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El Boom del Vintage

Valentina Martínez | Todo en Domingo

Valentina Martínez | Foto: Carolina Muñoz

En un país acostumbrado a lucir estrenos en cuanta ocasión surge, proponer una segunda vida para prendas de ropa con más de 20 años de antigüedad es toda una hazaña. Usar piezas vintage como una vuelta nostálgica, aunque valiosa, al pasado, es el propósito de varias emprendedoras que han hecho de Internet un aliado para la venta

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El escenario: un acto de graduación de bachillerato o licenciatura. Las asistentes han invertido horas, e incluso días, dando vueltas por centros comerciales y tiendas por departamento, hasta dar con ese vestido soñado. La entrada triunfal al evento de repente se convierte en un deseo nervioso por no quitarse la toga ni para tomarse la foto. El atuendo, a veces con todo y tacones, está repetido en uno, dos y hasta tres cuerpos. Se perdió la magia.

"Estamos viviendo un tiempo de uniformes. Las mujeres no quieren bajarse de un bluyín y todas terminan viéndose iguales", opina la fotógrafa Alejandra Rodríguez, la cara detrás de Rac Vintage, una tienda de accesorios e indumentaria que funciona desde 2011 en la red social Facebook. Dicha red ha sido la plataforma de sustento de diversas iniciativas ­en su mayoría conformadas por mujeres­, que van por la calle cazando cuanta prenda antigua consigan y tenga el potencial de volver a usarse.

Para Valentina Martínez, de El Petit Vintage Market, el vinta- ge es más bien un estilo de vida.

Lleva 16 años coleccionando reliquias, gangas y piezas que otrora se usaron en la cotidianidad. Divide su tiempo entre ser guionista, diseñar vestuario para publicidad y cine, y alquilar y vender piezas antiguas. "Hay gente que quiere salir de ropa, y me llama. Me mandan con todas las tías y abuelas. Hago servicio de limpieza de clóset y tres costureras me apoyan para los reajustes", enumera la partícipe del Vintage Market que se realiza con regularidad en el restaurante La Guayaba Verde, en Caracas.

Ese mercado, organizado por la diseñadora Bárbara Portto y apoyado por el restaurante, ha servido como el punto de encuentro de nostálgicos de la cultura pop y de esa elegancia ya perdida de los abuelos. Además de Rac y El Petit Vintage, participan emprendedores como Mercedes Cedeño, quien no imaginó el furor que causarían las monturas francesas, alemanas e italianas datadas de los años 50 que ofrece en venta y a precios módicos. "Tienen una calidad que no se consigue ahora. Son pastas bellísimas, al estilo de Sophia Loren o John Lennon", dice Zenaida Cedeño, su hermana y colaboradora en el proyecto.

La acumulación compulsiva de tesoros motivó a Martínez y a Rodríguez a desarrollar un sistema de venta, pues ya les era imposible vestir todo lo que poseían. Lo mismo le ocurrió a Belinda Téllez, responsable de Hello Yesterday, quien, al igual que Martínez, vivió un tiempo en Buenos Aires y se empapó de la cultura del vintage presente en la urbe. "Entrar en una tienda de cosas de segunda mano tiene ese elemento de misterio, ese no saber qué encontrarás", comparte la aficionada que se animó a replicar el modelo porteño en pequeña escala en Venezuela.