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C4 trío, los amo del cuatro

Los integrantes de C4 Trío se preparan para cerrar con broche de oro una gira que los llevó a nueve ciudades del país/ Mauricio Villahermosa

Los integrantes de C4 Trío se preparan para cerrar con broche de oro una gira que los llevó a nueve ciudades del país/ Mauricio Villahermosa

Tras su regreso de Las Vegas —luego de ser nominados al Grammy Latino— los integrantes de C4 Trío se preparan para cerrar con broche de oro una gira que los llevó a nueve ciudades del país. Con nuevo disco e ilusiones remozadas, aquí relatan cómo siguen profesando como una onda expansiva la creciente versatilidad de este instrumento

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Se trajeron las medallas que los certifican como nominados y también cuatro sonrisas entusiastas: las mismas con las que enviaban saludos desde el auditorio del Mandalay Bay de Las Vegas a sus seguidores durante la 14° ceremonia de los Grammy Latino, que se celebró el pasado 21 de noviembre. El disco Gualberto+C4 le dio al grupo C4 Trío —ese portentoso trío de cuatros compuesto por Edward Ramírez, Héctor Molina y Jorge Glem, enmarcado bajo el talentoso bajo eléctrico de Rodner Padilla— su pase a la contienda al ser postulado como mejor álbum folklórico.

"Fue nuestra primera vez y significó una experiencia muy grande, porque tuvimos oportunidad de relacionarnos con otros artistas, presenciar el espectáculo en vivo y apoyar a todos los compañeros venezolanos nominados. Fue una fiesta venezolana. Nuestros hermanos de La Vida Bohème abrieron la gala no televisada con una presentación muy buena”, cuenta Ramírez.

El galardón por el que C4 competía fue para El caballo de oro de Reynaldo Armas. “Nos alegramos mucho porque el premio se lo llevó uno de los nuestros. Reynaldo es un maestro que lleva años trabajando en nuestra música; es un reconocimiento muy merecido”.

Héctor Molina explica que las producciones postuladas fueron seleccionadas entre 600 trabajos. “Una de las cosas que más nos enorgullece es que en esa categoría tan compleja la mitad de las nominaciones eran de artistas venezolanos. Competíamos junto con un disco de Gaélica y el de Reynaldo Armas. Los demás eran también artistas muy respetados: Chuchito Valdés, Los Nocheros, María Mulata. Que se hayan elegido tres proyectos hechos aquí entre ese grupo es una demostración de la aceptación y el alcance que está logrando nuestra música popular”.

Cuerdas infinitas. De repente es el cuarto y más reciente álbum de C4 Trío. Salió al mercado a mediados de noviembre y es una colaboración con Rafael “Pollo” Brito en la que el cuatrista, cantante y animador aporta su voz precisa a una colección de afortunados caprichos. Quien lo haya escuchado puede dar fe de que esta alianza cumple su cometido con holgada soltura; el melómano puede sumergirse otra vez, con absoluta confianza, en la constante sorpresa de nuevos y refrescantes sonidos. Entre sus manos diestras, el cuatro y el bajo, más que una elección acertada, son una epifanía.

En esa selección incluyeron temas venezolanos como Yo sin ti no valgo nada, de Adrenalina Caribe —“que convertimos de merengue dominicano a jota carupanera y quedó bien bailable”—; El tresillo, una gaita de “Neguito” Borjas, y De repente, clásico de Aldemaro Romero. “También incluimos otras canciones que no son de aquí y que nos gustan mucho. Una es Déjala bailar, de Chico Buarque, que la transformamos en un merengue venezolano que rompe en un seis por derecho. La tocamos en la gala de los premios Pepsi Music de este año y gustó mucho.

También está Y deja —popularizada por Rubén Blades y Willie Colón— que tocamos como una danza zuliana”, explican. En el álbum resaltan por su nobleza las versiones experimentales de Océano de Djavan, Norwegian Wood de John Lennon y Paul McCartney, Isn’t She Lovely de Stevie Wonder y Lucerito de Luis Mariano Rivera.

C4 en la vía. Con esta novedad bajo el brazo emprendieron Seguros de lo nuestro, una gira que los llevó a nueve ciudades del interior entre septiembre y noviembre. San Cristóbal, Cumaná, Puerto La Cruz, Margarita, Mérida, Maracaibo, Punto Fijo, Valencia y Barquisimeto fueron las elegidas para estrenar el álbum, en un recorrido que terminará este miércoles en el anfiteatro del Sambil de Caracas. “Por lo general tocamos en salas pequeñas o medianas, pero esta vez empezamos a tocar en espacios cada vez más grandes y en su mayoría estuvieron llenos. Fue un riesgo que corrimos, pero sentimos que lo que nos hace falta es que más gente conozca nuestra música y que esta se escuche como debe ser.

Por eso quisimos ofrecer un show muy bien hecho, con un buen trabajo de luces, una buena puesta en escena y buenos arreglos”, cuenta Ramírez.

Hasta la fecha, esta ha sido la gira nacional más ambiciosa del grupo. Admiten que fue un reto mantener el grado de energía que demandan varios conciertos seguidos y con públicos distintos. “Afortunadamente tuvimos un apoyo enorme de los productores y se afianzó también nuestra hermandad como músicos, porque nos permitió la oportunidad de ponerle a cada concierto cosas nuevas, de tocar distinto en cada ciudad.

Pudimos experimentar cómo sonaban los temas de Gualberto en la voz del Pollo y a la vez contar con Gualberto en dos de los conciertos, en Margarita y Barquisimeto”, relatan. “Para el Pollo fueron semanas muy fuertes porque tenía que devolverse a cada rato a Caracas para grabar Portada’s y siempre hizo su mejor esfuerzo para no faltar. Todos le pusimos mucho amor a esta gira y creemos que eso se sintió”.

Cada integrante del interior tuvo la oportunidad de llevar C4 Trío a su respectiva ciudad: Héctor Molina a Mérida, Rodner Padilla a Punto Fijo y Jorge Glem a Cumaná, donde tocaron en el castillo de San Antonio de La Eminencia. Una zona que muchos cumaneses consideran peligrosa, pero con la que más de uno se reconcilió cuando la producción contrató a una empresa de seguridad para que los lugareños se animaran a asistir. “Fue un momento mágico porque tiene una energía muy bonita y una vista espectacular cuando el sol se pone. Deberían hacerse allí muchos conciertos más”, acota orgulloso Glem.

Al concebir la gira, el grupo se propuso incluir a músicos de cada ciudad para que abrieran el show; más que “teloneros”, les interesaba que los asistentes descubrieran y apoyaran a sus propios artistas. “Lo hicimos también para ver qué podíamos aprender nosotros y fue una buena decisión; nos llevamos sorpresas increíbles”, apunta Padilla.

¿Qué es lo peor y lo mejor de ir conquistando cada vez más terreno entre las preferencias del público? “Uno va sintiendo más la responsabilidad que tiene como músico: ese compromiso de ir sacando discos que sigan siendo de buena calidad, donde no decaiga el nivel. Por otro lado, la ventaja del paso del tiempo y del trabajo que hemos hecho es que la gente nos conoce un poco más y ya sabe qué es lo que va a escuchar. Eso también facilita un poco la convocatoria al promocionar un concierto o lanzar un disco”, explica Ramírez. Este primer coqueteo con el Grammy los impulsa. “Renovamos esas ganas de seguir en lo que hacemos y creemos que es el momento ideal para que cada vez más artistas venezolanos postulen sus trabajos, porque aquí hay muchas producciones de calidad. Llegar a la nominación no es algo inalcanzable. Ojalá pronto seamos muchos más”.

El nominado
Gualberto+C4 es el disco que les valió su primera nominación al Grammy Latino como mejor álbum folklórico. Lanzado en 2012, es un paseo que, además de ofrecer temas instrumentales, refresca varias de las canciones más entrañables de Gualberto Ibarreto. “En 2010 se nos ocurrió hacer unos conciertos con él y las entradas se agotaron rapidísimo. A la gente le encantó. Ahí fue cuando se nos ocurrió que debíamos hacer un disco con todo eso”, cuenta Molina. “Lo difícil fue escoger el repertorio, porque todo el mundo tiene sus canciones favoritas de Gualberto. Todavía hay gente que se queja de por qué no grabamos Ladrón de tu amor”, dice entre risas Ramírez. Este disco homenaje renueva éxitos como Presagio, Anhelante, La carta y Guácara. “Lo asumimos como un experimento para reinventar música que ya había pegado y que podíamos adaptar a nosotros con nuevos arreglos”.

La novedad
Con un repertorio de diez temas, el disco De repente con Rafael “Pollo” Brito salió a la venta el 15 de noviembre, en una oferta especial en alianza con El Nacional a un precio de 80 bolívares. “Lo produjimos nosotros mismos y entre los invitados especiales tuvimos a Marcial Isturiz, “Neguito” Borjas, Johnnathan García, Juan Rodríguez Berbín, Ricardo “Pelón” Aguirre, Juan Ernesto Laya y Ana María Simon, que participa en un tema de Leonardo Oporto que se llama Hasta que vuelvas”. ¿Ana María Simon canta? “Sí, nosotros tampoco sabíamos”, confiesa Rodner Padilla. “Y la verdad es que canta muy chévere”.