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Comenzar el año escolar con buen pie

Comenzar el  año escolar  con buen pie

Comenzar el año escolar con buen pie

Alistarse para el regreso a la escuela suele ser una carrera a contratiempo para los padres, a quienes les toca el reto de la compra de útiles, uniformes o la preparación de la lonchera. Con antelación necesaria aquí se comparten recomendaciones para organizarse y mejorar la actitud de los niños hacia los estudios

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Anticiparse de forma positiva
Volver a clases implica un periodo de cambios —de maestras, horario, salón y compañeros—  y como tal requiere de un proceso de adaptación, que puede durar desde un par de semanas hasta un mes. La psicóloga Daniela Rodríguez (@NaniRodriguezC) recomienda anticiparlos a lo que viene, pero con un sentido positivo. Frases como “vas a cambiar a camisa azul” o “vas a tener nuevos amigos” son algunos de los mensajes que se pueden transmitir. Para motivarlos, también se aconseja involucrarlos en los preparativos, incluso en la compra de útiles y uniforme.

“Se debe hacer una aproximación a los cambios y que el niño tenga información que disminuya sus niveles de ansiedad, que les dé seguridad”. Una visita al colegio días antes del inicio de clases puede ayudar, así como comentarles sobre actividades divertidas que podría realizar como deportes o clases de música. “Siempre hay que consultarles si les gustaría participar, fomentar ese interés, no presionarlos porque eso genera estrés adicional”, agrega.


Sacar provecho
Un nuevo año escolar no necesariamente implica comprar todo otra vez. Por ejemplo, el morral del año anterior se puede seguir utilizando si se mantiene en buenas condiciones, aunque haya que hacerle pequeños cambios o incluirle accesorios.

En caso de adquirir uno nuevo, es preferible elegirlo con correas anchas y acolchadas. Los expertos insisten en que el morral no debe tener más de 20% del peso corporal del niño, con el fin de evitar lesiones. Los objetos más pesados se deben colocar en el centro.


Poco a poco
El retorno a los horarios habituales para dormir y demás actividades no debe ser brusco. Una semana antes del comienzo a clases se puede empezar a restringir el uso de computadora, videojuegos o televisión, en especial si el niño tiene que despertarse muy temprano. “Lo ideal es tener horarios que se cumplan. No siempre es fácil”, asevera Rodríguez.

Los padres también están en la obligación de organizarse. Dejar los preparativos para último momento solo sumará más estrés. Los útiles deben estar forrados y el uniforme alistado al menos un mes antes del comienzo del nuevo año escolar.


Consentidos y alimentados
La lonchera es un asunto de cuidado para los padres. La falta de planificación, el descuido en el tamaño de las porciones o utilizar recipientes  inadecuados son errores comunes al prepararla.

Mariángel Paolini, directora de Cocina Segura (@Cocinasegura), aconseja ajustarla al requerimiento nutricional y calórico del hijo, así como combinarla de forma idónea con el resto de las ocasiones de consumo a lo largo del día. Por ejemplo, si desayuna antes de salir de casa, la lonchera de media mañana no puede contener otro desayuno. “Lo ideal es que desayune antes de entrar al colegio y que la merienda sea una merienda, no un desayuno tardío o peor, un seudodesayuno completo, que generalmente no se comen y, si lo hacen, no tienen apetito a la hora de almorzar”, señala.

Los lácteos son recomendados, siempre que no se haya diagnosticado alguna alergia o intolerancia a la lactosa. El yogur, la leche o la merengada deben mantenerse frescos para que no se descompongan.

Es muy frecuente encontrar en la lonchera un jugo frío o hasta congelado al lado de un sándwich o arepa caliente. Esta combinación no es conveniente, asegura Paolini, pues lo caliente se enfría muy rápido y lo frío se calienta a la misma velocidad. Cuando ambos llegan a temperatura ambiente se corre el riesgo de que se creen las condiciones para la propagación de microrganismos. “Una lonchera mal empacada lo expone a enfermedades transmitidas por alimentos y a una serie de infecciones alimentarias de las que poco se habla”, agrega. Por otra parte, “un niño mal alimentado se expone a retardo en el crecimiento, falta de atención en el colegio, sobrepeso, obesidad, diabetes, entre otros problemas”.

Con poco tiempo
Para los padres que no disponen de mucho tiempo para preparar la lonchera, Mariángel Paolini recomienda planificar el menú de la semana.

En caso de cocinar en la mañana, lo mejor es dejar todo listo en la noche. También se debe calcular el tiempo necesario para preparar el desayuno, aunque esto implique levantarse un poco más temprano.

Finalmente, aconseja cocinar el fin de semana y guardar los alimentos por porciones en la nevera, de manera que al empacar estén listos para la lonchera. Los recipientes que van a ser sometidos al calor del microondas deben estar fabricados del material idóneo. “Como en los colegios está prohibido el uso del vidrio, el plástico libre de bisfenol A es el recomendado, pues no solo es más resistente, sino que minimiza el riesgo de exponer al niño a sustancias cancerígenas”.

La nutricionista Adriana Ventura (@Adri_nutricion) recuerda no confundir la practicidad con la flojera. “A los niños les cuesta aprender a incluir en su hábito de alimentación diaria  frutas y vegetales. Por eso, como padres, hay que aprender a tener paciencia y con mucho amor insistir en incluir una fruta y vegetal diferente cada día, hasta que se adapten al sabor. Es un error agregar jugos de cartón o bebidas azucaradas y alimentos fritos por su practicidad”.

Alimentación especial
Hay estudiantes con requerimientos especiales de alimentación. Esto incluye a los celíacos, intolerantes a la lactosa y diabéticos. Paolini advierte que la oferta de productos para este grupo es limitada y muchos a precios inasequibles. “Con este panorama lo único seguro es que todo aquel que lleva una condición especial de alimentación, debe preparar sus meriendas y el almuerzo, empacarlos en una lonchera y llevarlo diariamente y sin falta al colegio”. La cantina, llena de pastelitos, empanadas y tequeñones, no es la opción, indica.

@Cocinasegura adelanta el programa Koikolonchera para ofrecer más información sobre las condiciones que ameritan régimen especial de alimentación y mejorar la calidad de vida de estas personas.


Establecer los horarios
El tiempo para  los quehaceres escolares debe ser respetado. Puede ser antes o después de la actividad extracurricular, preferiblemente antes del anochecer, momento en que el niño suele estar más cansado. Se debe disponer de un sitio cómodo, iluminado y con buena ventilación. “No es lo mismo hacer tareas en la cama que en una mesa”, indica la psicóloga Daniela Rodríguez.

Si le cuesta concentrarse o terminar las actividades, hay que ser tolerante. La experta explica que el periodo de atención y rendimiento no es igual en todos. “Un niño puede hacer la tarea en menos de una hora, pero otro a los 20 minutos está cansado”. Por ello, los lapsos de descanso son fundamentales para que no se sobrecarguen. Los padres están en la obligación de supervisar las tareas y no conformarse con que su hijo la terminó.

Tecnología dosificada
Respecto a la utilización de dispositivos móviles, Rodríguez recomienda restringirlos, pero no del todo. No deben usarse antes de los quehaceres porque los niños suelen estar muy hiperactivos. Aunque cada colegio establece normas sobre el empleo de estos aparatos, la experta sugiere no llevarlos al aula, a menos que se requiera por seguridad. En su opinión, los dispositivos como videojuegos o celulares pueden reducir la interacción social, que es precisamente lo que se trata de fomentar en la etapa escolar.


Nada de manera excesiva
Las actividades fuera del horario de clases son muy importantes, pues fomentan la capacidad de socialización y el desarrollo físico e intelectual. Pero como todo, de forma excesiva, puede ser desfavorable. “No es recomendable agobiar al niño con actividades extracurriculares. Lo esencial es consultarles qué les gusta y saber si los emociona”, asegura Rodríguez. Es aconsejable realizarlas  dos veces por semana para que tengan descanso. 


Contra el bullying
El acoso escolar se ha convertido en un problema cada vez más frecuente y grave en los colegios. Hay ciertos comportamientos que pueden alertar a los padres de esta forma de abuso, de ahí la importancia de hablarles a los hijos y escucharlos, en especial cuando demuestran total resistencia para ir a clases.

Rodríguez aconseja en primera instancia recurrir a las autoridades de la institución con el fin de que se afronte el episodio. “No hay que dejarlo pasar. Hay que hacerles entender que no está bien burlarse de los demás y hay que aceptarnos tal cual somos”, agrega.