defensa central. Bien sea por habilidades naturales o una decisión temprana en su carrera (o ambas), ellos han practicado durante miles de horas sobre el montículo o en la arquería para hacer lo que tienen que hacer en el momento preciso. Lanzar, detener.

La práctica hace al maestro, reza la máxima, y dicen que 10 mil horas dedicadas a algo te convierten en experto en la materia. De ser así me he graduado en locución, escritura, y sueños, entre otras disciplinas.

En lo que respecta a los deportes, suelo jugar banca.

En el yoga se habla de dos aspectos de la práctica espiritual. Uno es vairagya, o renuncia, lo que tam- bién podemos entender como dejar ir. Bien sea nuestro pasado, una identidad o las creencias limitantes, lo cierto es que en la medida que soltamos ganamos más. El otro aspecto es abhyasa, o la práctica, y tiene que ver con el compromiso de concentrarnos en ciertas acciones y decisiones de vida. Sea en el montículo, o entre los postes, las cosas suceden en la medida que le pongamos ganas. Desear no es suficiente, aunque ciertamente ayuda.

Por un lado abhyasa nos recuerda que podemos leernos una torre de libros y participar en cientos de talleres, pero solo practicando lo aprendido experimentaremos resultados. Sin embargo, hay más.

La práctica también permite que aflore en nosotros aquello que buscamos. Como dice el maestro de yoga Rolf Gates: " Abhyasa es una capacidad humana innata que despertamos con la práctica, a través de nuestra disposición. Es una energía que se construye en nuestras vidas a medida que la usamos".

Vista así, y mientras la hagamos una prioridad, la práctica crece hasta ser más que un entrenamiento para convertirse en un reservorio de herramientas útiles ante la cotidianidad. Sobre todo en esos días cuando las cosas no pintan como un lecho de rosas.

Si en algún momento la práctica adquiere sentido, es precisamente cuando hay cortocircuito porque en esos días atravesados, cuando pareciera que todo aquello en lo que nos hemos esforzado se evapora y queremos torcerle el cuello a la primera persona que se nos cruza por el camino, es cuando tenemos entre manos los recursos para entender (y experimentar) ese instante bajo una luz mucho más brillante y amorosa.

O dicho en términos beisboleros: cuando el pit- cher no encuentra el home, el camino a la zona de strike depende de apoyarse en todas aquellas tardes sobre el montículo. O si prefieres el fútbol, el arquero que detiene un penalti en la final lo hace porque tiene una vida siguiendo el pie y el balón (y bueno, también acá juega un tanto la suerte, que nunca permanece fuera del campo).

No importa si lo tuyo es el yoga, el básquet, la paternidad o los negocios, mientras honres y construyas abhyasa, tendrás un refugio que será una veta riquísima para explorar y seguir adelante. Algo que en el camino de la espiritualidad práctica es mucho más útil que un manojo de incienso y unas estampitas.