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Convertir promesas en logros

A partir del 7 de enero, miles de personas dejarán de fumar, otras tantas empezarán a hacer ejercicios, y cientos de miles comenzarán a hacer dieta

A partir del 7 de enero, miles de personas dejarán de fumar, otras tantas empezarán a hacer ejercicios, y cientos de miles comenzarán a hacer dieta

Es bastante probable que la mayoría de quienes hicieron una lista de propósitos de Año Nuevo –se cree que casi el 50% de las personas lo hace– se pusieron como fecha de inicio mañana lunes, 7 de enero. Acá varios expertos explican qué hacer para alcanzar esas metas que con tanto entusiasmo han sido planteadas

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A partir de mañana miles de personas dejarán de fumar, otras tantas empezarán a hacer ejercicios, y cientos de miles comenzarán a hacer dieta. Pero, ¿cuántas llegarán a cumplir lo que prometieron de aquí a fin de año, o incluso, de aquí al fin de semana? Según los expertos, sólo aquellas que sepan cómo plantearse inteligentemente estas promesas.

El coach Yannick Riviere afirma que la pérdida de motivación  y hasta el olvido de los propósitos ocurre principalmente porque la persona no se ha planteado correctamente sus objetivos y porque en muchas ocasiones no tiene claras las razones por las cuales quiere lograrlo.
 “Antes de proponerte algo, es muy importante preguntarte si realmente quieres cumplir tu meta. Por ejemplo, si te planteas dejar de fumar o bajar de peso sólo para complacer a tu pareja, no es válido. La razón esencial la tienes que buscar en ti”, explica quien dirige Caracas Coaching. Pero hacer una promesa, como ocurre con cualquier otra decisión en la vida, implica tomar en cuenta no sólo lo que se ganará, sino también lo que se perderá.

 “Un día, un cliente me solicitó para ayudarle a bajar de peso, pero me lo formuló de la siguiente manera: ‘No quiero cambiar nada de mi dieta’. Obviamente, cuando quieres un cambio, tienes que tener claro lo que estás dispuesto a abandonar”, ilustra Riviere.

El día después de mañana. “El mejoramiento personal implica un proceso de autodesarrollo mediante el cual nuestra parte consciente se propone metas de cambio personal que implican un esfuerzo. Para poder hacerlo es necesario conocer con claridad cuál es exactamente el punto de partida, es decir, el nivel específico en el que nos encontramos en una conducta dada y aceptarlo como parte nuestra”, explica el psicólogo Víctor Calzadilla. “Después toca identificar a dónde llegar. Pero luego es necesario dividir en partes el camino: Ponerse metas cortas, pocas,  y que sean posibles”, recomienda.

Según reseña la revista Psychology Today, el psicólogo John Norcross asegura que entre 40% y 50% de las personas se plantean propósitos de Año Nuevo. En dos de los estudios que ha realizado este investigador al respecto, ha encontrado que seis meses después del primero de enero, sólo 4% de quienes deseaban cambiar pero no se plantearon propósitos específicos, se mantenían en el camino al logro, mientras que entre quienes decidieron proponerse resoluciones más concretas (decir “voy a hacer más ejercicio” en vez de plantearse “voy a trotar una hora lunes, miércoles y viernes”) el éxito era de entre el 40% y el 46%.

Pero ¿qué hacer si a pesar de los esfuerzos, pasa el tiempo y no se logran los cambios? Calzadilla llama a la calma. “Es mejor lento y seguro que mucho y rápido”. Por eso insiste en lo conveniente que es fijarse metas claras y desglosarlas en partes. “Hay que ser lo más especifico posible, graduarlas en el tiempo progresivamente y que sean factibles para que uno no se sienta frustrado”, recalca el psicólogo, quien también recomienda, cómo no, celebrar los pequeños avances.

Una ayudaíta. Como coach, Riviere sabe de motivación, por eso recomienda a quienes no tienen al lado a alguien que les ayude a mantenerse en la carrera, visualizar esa meta que se ha planteado de una manera atractiva, para no perder las ganas de seguir avanzando. “¿Quieres ahorrar para poder comprarte un carro nuevo? No dudes en dejar volar  tu imaginación: ¿Cómo será tu vida con tu nuevo carro? ¿Qué te permitirá obtenerlo? ¿Cómo te sentirás? Puedes también buscar tu motivación recordándote todo lo que ya hiciste para cumplir tu meta. Eso te puede dar la energía suficiente para cumplir con lo que te falta aún”, explica.

Además de potenciar la motivación, también hay que ayudarse evitando las distracciones que se puedan presentar en el camino. “Yo tengo la costumbre de decir que para no encontrarte ante una situación donde tu fuerza de voluntad pueda fallar, lo mejor es no ponerla a prueba. Si tú quieres adelgazar, tienes que evitar las situaciones en las que es posible caer en tentaciones. Por ejemplo, no vas a llenar tu nevera de productos calóricos, pensado que sólo con tu fuerza de voluntad serás capaz de resistir. Hay que evitar las situaciones que puedan hacerte caer de nuevo”, recomienda.

¿Y si pese a toda recomendación, advertencia y esfuerzo, las cosas no resultan como se imaginaron? “No te desmoralices, sólo te toca volver a hacerlo de manera diferente. Cada error cometido te acerca un poco más a tu sueño”, dice el coach. Está claro que el optimismo no estorba nunca, y menos si la lista de propósitos –corta o larga– refleja la búsqueda de convertirse en la mejor versión de uno mismo.

Un propósito bien hecho. “Una meta debe ser alcanzable, no te vas a proponer correr de una vez un maratón si no has trotado desde hace 10 años. También debe ser medible, tienes que ser capaz de saber cuándo alcanzar tu objetivo. Además, es necesario que sea congruente con los valores personales de cada uno, y formulado de manera positiva y con una fecha determinada”, indica el coach Yannick Riviere. “Una vez tu meta esté bien planteada, es importante diseñar un plan de acción, con varias etapas, sobre todo si tu objetivo es a largo plazo. Tienes que preguntarte también ‘¿qué puedo hacer desde hoy para acercarme a mi meta?’ No hay ningún camino largo que no empiece por un primer paso”.

El secreto para lograr el cambio. “Cepillarse los dientes no es algo que requiera de grandes esfuerzos y autodisciplina para la mayoría de las personas, sencillamente porque es un ritual”, explicaba el profesor de Harvard Tal Ben Shahar en noviembre del año pasado en el evento Happines Venezuela, organizado por Event Delos. El autor de libros como Happier y Being Happy, coincide con la mayoría de los expertos y el común de las personas, en que cambiar es difícil. El secreto, según este profesor, está en convertir esos cambios que se quieren introducir en la vida en rituales, es decir, en hábitos. Entre sus recomendaciones para lograrlo está: proponerse sólo uno o dos a la vez, escribirlos y ponerlos a la vista, y, sobre todo, comenzar inmediatamente. El experto asegura que las personas necesitan entre 21 y 30 días para adquirir un hábito.